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Juancho Martínez, el reconocimiento a la valentía y a la generosidad

En la última sesión del Concejo Deliberante reconocimos a Juan Carlos Martínez como Ciudadano Destacado de la Cultura de Gualeguaychú. Carnavalero, actor, transformista y director, pero, sobre todo, una persona virtuosa por su humildad. Juancho creó los cimientos de las reivindicaciones que hoy se producen.

Por Susana Villamonte*

Conozco a Juancho desde hace muchos años, muchísimos. Es una persona valiente, honesta, generosa y leal. Hace falta aclarar que estas líneas están cargadas de la subjetividad de una admiradora. Es que aprendí muchas cosas de él, es un ser humano excepcional.

Juan Carlos Martínez es de ese tipo de personas que quienes lo conocen lo quieren. Pero, más allá de sus virtudes como artista, como referente del carnaval y de la comunidad LGBTIQ+, como luchador por la igualdad y los derechos de todos y de todas, quiero destacar las que, a mi humilde forma de entender la vida, son sus virtudes más valiosas: su humanidad y humildad.

Cuando le comenté que el Concejo Deliberante iba a reconocerlo como Ciudadano Destacado de la Cultura de Gualeguaychú, lo primero que me dijo fue “es mucho eso para mí”. Una respuesta que trae consigo la humildad de los grandes, de quienes abrazan las causas comunes sobre las particulares. Eso es Juancho.

Quizá las nuevas generaciones no conozcan su trayectoria, no sepan quien fue y sigue siendo Juan Carlos Martínez para el mundo artístico de Gualeguaychú, para la comunidad LGBTIQ+, para quienes reivindicamos la libertad como valor insustituible de las sociedades y las personas. Quizá, el reconocimiento del Concejo Deliberante nos ayude a que muchos y muchas que no lo conocen empiecen a hacerlo.

Juancho materializó la confluencia de la rebeldía de la juventud, la creatividad artística y el espíritu libertario respecto a las libertades sexuales en plena dictadura cívico-militar. Es que el proceso había prohibido el carnaval, cualquier máscara o disfraz podía ser razón suficiente para perseguir, encerrar y desaparecer a quienes quisieran los dueños de la vida y de la muerte de aquel entonces.

Semejante y atroz realidad no fue suficiente para coartar los sueños y el deseo de libertad de aquel joven artista que en los 70 creó la primera murga de travestis de Gualeguaychú, que incorporó mujeres y desfiló con la frente y el orgullo bien en alto ante las familias de la época, en gran medida conservadora de las “buenas prácticas y costumbres”.

Juancho hizo del arte su revolución y con ello la revolución de miles. Desfiló en prácticamente todos los circuitos, tanto del Carnaval del País como de los Corsos Populares Matecito; por su enorme aporte a la comunidad LGBTIQ+, el escenario de El Ángel lleva su nombre; ha sido jurado en diferentes carnavales de Argentina y Paraguay; ha dirigido carrozas estudiantiles, murgas, conjuntos carnavalescos y comparsas.

Por ahí es difícil en las condiciones del presente dimensionar lo que significa la figura de Juancho Martínez para nuestra historia como comunidad. Pero es necesario tratar de hacerlo, y el reconocimiento institucional es parte de ello. Soy de las que creen que los homenajes se hacen en vida, y estoy segura que en este reconocimiento va el de muchos y muchas que así lo sienten. Su valentía y generosidad alumbraron el presente y, no tengo dudas, alumbrarán un futuro sin tantos prejuicios y muchas más libertades.

*Jefa del bloque PJ-Creer

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