Jerónimo Fernández: “Me enloquecía ir por la calle y ver fotos por todos lados”
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Joven, creativo y con objetivos claros. Jerónimo Fernández es uno de los fotógrafos más destacados de la ciudad y con clara visión de crecimiento. Es la moda de las quinceañeras, el capricho de las novias y la mirada de lo espontáneo. Es un cazador de momentos e instantes naturales que muestran la verdadera belleza de la vida. Mónica Farabello En el mundo de las adolescentes y las novias ya es una marca registrada. Jerónimo Fernández es el fotógrafo que se ha impuesto en el mundo de la moda, las fiestas y hasta algunos políticos se han fijado en él para que retrate actos y campañas.Es que su estilo de lo espontáneo y natural, hace que el público disfrute del momento como si estuviera participando.Confiesa que comenzó como un autodidacta y se obsesionó con la búsqueda de información en bibliotecas e Internet. Paso a paso, fue mejorando su técnica hasta convertirse en el fotógrafo que todos quieren. ¿Cuándo llega la fotografía a tu vida?-Hace 7 años, con el nacimiento de mi hijo. Me compré mi primera cámara de fotos digital para filmarlo y cuando llegué a casa me di cuenta que filmaba pero sin sonido. Entonces dije: no me gusta esta filmación sin sonido y empecé a usarlo como una cámara de fotos.Además, tenía una perra que había encontrado en la calle. Era blanca y negra y se llamaba Lana. En casa los cerámicos eran blancos y negros en rombo. Y le saqué una foto desde arriba como cualquiera sacaría una imagen y me pareció horrible, muy común.Entonces me agaché y le saqué a la altura de los ojos. Me impactó esa imagen porque era una foto que no veíamos todos los días. Siempre veíamos desde nuestra altura y cuando me puse a la altura de sus ojos, la foto tenía mucha fuerza. Entonces me di cuenta que si sacaba la foto desde otro ángulo, tenía un punto más de fuerza y me empecé a creer fotógrafo sin saber qué era la fotografía. ¿Y qué es en realidad la fotografía?La fotografía en realidad tenía que ver con la luz y con un montón de mecanismos técnicos. Simplemente pensé que la fotografía era capturar momentos y así comencé a capturar momentos y me convertí sin querer queriendo en el fotógrafo de la familia. De a poco empecé a estudiar; vi que no había nadie que enseñe en Gualeguaychú y que era complicado acceder a información.Por mi situación económica era difícil acceder a Internet y además tenía que trabajar mucho tiempo, así que no tenía acceso a información.En las bibliotecas tampoco había información sobre técnicas fotográficas, así que de a poquito con lo que podía acceder a internet empecé a estudiar y a capacitarme de manera autodidacta. Empezó como un hobbie...-Exacto. Fue un hobby durante cinco años más. Yo estaba muy cansado de mi trabajo anterior: era capacitador en ventas y estaba muy cansado, estresado, no quería más eso y dije '¿por qué no hacer lo que me gusta a mí?'. Y fue así que me compré una cámara un poquito más grande y empecé a estudiar con más fuerza y tiempo.Además de estudiar por Internet, le pedí un consejo al fotógrafo Sebastián Ingrasi. Él es un fotógrafo grandísimo que está en Urdinarrain y ahora está en Estados Unidos. Tiene muchas muestras, es documentalista y es un genio que me tiró un par de tips. Después fue estudiar, estudiar y practicar. Un cambio, un giro, una vocaciónJerónimo pasó de ser asesor de ventas a su gran pasión: la fotografía. Asegura que fue su mamá, Estela Gigena, y Diario ElDía quienes le abrieron la puerta a una nueva pasión, el fotoperiodismo."Esos son los trabajos que te hacen conocer la calle, la realidad y disfruto mucho de esas imágenes espontáneas". ¿Cuánto tiene que ver la fotografía con el marketing, la publicidad o el cine?-En realidad el cine es una biblioteca gigante. Estás todo el tiempo viendo luces, encuadres, situaciones, miradas y un montón de cosas que podés buscarlas y encontrarlas en las situaciones cotidianas. El cine es impresionante.Muchas veces no puedo sacar mi lado de vendedor o de asesor de ventas porque lo llevo bastante impregnado. Respecto al marketing, tengo que decirlo objetivamente: la imagen es el 80 % de una campaña publicitaria o de cualquier iniciación en cualquier producto o empresa. ¿En la política también tiene mucho que ver el marketing, la publicidad?-En la política en realidad la fotografía o el video va lograr captar lo que los políticos deberían querer decir. En Gualeguaychú y en Entre Ríos, diría que hay bastante pobreza en cuanto al lenguaje corporal. Lo que nosotros como fotógrafo o como videógrafos podemos hacer, es captar el buen lenguaje corporal tanto competitivo como formal.En Gualeguaychú no hay lenguaje corporal. Para lograr una imagen importante el político tiene que conocer el lenguaje corporal. Hay que saber leer las miradas, los gestos, las posturas de las manos, entonces el lenguaje corporal para mí es muy importante. Y en la política es fundamental; aunque en Gualeguaychú es bastante pobre. Creo que no lo tienen en cuenta porque entienden que no es una materia importante ¿La estética y la vestimenta también influyen a la hora de tomar una fotografía?-Totalmente. Nosotros cuando hacemos coberturas en las elecciones hay muchas fotos de color, fotos de relleno para acompañar informes donde uno toma la vestimenta para ver la soltura que tiene, la comodidad, la originalidad o la tradición que tiene cada uno.Veo a políticos que eran campechanos con celulares de última generación y eso está bueno para una foto. O contrarrestar el político campechano vestido de camisa de última moda con un paisano detrás. Son cosas que tienen que ver la presencia y la estética.En la fotografía utilizo todo. Fotografiar un Rolex en la muñeca de un político que está preocupado por la pobreza... es un tema interesantísimo. ¿Sos un observador de la realidad?-Al principio pensaba mucho y observaba todo, pero después se convierte en tu forma natural de trabajar. Yo voy en la calle y voy viendo fotos todo el tiempo. Al principio me enloquecía, después me empecé a acostumbrar. Me ponía mal cuando veía una foto y decía 'no traje la cámara'... todo el tiempo estoy viendo fotos. El sueño del documentalTodas las personas que se destacan en su disciplina, aseguran que todavía les falta mucho por aprender. Jerónimo no es la excepción. Es muy crítico con sus trabajos y muchas veces la auto exigencia no le permite disfrutar a pleno el momento profesional que está atravesando.Junto a su equipo de trabajo, ya realizaron unas 60 producciones especiales en lo que va del año. Además, todos los fines de semana tienen reservaciones para fiestas, quinceañeras y casamientos. ¿Cuáles son las fotos que te gusta sacar en Gualeguaychú?-A mí más que nada me gustar el documentalismo y robar imágenes. En Gualeguaychú no se ven vestimentas tradicionales ni grandes edificios, así que me enfoco en los paisajes.En el verano también encontrás situaciones de mucha gente, mucho turismo. El carnaval no es una situación de las que más me guste. Por ahí la primera hora, pero después ya me termino de aburrir. Más de sacar cuatro postales generales y un par de primeros planos de la fiesta, no me inspira. Yo quiero dedicarme al documentalismo; contar historias. ¿Y qué historias te gustaría contar?-Tengo muchas en la cabeza, no las quiero quemar, pero ya estuve hablando, pensando y pidiendo sugerencias. He pedido informes históricos para no caer en temas recurrentes; me gustaría darle una perspectiva nueva a temas conocidos o con poco conocimiento pero que se realce con buenas imágenes.Además a mí me gusta escribir. Es algo que tengo oculto que no todos conocen, pero creo que también sumaría para ese documental. Me gustaría publicarlo en medios gráficos. El observador de la bodaLas parejas llegan al nuevo estudio fotográfico de Jerónimo que tiene una impronta privada e íntima. Sin cartelería a la calle ni demasiada publicidad, el boca en boca hace lo suyo. ¿Cómo te incorpora la pareja en un momento tan importante?-Antes de la boda tenemos una reunión. Es una hora entre nosotros tres, mate de por medio y ahí les pregunto desde dónde se conocieron, por qué se casan, cuánto hace que lo decidieron... No solamente para romper el hielo sino para conocer sus gustos porque necesito leer eso al momento de tomar imágenes.Hay parejas que les gusta la fotografía, otras no, hay parejas que bailan, distintas religiones, edades, gustos, estilos.Lo único que yo no hago son fotos posadas ni saco fotos a las mesas y todos como muñequitos, eso no.Tengo una anécdota de una pareja hace muy poquito. Les digo 'yo no saco fotos posadas por lo tanto no me pidan fotos de mesas, no me pidan fotos de todos paraditos como pingüinos duros', de hecho mi estilo es el 95 % de las imágenes son espontáneas porque la idea es que no sepan dónde estoy.Entonces viene la novia tipo tres de la mañana y me dice 'Jero no te enojás si te pido una foto con mi abuela que no se puede levantar de la mesa. Y yo digo, pero sí como no'. Y al final hicimos fotos como en tres mesas más... y me dice 'andá tranquilo que no te quiero molestar', cuenta entre risas.Uno de los regalos que reciben los novios, es un book pre boda que Jerónimo les obsequia y además, para que vayan familiarizándose con la cámara."No tienen que posar, tienen que ir muy naturales. Vamos al atardecer cuando está cayendo el sol y hacemos fotos a contraluz, en el campo, corriendo, tirándose al suelo, saltando, caminando, abrazándose, besándose... y yo trato de estar a 20- 30 metros de ellos para que discutan, se peleen, se abracen y hagan todo lo que tengan que hacer lejos de la cámara pero siempre con el lente encima". ¡Hay equipo!¿Por qué todas las chicas lo eligen a Jerónimo para que inmortalice sus 15 años?Él dice que "hay mucho de moda", pero también asegura que trabaja con un equipo muy profesional."Trato de no tener situaciones de sorpresa. Trabajo con Natalia Bibé que es productora, Florencia Razzetto en maquillaje, Verónica Müller en peinados. No soy muy bueno en la fotografía y lo digo con cierta humildad, las que son buenas son ellas. Natalia es una genia, tiene chicas de 15 años y está empapada de lo que las chicas quieren. Florencia es una excelente maquilladora y está a nivel de los mejores, de hecho capacita y enseña. Verónica Müller tiene una pasión por los peinados que cuando se anime a soltarse va a ser un boom. El secreto está ahí, somos un gran equipo". "Mis mejores fotos"Las mejores fotos fueron las primeras. Primero porque había menos y cuando hacía una buena me quedaba grabada. Hoy estoy cada vez más disconforme con lo que hago pero es porque estoy cada vez más exigente.Hay una foto de un mendigo en la plaza y es una foto que a mí me apasiona, a pesar que tiene mil errores. "La síntesis de mi vida"Una imagen, una foto de la vida del fotógrafo. "Gracias a la fotografía me pude ir de vacaciones por primera vez a un lugar lejos. Ahí está la mejor foto de mi vida: con mamá, con mis dos hijos y con mi mujer, Vero, todos tirados en el piso en un momento espectacular. Estábamos nosotros y mi cámara retratando ese momento". El datoJerónimo dicta clases de fotografía y asegura que el día de mañana serán su competencia, pero que eso no le preocupa ni le molesta. "Hay lugar para todos. Cada uno tiene su estilo", asegura.
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