Kliksberg: “Hay un proyecto alternativo al neoliberalismo”
La pobreza y el hambre son producto de las políticas neoliberales, que favorecen a una minoría privilegiada. Pero hay un "modelo alternativo", el nórdico y el que llevan adelante Brasil, Argentina y Uruguay, que privilegia la distribución de la riqueza y la igualdad social. Eso dijo el economista Bernardo Kliksberg, durante su disertación el pasado martes 28 en el Teatro Gualeguaychú, invitado por la Municipalidad y Corporación del Desarrollo. Lo alternativo también, dijo, es que las empresas sigan patrones éticos.Marcelo LorenzoAnte un Teatro Gualeguaychú colmado de público, este experto en "ética para el desarrollo", mentor de la "gerencia social", y asesor de organismos internacionales, habló de la "encrucijada histórica" que atraviesa la sociedad global.Durante una conferencia de dos horas, Bernardo Kliksberg criticó los efectos de las políticas "neoliberales" -que él denuncia como "escándalos éticos"-, afirmó que hay un modelo económico y social alternativo, y aquí elogió la "responsabilidad social empresaria".Su tesis central es que la pobreza es consecuencia de una ideología y una política -el neoliberalismo- que sirve a una minoría rica que controla el planeta."Pero ese sufrimiento de tanta gente no tiene ninguna justificación", señaló. "Salvo por los errores muy graves del 1% más rico que concentra hoy casi la mitad de todos los patrimoniales del planeta, y que maneja los destinos políticos y económicos".En su opinión, por tanto, la pobreza y la desigualdad social extrema son fenómenos erradicables, si se aplica una política económica que se inspire en la ética de la solidaridad humana.Los escándalos éticosEl disertante imputó 20 escándalos éticos al paradigma económico dominante, aunque el martes en el Teatro local sólo mencionó algunos.Por ejemplo, sostuvo que no es cierta la hipótesis de Thomas Malthus según la cual mientras la población humana crece geométricamente, los alimentos disponibles lo hacen aritméticamente. El hambre, en el contexto malthusiano, sería producto de la escasez.Sin embargo Kliksberg sostuvo que los humanos, con la ayuda de la tecnología, han resuelto el problema de la comida: "La producción de alimentos potencial es mucho mayor que la población. Y la producción de alimentos real ha crecido más allá del crecimiento de la población. En los últimos 30 años ha crecido casi un 30 por ciento la producción de alimentos per cápita".Bajo estos presupuestos, dijo que el hambre es inexplicable. "Si hay posibilidad de producir alimentos para 10.000 millones de personas y hay 7.000 millones de habitantes, ¿cómo se explica que 1.025 millones estén con hambre severa? Una de cada siete personas no tiene las calorías y proteínas necesarias para vivir. Eso se paga muy caro".Según su parecer, el hambre no es un problema de producción sino de "acceso a los alimentos", y al respecto señaló que hay 1.050 millones de personas que ganan menos de 1,25 dólar (6 pesos argentinos) por día para vivir.El otro escándalo son las carencias sanitarias: "En el planeta hay 3.000 millones de personas que no tienen instalaciones sanitarias. Y 900 millones que no tienen agua potable. En América Latina hay 120 millones que no tienen instalaciones sanitarias y 50 millones que no tienen agua potable".La desocupación mundial, que ha alcanzado niveles récord, también es inaceptable: "Europa se hunde de desocupados. Tiene 25 millones de personas en esa situación. La tasa de desocupación promedio es del 10,8%. En España, la desocupación juvenil es del 52%; y es del 30% promedio en toda Europa. En Estados Unidos hay 10,3% de desocupados".Kliksberg afirmó, por otro lado, que Estados Unidos, la primera potencia económica mundial, tiene en estos momentos 45 millones de pobres. "La desocupación es un producto humano total. Es un producto de políticas públicas que trabajan sólo para el 1% más rico de la población", apuntó.Al explorar sobre las causas de estos "escándalos éticos", el disertante atribuyó los males de la humanidad al "neoliberalismo dogmático". Al respecto, dijo que la aplicación de recetas neoliberales está "hundiendo" aún más a Europa, hoy sumida en una crisis económica."Lo mismo sucedía en Argentina en los '90 -precisó el disertante-. Nosotros fuimos el conejillo de India del neoliberalismo para mostrar cómo se puede destruir una economía en un período corto de tiempo".El otro escándalo que mencionó Kliksberg es la discriminación hacia la mujer. "Son discriminadas en el trabajo. Cobran 30% menos a igual responsabilidad. Y son particularmente discriminadas si se les ocurre ser madres".Por último, está el tema ecológico. El cambio climático está científicamente comprobado, y es un problema que hay que enfrentar, pero "han surgido voces de intereses poderosos que cuestionan la existencia misma del problema", señaló.La encrucijada económicaSegún Kliksberg la disyuntiva de la humanidad no pasa hoy por capitalismo versus comunismo, algo que ha quedado en el pasado. Hoy el mundo, dijo, tiene que optar entre dos modelos en disputa: uno representado por el neoliberalismo o de "capitalismo salvaje" -que defiende a los ricos- y un modelo alternativo, "inclusivo y solidario".Dentro del modelo alternativo, el disertante incluyó la economía que practican los países nórdicos (Noruega, Suecia y Dinamarca) y la que actualmente aplican en Sudamérica Brasil, Uruguay y Argentina, e incluso otras naciones latinoamericanas que no suscriben el neoliberalismo, como Ecuador.El capitalismo liberal, en su versión más radicalizada, ha profundizado la brecha entre ricos y pobres, señaló. Inspirado en una ideología que favorece a una minoría acomodada -relató-, sus partidarios apoyan la privatización de los servicios públicos, los recortes de impuestos a los más ricos, la reducción de los subsidios a los más pobres, entre otras medidas.Para el especialista, en los países nórdicos la disparidad social es reducida. La explicación, dijo, es que allí se tiende a gravar con impuestos más altos a sus ciudadanos con el fin de redistribuir el dinero a los pobres a través de sistemas de bienestar social y rebajas fiscales.Según contó, los nórdicos no discuten los impuestos porque tienen incorporado el concepto de "igualdad". Y además porque el dinero que cobra el Estado se traduce en mejoras sociales."Hoy tienen la mejor educación del mundo, la mejor salud del mundo. Todo el mundo está protegido. Tienen la mayor esperanza de vida del mundo. Y la mejor tasa de seguridad ciudadana", refirió.Los noruegos "están primeros en la tabla de desarrollo humano, en la tabla de competitividad, en la tabla de progreso tecnológico, en la tabla de igualdad de la mujer, y en la tabla de preservación ecológica"."No es una sociedad perfecta, aunque es sin duda una de las más evolucionadas del planeta", sostuvo.Frente al modelo neoliberal, con su exaltación del individualismo y el egoísmo de los ricos, el "proyecto alternativo" articula la búsqueda de ganancia empresaria con las necesidades del sistema social, según la explicación de Kliksberg.El "capitalismo salvaje" -que en Estados Unidos defiende el partido republicano del ex presidente George Bush, y en Europa los que están aplicando el ajuste económico- postula que "que no hay que preocuparse por el otro"."Es exactamente lo opuesto a lo que decían Moisés y Jesús de Nazareth, quienes proclamaban que debemos hacernos los unos responsables por los otros", afirmó.En cambio, el proyecto alternativo postula que "la ética dirige la economía", explicó. Según este concepto, "lo central es que todos los chicos puedan terminar la secundaria, que no haya chicos desnutridos, que no haya jóvenes excluidos, que la familia sea el pilar central total de la sociedad, que los ancianos tengan todas las posibilidades".El ejemplo de ButánEl modelo a seguir es Bután, un país asiático que tiene cerca de un millón de habitantes. "Es el único país del mundo que mide el producto bruto de la felicidad", contó."La felicidad de ellos está medida en parámetros espirituales. Miden si mejoran todos los componentes del capital social, la solidaridad, si mejora la armonía, y si se protege el medio ambiente", señaló."Bután es el único país del mundo que tiene una huella ecológica positiva. En su constitución está que son inviolables totalmente los bosques", agregó. También en ese país se persigue la corrupción, ya que "hay una unidad de control de la ética en las políticas públicas".En la dirección correctaEn América del Sur, y "por decisión de sus ciudadanos", está funcionando un modelo de inclusión social, afirmó el conferencista. En Brasil, Argentina y Uruguay, donde el último tiempo se han mejorados todos los indicadores sociales, la población mayoritariamente ha rechazado el "capitalismo salvaje" de los '90, indicó.Kliksberg resaltó los logros del gobierno kirchnerista en el plano social. Al respecto, elogió el programa de Asignación Universal para Hijos de Trabajadores Informales, señalando que es de "referencia internacional". Aquí, apuntó, "el Estado se asocia a la familia para que los chicos puedan ir a la escuela, para que puedan vacunarse". Según dijo, el mecanismo está hecho de tal manera -vía tarjeta bancaria- que no fomenta "el clientelismo y la corrupción".Afirmó que el programa acaba de ser evaluado por 8 universidades nacionales. La conclusión es que "aumentó la matrícula escolar de niños pobres en las escuelas, bajó el ausentismo, y fortaleció la relación de la familia pobre".Por otro lado, aseguró que "en Argentina hay un descenso evidente de la pobreza, fuera cual fuera la cifra. No la sabemos con precisión. Pero está a gran distancia de los niveles del 2002, cuando la pobreza involucró al 58% de la población".Remarcó que la inversión en educación alcanza al 6,5% del PBI, cuando en la época neoliberal de los '90 se situaba en el 3%. Además "hay un aumento muy significativo en salud pública".Kliksberg sostuvo que en estos años en Argentina se ha puesto en marcha un modelo que "fue acompañado por la inmensa mayoría de la ciudadanía donde la inclusión social es una meta absolutamente central. Eso significa más educación, más salud, más trabajo, más para los pobres y excluidos".Según dijo "todavía hay mucho por hacer" en el plano social, pero el sentido de las políticas que lleva adelante el gobierno en el país "va en la dirección históricamente indicada".Empresas responsablesKliksberg suscribe la tesis de que es posible que las empresas se encuadren en principios éticos, más allá de la búsqueda del lucro. "Responsabilidad social empresaria". Ése es el título con el cual se describe el tópico.Según relató, hay empresas que llevadas por la codicia están dispuestas a enriquecerse a costa de los demás. Pero hay otras que funcionan éticamente y son amigables con los consumidores y la sociedad en general.Una de ellas es la empresa brasileña Natura, del rubro cosmético, que funciona a nivel global. "Natura rinde cuenta no sólo a sus accionistas sino a toda la sociedad. En su balances, no sólo figura cómo le fue financieramente, sino qué hizo por el medio ambiente y qué hizo para ayudar a las políticas sociales", destacó.El conferencista criticó a aquellas firmas que hacen alguna inversión social pero gastan más dinero en publicitarla. Sobre el particular, habló de que las empresas deben cumplir determinados requisitos."Primero hay que tratar de dar ejemplos. Se empieza por casa. Es decir, buenas políticas de personal, salarios dignos, posibilidades de crecer profesionalmente y cero discriminación de género", indicó."Es clave el equilibrio entre empresa y familia. Es un punto central. La empresa, sin quererlo, puede ser importante destructora de familias", afirmó al señalar que los horarios de trabajo no pueden afectar las relaciones entre los miembros de la familia.La empresa tiene que ser responsable, además, ante los consumidores. "Productos de buena calidad, precios razonables, y sobre todo productos saludables", afirmó.Sostuvo que hay un grupo de industrias alimenticias (las que proveen "comidas rápidas") que son responsables del aumento de la obesidad en la población, algo que se ha convertido en una pandemia.Estos negocios, dijo, maximizan el lucro pero a costa de la salud pública. En Estados Unidos, hay en marcha una campaña para proteger a los consumidores de este tipo de productos.Kliksberg comentó que en Argentina hay ejemplos loables. Como la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca, que vende productos ecológicos, se ha convertido en la principal proveedora de alimentos en esa ciudad, y está compitiendo en el sur del país con multinacionales como Carrefour o Walmart.Además, una empresa responsable es la que cuida el medio ambiente, sostuvo. También aquella que es transparente: "Así como pedimos ética a los gobiernos, las empresas también tienen que ser éticas".Por último, "las empresas socialmente responsables son aquellas que colaboran con los grandes problemas de la comunidad, aliándose con las políticas públicas", afirmó."Yo llamo a las empresas que se comprometen con la comunidad y con el país, empresas con causa", dijo. Aclaró además que el concepto de responsabilidad empresaria no equivale a perder plata.Al respecto, puntualizó que a aquellas firmas que hacen lo correcto "les va mucho mejor que al resto". Por lo pronto, ejemplificó, "sus empleados rinden mucho más", reclutan a los mejores talentos, y gozan del aprecio de los consumidores."En el mundo que viene esas empresas van a ser mucho más competitivas. Con ellas gana la comunidad, gana el desarrollo, y gana la empresa. Y gana el empresario como persona", explicó.Después está el grupo de empresas "a las que nos les importa nada", agregó. "Yo les llamo empresas narcisistas. Porque lo único que les importa es maximizar el lucro a corto plazo".En su opinión, estas firmas "están desenfocadas de la realidad", porque la opinión pública en general ejerce presión a favor de la responsabilidad. "Las que no se ocupen de la comunidad no van a tener legitimidad", dijo.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

