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Jovina Luna: "A mi hermano lo fusilaron defendiendo la patria"

La hermana de Herminio, muerto en el ataque e intento de copamiento del regimiento de Formosa, recordó a todos los soldados caídos en defensa del cuartel. Dijo que sigue luchando para que se haga justicia y que su hermano y todas las víctimas tengan el reconocimiento que merecen. Indicó que no entiende como los "asesinos de mi hermano son homenajeados en el parque de la Memoria en Buenos Aires como víctimas de la represión ilegal".

Por Fabián Miró

La hermana del soldado Hermindo Luna, muerto en el ataque terrorista, conocido como Operación Primicia, del 5 de octubre de 1975 en el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, entrevistada por El Día, señaló que “no pararé en mi lucha, la de nuestra familia, la de los 12 soldados asesinados, para que se haga justicia”.

Recordó que el día, 5 de octubre, cumplía “11 años, cuando en plena siesta formoseña la organización terrorista “Montoneros”, atacó el cuartel del Regimiento 29 de Formosa, donde mi hermano estaba cumpliendo con el servicio militar obligatorio”.

Dijo que “estaba de guardia en la compañía Comando”. Era un “domingo, como cualquier otro, tranquilo en una ciudad que tiene mucho de pueblo. Algunos soldados, pese a que hacía mucho calor, jugaron un partido de fútbol y culminado el mismo se retiraron a la zona de duchas para bañarse; mientras que el resto se encontraba de guardia o durmiendo”. Destacó que “muchos conscriptos que eran del interior de la provincia no podían regresar a sus pueblos y optaban por quedarse en el regimiento”.

Señaló que “esta gente, por los subversivos, se había organizado muy bien, además tenían a un soldado Luis Roberto Mayol, infiltrado en el regimiento. Mayol, oriundo de Santa Fe, le sacó el fusil a un compañero, le pega un culatazo para luego rematarlo y permite la entrada de los terroristas”. Recordó que “imprevistamente comienzan a bajar personas de camionetas vestidos con uniforme de color azul y le dicen a Hermindo 'rendite negro que con vos no es la cosa', mi hermano gritó muy fuerte 'acá no se rinde nadie, mierda!!'", evoca Jovina el heroico acto de Hermindo que de esa forma alertó a sus compañeros . "Mi hermano fue partido por la mitad, lo mataron en el momento en el que gritó fuerte acá no se rinde nadie". También asesinaron al Sargento Víctor Sanabria que se encontraba en la cabina de radio, impidiendo que diera el alerta. Así, a sangre y fuego, ingresaron al cuartel. “Fusilaron a conscriptos que estaban durmiendo la siesta; mientras que a los que estaban en la zona de duchas les arrojaron granadas por las ventanillas generando un baño de sangre”.

El propósito del ataque era el de “llevarse todo el armamento que se encontraba en la sala de armas del Regimiento 29, sin embargo solo se llevaron 18 Fal y un Fap”.

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Ese mismo día ,a 320 km del cuartel, la familia se había reunido para festejarle el cumpleaños al padre, que había sido el 1 de octubre. La noticia de la muerte de Hermindo llegó un día después. Uno de sus hermanos se enteró por un telegrama. Jovina, contó que “recibimos el cuerpo de mi hermano a los tres días de que lo asesinaron”. Fue “trasladado por una ambulancia del ejercito hasta nuestro pueblo el miércoles 8 de octubre”. Todo el pueblo “nos acompañó en un momento muy duro, no solo en la despedida final, también en los días previos a que nos entregaran sus restos mortales, días interminables, especialmente para mi madre”.

Evocó a sus padres que “murieron sin que se hiciera justicia. Mi viejo murió en el 2003 y mi madre en el 2006 sumida en la tristeza, esperando que el estado nacional reconociera a su hijo, como ella se lo entregó, para servir a la patria, sin embargo las distintas gestiones que se fueron sucediendo le dieron la espalda”.

A los 56 años, Jovina recuerda que en “aquel 1975 no entendía lo que había pasado, no le encontraba explicación. Porque atacar un regimiento, porque matar a tantos soldados que están cumpliendo con su deber, hasta que crecí y comencé a estudiar, informarme, no quedarme con una sola versión y buscar que se haga justicia. Vivo en el partido de Bragado, Buenos Aires, con una lucha que lleva varias décadas en procura del reconocimiento de , que se haga justicia y por una verdad histórica”. Dijo que a los “asesinos de mi hermano son homenajeados en el parque de la Memoria en Buenos Aires como víctimas de la represión ilegal, cuando no es así porque entraron a sangre y fuego a una unidad militar en un gobierno democrático”.

Señaló que “mi familia no recibió ningún tipo de indemnización por parte de gobierno alguno”. Solo “mi madre cobró una pensión por parte del Ejercito de 800 pesos hasta que falleció en el año 2006”. Sostuvo que su lucha “va mucho más allá de un resarcimiento económico, lucho para que Hermindo y todos los soldados, personal del Ejército, muerto en acción, se los reconozca, porque ellos entregaron la vida por nuestra patria, cumplieron con su deber, nos defendieron de gente que venía a enquistarnos sus ideas a la fuerza, queriendo cambiar nuestra bandera”.

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Se preguntó si su hermano y el resto de la guarnición “no los hubiesen enfrentado que seríamos hoy”.

Mensajes

Indicó que “todos los días recibo mensajes de aliento de gente que me da fuerzas, y en el caso puntual del 5 de octubre, pese a la pandemia, fue muy especial porque en distintos lugares del país la gente se manifestó. Me llegó una foto de dos personas con la bandera Argentina y las fotos de nuestros valientes soldados caídos en Formosa. Eso me llena mucho de orgullo y que la lucha por el reconocimiento tenga repercusión en todos los medios gráficos, radiales, televisivos”

Sobre Roberto Perdía, abogado ex montonero que en la actualidad defiende a las personas usurparon terrenos en Guernica dijo que “fue uno de los autores intelectuales del asalto al cuartel, mientras que el hijo de Horacio Pietragalla, entró a los tiros al regimiento, hoy ocupa un puesto en el gobierno nacional como Secretario de Derechos Humanos de la Nación”.

La familia

Jovina, mencionó que sus padres eran muy humildes. “Mi padre trabajaba de albañil; mientras que mamá se encargaba de las tareas de la casa en Lomitas que no eran pocas. Trece hermanos, diez varones y tres mujeres que fuimos criados con mucho sacrificio y con muchos valores. Los que transmiten gente trabajadora, leal, honesta. Gente que se levantaba a las cinco de la mañana a laburar. Nacimos, crecimos, vivimos con la cultura del trabajo legada de nuestros mayores”.

Contó que Hermindo tenía pensado, una vez que cumpliera con el servicio militar, seguir “trabajando con sus hermanos en un pequeño emprendimiento, horno de ladrillos, que habían montado”. Mi hermano “era un muchacho muy introvertido, siempre estaba en movimiento, ayudando a mis padre. Se ganó la vida desde pequeño. Trabajó como lustrabotas junto con Mario y Nicasio, dos de sus hermanos, entre otros trabajos”.

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Mencionó que su padre era “Peronista de Perón y Evita”. Resaltó que “cuando voté por primera vez lo hice acompañando lo que en aquel entonces sufragaban los mayores. Quizá un poco por ignorancia, un poco por costumbre, sin embargo con el correr de los años uno va forjando su pensamiento y en mi caso no milito en ningún partido político y voto, en mi caso, a la persona que entiendo va a representar mis valores, mis derechos, en definitiva dirigentes con valores”.

Dijo que “no tiene rencor”, pero que le “duele tanta injusticia, y que no va a aflojar la lucha hasta que mi hermano ocupe un lugar como héroe de La Nación, no solo de Formosa”.

Ataque en democracia

Recordó que el ataque fue en el marco de un gobierno constitucional, elegido por el 62% de los votantes, que tenía como presidenta a María Estela Martínez de Perón, que sucedió en el cargo a Juan Domingo Perón, tras fallecer el primero de Julio de 1974.

En el ataque a la unidad militar, murieron cumpliendo con su deber el subteniente Ricardo Massaferro, el sargento Víctor Sanabria, el subteniente Ricardo Massaferro, el sargento Víctor Sanabria y los soldados conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Dávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba y Hermindo Luna, que estaban cumpliendo con el Servicio Militar Obligatorio. También murieron el policía Pedro Alegre, y los vecinos Felipe Ibáñez, Celso Pérez y Marcelino Cáceres. Se estima que 20 soldados resultaron heridos; mientras que los atacantes sufrieron 12 bajos, no figurando en la misma ninguna de los autores intelectuales del cobarde y artero intento de copar una unidad militar. Uno de los muertos sería el propio Mayol, el que traicionó sus compañeros, a quien su fusil se le había trabado al intentar matar al subteniente Massaferro.

Al día siguiente del intento de copamiento, Ítalo Luder, presidente provisional del Senado, en ejercicio de la presidencia por licencia por razones de salud de la entonces presidenta de la Nación, en acuerdo general de ministros, promulgó el Decreto 2772/75, ordenando: “Las Fuerzas Armadas, bajo el comando superior del Presidente, que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país”. Meses después, 24 de marzo de 1976, se produjo el golpe militar que destituyó a Isabelita como se la conocía a la presidente.

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