JMJ: “La presencia de Francisco nos emocionó y llenó los ojos de lágrimas”
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El Obispo de la Diócesis de Gualeguaychú, Monseñor Jorge Lozano, 200 jóvenes del Departamento y la periodista Agustina Hildt, representaron a la ciudad en la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil. Expresaron sus vivencias de una semana única. "¡Esta es la juventud del Papa!", era uno de los cánticos que se escuchaban en medio de la noche, cuando miles de jóvenes de Argentina estaban viviendo la primera vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud. La periodista Agustina Hildt, nacida en Gualeguaychú, envió a ElDía una crónica para compartir la experiencia.Contó que la espera comenzó entre las 19 y las 23 del martes 23 de julio. "Todos estábamos ansiosos de poder ingresar a la Catedral Metropolitana de Río de Janeiro.A media noche, un cielo oscuro y lluvioso se encontraba con la construcción de forma cónica, ubicada en el centro de Río, que muy festiva pintaba sus paredes con diferentes colores, jugando con luces que alumbraban nuestros sueños", escribió Hildt.Luego continuó: "La vigilia duró alrededor de 12 horas, y aunque nosotros teníamos acreditación de prensa y podíamos ingresar sin dificultad, decidimos vivir la experiencia cerca de los hermanos argentinos. Sentir y hacer carne de lo que los jóvenes deberían superar (cambios climáticos: lluvia y frío; así como también mudan los estado de ánimo a medida que los minutos van pasando)".Las horas corrían lentamente, nos sosteníamos unos a otros, intentábamos entretenernos y mantenernos despiertos. Algunos peregrinos nos contaron que habían viajado en ómnibus por más de 24 horas. Sus anécdotas eran transmitidas con alegría y con una fe que se dejaba traslucir en sus miradas.Tuvimos una compañía fiel: la lluvia, y aunque muchas veces pensamos en bajar los brazos, pero traer todas las intenciones que habíamos recogido de la diócesis y las redes sociales, fueron la fortaleza para perseverar.Vimos despejar el cielo, amanecer. Las luces de la ciudad se apagaban. Ingresar a la catedral fue una sensación magnífica, misteriosa. Minutos antes de su ingreso pudimos estar con el Obispo Jorge Lozano, quien se acercó, saludó alegre, preguntó por los otros jóvenes de la diócesis y nos dio unas palabras de bendición.La presencia del Papa Francisco iluminó y llenó nuestros ojos de lágrimas. Lo veíamos ingresar por el portón lateral. Verlo sonriente y con su vestimenta radiante a menos de dos metros hacía reconocer que todo había valido la pena.Francisco nos sorprendió con un envío fascinante diciendo: "Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío". Ahí todos comenzamos a hacer barullo, una palabra que aquí en Río de Janeiro la gente usa mucho. Nos recordó que: -¡la Iglesia no puede ser una ONG! Próximas jornadasFrancisco, a los jóvenes: "Cuento con ustedes para edificar un mundo nuevo"El Papa se dirigió a los 3 millones de jóvenes reunidos en la playa de Copacabana y los exhortó a "servir a los demás sin miedo", en una homilía que pronunció intercalando párrafos en castellano y en portugués.Al rezar el Angelus, tras la misa, y en un fuerte reconocimiento a la figura de Juan Pablo II, Francisco anunció que la ciudad de Cracovia, en Polonia -país natal de Karol Wojtyla- será sede de la próxima JMJ que se realizará en el año 2016.
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