Juan Pablo II: Un beato de dos siglos y todos los continentes
La semana pasada una noticia recorrió el mundo: el domingo 1° de mayo será beatificado en Roma el Papa Juan Pablo II. Un hombre de fe muy cercano a todos.Monseñor Jorge Lozano*Especial A través de sus viajes por todo el mundo nos mostró el rostro "católico" —que quiere decir "universal"— de la Iglesia. Aun haciendo pie en países que en sus gobiernos eran adversos a la fe; allí también se inclinó para besar el suelo como signo de abrazar a todos los pueblos y culturas.Sabemos que vino de un país que fue tutelado muchos años por el régimen comunista, del cual fue muy crítico al denunciar sus atropellos a la dignidad humana e injusticias. Pero también hizo oír su voz advirtiendo de los resultados del "capitalismo salvaje" y las violaciones a los derechos humanos.Actor, poeta y deportista, en su juventud nos lo mostraron enamorado de la vida, la belleza, la amistad, la alegría... Y seguramente por eso tan querido por los jóvenes, de quienes él también se sentía enamorado.Y hablando de los jóvenes, quiero recordar dos momentos de encuentros con ellos. Uno en Argentina en 1987 durante su segunda visita a nuestro país. El Domingo de Ramos de cada año, se conmemora la Jornada Mundial de la Juventud. Esta era la primera vez que se realizaba fuera de Roma, decisión en la cual tuvo mucho que ver el cardenal Pironio. En la Vigilia y en la misa hubo un diálogo festivo y profundo. Una multitud que colmó la Avenida 9 de Julio.El otro encuentro fue en Loreto (Italia) en el año 2002, con jóvenes de la Acción Católica Italiana. Un Papa ya anciano y enfermo que no podía completar la misa, pero que era seguido con gran atención y cariño por aquellos cientos de miles. Juan Pablo hacía las pausas donde sabía que la multitud iba a aplaudir o cantar, como si todo el ritmo de la predicación obedeciera a pasos prolijamente ensayados. Como si él intuyera la respuesta de la gente.Su origen humilde y trabajador, su amistad con Lech Walesa y otros líderes sindicales le hizo ser muy querido por el mundo obrero, al que supo iluminar en su magisterio. Recordemos que él también fue obrero en su juventud.Nos dejó un hermoso bagaje de enseñanzas sociales que son un faro seguro para construir un mundo solidario con los pobres, en paz con la creación, la Civilización del Amor.Argentinos y Chilenos le debemos su preocupación por mediar en un conflicto que en cuestión de horas nos llevaba a la guerra, gobernados por dictaduras que poco interés mostraron por la vida. Sin eufemismos le debemos la vida de miles de jóvenes que ya habían sido trasladados al sur de ambos países dispuestos al enfrentamiento armado.Al ponerme a escribir estos renglones sabía que me quedarían sin mencionar enseñanzas y gestos muy importantes del futuro Beato, que en estos meses se irán recordando.Podemos decir que con otra Beata, la Madre Teresa de Calcuta, han marcado la historia y la fe del final del milenio. Reconocimiento de esto es la cantidad de jefes de Estado y personalidades que asistieron a su entierro, y la cantidad de fieles que diariamente pasan a rezar ante su tumba en la Basílica de San Pedro.Hoy hablamos de sus milagros y su presencia beatífica entre nosotros.Demos gracias a Dios por el regalo de sus testimonios. * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral SocialESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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