"La cosa entre ellos estaba terminada" aseguró el abogado José Ostolaza en relación a uno de los tantos mensajes de texto que se cruzaron y pudieron rescatarse del teléfono de la acusada.Para los defensores, que ubicaron a Pastorizzo en el rol de un acosador que ya no podía contener a su supuesta víctima, que había conocido a un nuevo chico y ya no se sumía a los reclamos del joven, "Fernando tenía motivos para matarla"."Ella tenía proyectos", en cambio Fernando "en 2016 y 2017 no hacía nada, no cursaba nada, y tal vez por eso tenía el tiempo suficiente para llamarla a cualquier hora". También se direccionó la atención a una supuesta mala relación que el joven víctima tenía con su padre y su padrastro; a un supuesto consumo de estupefacientes y en que "le mostraba otra cara a sus amigos".
Septiembre 2017: Tres meses antes, posan en la casa de la imputadaPara Ostolaza, este caso fue víctima de "una mirada machista que se debe desterrar porque si no, estamos justificando golpes y gritos a una mujer". "Absorto observé cómo el Ministerio Público Fiscal se le reía a la psicóloga Paday", mencionó sobre la mujer que confeccionó el examen psicológico sobre el cual la Fiscalía requirió una investigación por falsa pericia.Para ellos la imputada no sólo sufrió los tormentos de una relación violenta, sino que además debió padecer la "demonización" del Ministerio Público y de los medios de comunicación que la mostraron como una joven fría y calculadora. Pero además se criticó al fiscal Rondoni Caffa de haberse paseado ante los canales de televisión.