“Keko” Ballesteros confesó el robo al Eco Torre y el desvalije de un negocio
Hugo Andrés Ballesteros, alias "Keko", fue sentenciado ayer a la pena de 4 años de prisión efectiva tras reconocer su participación en el robo de 400 mil pesos de la caja de seguridad ubicada en el departamento más alto del edificio Eco Torre y por llevarse 50 mil pesos en ropa de una tienda.
Carlos Riera
Este delincuente de 36 años ya había sido detenido a fines de julio por estar sospechado de ser la persona que barreteó la puerta del negocio de ropas "Beltran" el 10 de julio y sustraer prácticamente toda la mercadería valuada en unos 50 mil pesos, que hasta el día de hoy no se ha podido recuperar.
Sus huellas quedaron marcadas en el interior del local y por sus antecedentes se libró una orden de captura. Los investigadores lograron reunir información sobre su autoría y a través de la Fiscalía se emanó el pedido para detenerlo en el lugar donde fuera ubicado. El delincuente estaba en una vivienda en el barrio Zabalet y cuando llegó la Policía intentó huir, mientras quien lo acompañaba atacó a un funcionario. Ambos quedaron detenidos, pero "Keko" era el más complicado por el robo a la tienda de ropa de calle Chacabuco.
El gran golpe
Pero la Justicia está muy lejos de ser Divina y debe cumplir con ciertas normas que para el común de los mortales muchas veces es inentendible. A pesar que Ballesteros ya tenía una condena condicional de 3 años que le había sido dictada por tres robos simples, fue liberado sujeto a proceso, pero no cambió su vida. El 15 de octubre cometió su golpe más importante, pero incurrió en varios errores que afortunadamente permitieron su identificación.
Ese día logró acceder al departamento más alto del edificio que se levanta en Doello Jurado y Sarmiento, desempotró de una pared la caja fuerte que contenía 300 mil pesos y 3000 dólares, y abandonó el lugar por el mismo lugar por el que accedió. En el departamento se localizaron 21 huellas dactilares que fueron sometidas a cotejo en el sistema Sibios, el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (SIBIOS) que permite identificar a todo aquel que tramitó el actual y único DNI vigente en el territorio argentino.
Por otra parte, su figura fue registrada por las distintas cámaras de seguridad ubicadas en los pasillos del edificio y sirvió como prueba fundamental para su identificación y pedido de captura por parte de la fiscal Natalia Bartolo. Se lo puede ver entrando por el garaje con un control remoto del lugar; y desde allí accede por el ascensor hasta la terraza comunitaria. Luego alcanza la terraza privada del departamento violentado, al que ingresa tras romper el vidrio de una puerta. Pero fue la cámara de uno de los pasillos la que logra identificarlo fielmente.
La persecución y detención
Ballesteros no fue ubicado en tres allanamientos que se realizaron en Gualeguaychú y fue en Colón que se obtuvieron los primeros resultados. La Fiscalía de Gualeguaychú recibió el llamado del fiscal de Colón, Juan Carlos Benítez, informando que dos mujeres y un hombre habían sido llevados a la Jefatura de esa ciudad para ser identificados por el supuesto robo de una moto. Cuando se conocen las identidades, la Policía de Gualeguaychú rápidamente relacionó a esos detenidos con el autor del robo al edificio, porque una de las aprehendidas era su novia.
A través de la Policía Caminera se obtuvo el dato que el sospechoso manejaba una Honda Tornado en dirección a Gualeguaychú y fue así que se dispuso que el personal de la Comisaría Cuarta lo esperara en el ingreso norte a la ciudad por la Ruta 20. Cuando se lo localiza, comenzó la persecución y Ballesteros logró evadir a los uniformados perdiéndose en el cañaveral de un campo.
El subjefe de la Jefatura de Gualeguaychú, Cristian Hormachea, y el responsable de la División Investigaciones, Emilio Piaggio, viajaron a Colón para obtener información sobre los últimos movimientos del delincuente y llegaron a dar con el testimonio de un remisero que -un día después de cometido el robo al edificio - lo llamaron desde un complejo de cabañas situado sobre la ruta 135 para hacer un viaje. Subieron tres hombres y una mujer embarazada, y los trasladó hasta una casa en San José, donde la mujer dejó unos bolsos.
Lo que le llamó la atención a este remisero fue que durante el viaje los hombres hablaban de que llevaban mucha plata y que iban a ir a una concesionaria. Con este dato, Hormachea y Piaggio recorrieron varios comercios de venta de autos hasta que llegaron a uno en calle San Martín, en Colón, donde obtuvieron información precisa.
El concesionario le dijo a los policías que el hombre que buscaban había concurrido junto a otros dos a comprar una Chevrolet Meriva y que había tratado de pagar con dólares, pero como no se pusieron de acuerdo con el cambio de la moneda, llenó un formulario en calidad de reserva por 180 mil pesos aduciendo que por la tarde iba a volver a retirar el auto, pero nunca regresó porque minutos después iba a ser perseguido por la Policía.
Finalmente, el sábado 27 de octubre por la tarde, "Keko" fue aprehendido durante un gran operativo que se realizó en una vivienda de calle Juan B. Justo y Cafferata. Ya se había emitido su orden de captura e incluso se había publicado su rostro en los distintos medios de comunicación para que se denunciara su paradero y fue gracias a los llamados anónimos que se recibieron que se logró la detención.
Con preventiva hasta el juicio
La fiscal Natalia Bartolo lo citó a declaración de imputado y en presencia de su abogado, Ballesteros se abstuvo. Allí se lo acusó formalmente del delito de robo doblemente calificado por haber utilizado el control remoto del edificio (inc 3 del artículo 163 del C.P) y el escalamiento.
Luego fue sometido a una audiencia ante el Juez de Garantías para solicitar la prisión preventiva, y Tobías Podestá concedió los primeros 35 días de detención. Esa medida finalizó a principios de diciembre y se prorrogó por 45 días más de prisión en la Jefatura. El magistrado concedió el requerimiento fiscal fundando su dictamen en el riesgo procesal. Estimó que si Ballesteros recuperaba la libertad era muy posible que abandonara la ciudad y no se presentara al inicio del juicio.
Después de todo y ya con los elementos suficientes para su juicio, "Keko" Ballesteros analizó las pruebas en su contra y decidió someterse a un proceso abreviado, para lo cual era condición necesaria su confesión como autor de los hechos.
En este juicio abreviado que se realizó ayer, se unificaron todos los procesos penales que tenía vigente Ballesteros. La condicional que no había terminado de cumplir por los robos y lo que estaba pendiente por desvalijar la tienda de ropas y el caso en el edificio. Se le imputó los delitos de robo y robo doblemente agravado por la utilización de un elemento semejante a la llave (control remoto) y por escalamiento; y acordó una pena de prisión efectiva de 4 años que solicitó cumplir en la Unidad Penal 9 de Gualeguaychú.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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