La apuesta por las plantas medicinales y aromáticas
Hay hierbas que por sus propiedades terapéuticas, aromáticas o condimentarias, son demandadas por la industria. Sus cultivos en los alrededores de las ciudades, por tanto, son una alternativa productiva. De esto hablaron el miércoles pasado, en la Facultad de Bromatología, los ingenieros agrónomos Graciela Farías y Otto Brutti.Marcelo LorenzoEl aprovechamiento de las plantas aromáticas y medicinales, así como la extracción y utilización de sus esencias, fue el tema central de la exposición de los profesionales, quienes fueron invitados porla Direcciónde Ambiente y Desarrollo Sustentable de la comuna local.Graciela Farías es docente dela Facultadde Ciencias Agropecuarias dela Universidadde Entre Ríos (UNER). Otto Brutti, en tanto, es funcionario dela DirecciónGeneralde Recurso Naturales, dependiente del Ministerio dela Producciónde Entre Ríos.Ambos impulsan, bajo los auspicios dela Universidady el Estado, un proyecto orientado al desarrollo de alternativas productivas agroindustriales en la provincia, sobre la base de la utilización de esas plantas. Y esto destinado a áreas periurbanas (la zona intermedia entre el espacio urbano y el rural).El proyecto incluye un banco de germoplasma, donde se conserva y estudia la variabilidad natural de las plantas, que funciona enla EscuelaAgrotécnica'Las Delicias', en Villa Gobernador Etchevehere, situada a27 kilómetrosde Paraná.Farías y Brutti ofrecieron una charla en el salón de usos múltiples dela Facultadde Bromatología, el miércoles último. Se trató de un encuentro dirigido a docentes, productores, emprendedores y público en general.Plantas con poderesSegún Brutti, las plantas medicinales son determinados vegetales que contienen "principios activos", sustancias que ejercen una acción farmacológica, que pueden ser beneficiosas o perjudiciales sobre el organismo vivo.Existen alrededor de 10.000 especies con estas características, aunque "todos los días se descubre una nueva", aclaró. La malva silvestre, por ejemplo, es reconocida por sus efectos antiinflamatorios.Después está el aloe vera. Hay diversas variedades, y sólo algunas tienen características curativas o medicinales. Otras son usadas por sus cualidades ornamentales.Las plantas aromáticas, en tanto, son también medicinales pero sus principios activos están constituidos, total o parcialmente, por esencias. Se caracterizan por el aroma. Aquí se incluye la menta inglesa y el cedrón (ambos dan olor a limón)."Las esencias son una mezcla de compuestos volátiles. Los percibimos rápidamente. Se volatilizan a la presión y a la temperatura ambiente muy rápidamente y provienen de diferentes partes de los vegetales", destacó el ingeniero agrónomo.Existe además un cierto número de plantas aromáticas, y por tanto medicinales, que el hombre utiliza por sus características organolépticas, comentó Brutti.Son las que comunican a los alimentos y bebidas ciertos aromas, colores y sabores, que los hacen más apetitosos, gratos y sabrosos al olfato, vista y paladar.Son las llamadas plantas condimentarias o especias. Algunas tienen propiedades antioxidantes y conservantes de alimentos y bebidas. Aquí se incluyen, por ejemplo, coriandro, cúrcuma, trigonella y orégano.Debido a sus numerosas propiedades, la utilización de las plantas medicinales y aromáticas, y la de sus principios activos, proporcionan importantes beneficios medioambientales, económicos y sociales, además de constituir un amplio campo de aplicación de las industrias alimentaria, farmacéutica, y perfumo-cosmética.Potencial en el mercadoBrutti resaltó el potencial que tienen estas plantas medicinales en el mercado nacional y mundial. Se habla de una cifra varias veces millonaria. Y son los países desarrollados los que más consumen productos naturales.Los grandes laboratorios que producen medicamentos colocan los productos de origen vegetal en algunos países de Europa y Estados Unidos, y derivan los de origen sintético a mercados marginales."En muchos casos hay productos que están prohibidos en esos países que acá sin embargo se consumen", refirió. "Nosotros vemos un crecimiento muy alto de la fitomedicina (que se basa en las plantas y vegetales para la curación) en el mercado europeo y norteamericano. La demanda aumenta un 10% cada año", precisó.Las plantas medicinales tienen el poder de curar insomnios, desórdenes cardiovasculares, problemas respiratorios y digestivos, y los males asociados al estrés, entre otras patologías.En Japón, en tanto, está muy desarrollada la aromaterapia, que tiene su fundamento en que las moléculas aromáticas presentes en los aceites esenciales extraídos de las plantas se absorben a través de la nariz, la piel o los pulmones desatando ciertas respuestas fisiológicas o induciendo diversos estados de ánimo.El banco de germoplasmaEl banco de germoplasma de plantas aromáticas, medicinales, condimentarias y nutracéutivas (palabra derivada de nutrición y farmacéutico), que funciona en 'Las Delicias', tiene 5 años de vida.Según la ingeniera agrónoma Graciela Farías, esta iniciativa es la base necesaria para desarrollar un modelo de producción alternativo a los cultivos tradicionales y extensivos en Entre Ríos."Un banco de germoplasma -comentó- es una reserva activa de material genético donde se conserva y estudia la variabilidad natural de las plantas. Allí se colecciona material vegetal con el objeto de mantenerlo vivo y preservar sus características para el futuro. Esto permite conocer las diferentes especies vegetales y realizar un aprovechamiento eficiente de las mismas. El concepto de germoplasma se utiliza comúnmente para designar el genoma de las especies vegetales silvestres".La especialista explicó que en el mundo ya existen muchos bancos de los cultivos tradicionales, como maíz, trigo o soja. En cambio, los bancos de ornamentales, hortícolas y aromáticas representan cerca de un 10% de todo lo que es conservado.En la reserva de 'Las Delicias' hay muestras de distintos germoplasmas. Hay especies nativas pero sobre todo exóticas, que incluyen variedades de menta, orégano, romero, aloe, tomillo, cedrón, cúrcuma, echalote, salvia morenigia, mostaza, melisa, lino, fenogreco, burro, poleo, yerba dulce, malva y coriandro, entre otras.Según explicó Farías, el banco constituye una reserva de material genético que permite no sólo la conservación, sino sobre todo poder seguir multiplicando esas especies, y ver cómo se pueden utilizar."El germoplasma es todo tejido vivo constituido por células germinarias portadoras de herencia a partir de las cuales se pueden obtener nuevos individuos", definió.Las plantas se propagan de acuerdo al material de origen con el que se cuenta, como semillas, frutos, estolones, bulbos, granos de polen o cualquier órgano vegetativo."Nosotros trabajamos en colecciones vivas. Lo que nos interesa es evaluar todo el material antes de conservarlo. Porque muchas veces los bancos conservan mucho material y no lo tienen evaluado. Nosotros estamos haciendo toda la etapa de evaluación. Por eso lo nuestro son colecciones vivas", señaló la expositora.Al respecto, comentó que esto es un trabajo a campo. Ello incluye por ejemplo, evaluar cómo germina una semilla hasta obtener el plantín en invernadero. Luego ese plantín es llevado al terreno, donde se analiza agronómicamente.De esta manera, se ve el ciclo de vida de la planta, su resistencia a plagas y enfermedades, o sus requerimientos nutricionales. La información que se va obteniendo se va registrando, para la elaboración de informes que luego se publican, son presentados en congresos, o son parte de intercambios científicos.Farías señaló que para el banco se buscaron aquellas especias medicinales y aromáticas que más se comercializan o que tienen un mejor precio. Y esto está ligado a que el proyecto busca conectar los conocimientos técnicos sobre las plantas con el desarrollo de alternativas productivas agroindustriales en la provincia."Buscamos alternativas de producción. No sólo para el productor agropecuario, sino para el pequeño empresario, que puede comenzar con un pequeño secadero o convertirse en proveedor de especias o trabajar productos que incorporen los aceites esenciales", destacó.El orégano y la chíaLos profesionales contaron que trabajan con grupos diferentes de oréganos. Al analizar la composición química de una de las variedades (dentro de un gran espectro), en el banco de germoplasma se descubrió que tiene un 85% de "carvacrol".Junto al "timol", ése es uno de los principales componentes químicos del orégano. El hecho de que tenga una amplia concentración de carvacrol, hace a esa variedad única en el país. Se puede encontrar sólo en Europa, de donde es originario el orégano.¿Qué importancia tiene el carvacrol? "Es un antiséptico y un antibiótico natural que puede reemplazar por ejemplo a los antibióticos que se le dan a los pollos, que son de síntesis, que acarrean un problema enorme asociado a la resistencia", comentó Brutti."Nosotros, al comernos los animales, vamos acumulando ciertos productos en el organismo. Después, cuando queremos utilizar un antibiótico en él, que es el mismo que el que consumió el animal, resulta que los microorganismos se adaptaron porque tuvieron dosis subletales permanentes de ese producto. Entonces eso tiene importancia económica porque Europa ya prohibió el uso de esos productos. Si nosotros quisiéramos exportarle pollo o cerdo, nos encontraríamos con barreras sanitarias", destacó.Los especialistas hicieron además un análisis de lo que se comercializa como chía, llamada también salvia hispanica, en diferentes ciudades del país. Por su alto contenido de Omega-3, esta semilla puede prevenir enfermedades cardíacas, cáncer y diabetes.Según la normativa, este tipo de productos puede poseer hasta un 1% de impurezas. "Sin embargo, hemos encontrado productos con 3, 5 o 10% de impurezas; incluso un par de muestras arrojaron un 100% impurezas, ni una semilla de chía", destacó Farías.Al respecto, explicó que este tipo de adulteraciones ocurren porque hay un gran desconocimiento sobre las características de la chía. "A veces uno puede estar consumiendo algo que en realidad -por no ser lo esperado- le está haciendo mal a la salud", advirtió.Por ahora, un rubro subdesarrollado en la zonaEl ingeniero Otto Brutti explicó que en Argentina hay zonas que son productoras tradicionales de alguna aromática. "En Cuyo, por ejemplo, se destaca el orégano. En la zona de Traslasierra (Córdoba) se producen orégano y tomillo. En el Norte se produce citronela. En el noroeste, pimientos (...) Es decir, hay zonas que tienen una buena producción. Aunque no está muy tecnificada. En los países europeos, en cambio, es alta la tecnificación"- ¿Qué pasa en Entre Ríos?- Hay emprendimientos individuales. Uno cultiva menta, otro orégano. En Crespo, junto ala CooperativaAgrícolaRegional, que es muy antigua, desarrollamos un emprendimiento. Aportamos equipamiento y material genético. Hoy cultivan, industrializan y venden orégano, perejil, coriandro, algo de tomillo, melisa, menta.- ¿Qué se necesita para incursionar en la producción de aromáticas y medicinales? ¿Acaso una fuerte inversión inicial?- Yo diría una fuerte dedicación de mano de obra para el cultivo y la producción. Capacitación y trabajo concreto a campo. En ese sentido es similar a lo que puede ser un cultivo hortícola. Se necesita alguna tecnificación. Por ejemplo, para algunos cultivos hay que trabajar con riego. Es una inversión que se necesita, pero que se amortiza. Lo otro, que es muy importante, es la cuestión comercial de estos productos. En un cultivo tradicional como la soja, el productor entrega la cosecha a una planta de acopio y se desentendió del problema. O si cría pollo, lo mismo: si está integrado, coloca normalmente su producción. Aquí no funciona así. La gestión de venta es clave.- En su exposición habló de que hay un mercado en alza para las aromáticas y medicinales.- Totalmente. Un mercado que en Argentina y en el mundo está en plena expansión. Además se están identificando permanentemente nuevos usos, lo que hace que cada vez sea más importante la producción de estas cosas.- ¿Cuál es el mejor sitio para producir?- Lo tenemos ubicado como una producción de la zona periurbana. Es la interface que hay entre la ciudad propiamente hablando y el campo. Es el límite entre el cultivo de soja y las zonas más habitadas. En los países desarrollados suele haber una zona de protección circundante donde se hacen determinadas actividades y cultivos, que son más amigables con el ambiente que las producciones tradicionales. En los espacios de interacción de lo urbano-rural, pensamos que se pueden ubicar estos tipos de cultivos que utilizan mucho menos agroquímicos, degradan mucho menos el ambiente, impactan menos en las poblaciones. Por otra parte, nuestro país cuenta con diversidad ecológica y recursos humanos necesarios para el desarrollo de alternativas que incrementen el valor de sus productos primarios y mejoren el nivel ocupacional.- Las condiciones agronómicas de Entre Ríos son satisfactorias para esta producción. ¿Es así?- En algunos cultivos estamos perfecto. En otros tenemos cierta limitante. Algunos, quizá, sufran por exceso de humedad en alguna parte del año. Y otros seguramente necesiten riego. Pero son cosas salvables. No hay que hacer nada extraordinario.- Volviendo a la comercialización ¿Es importante conseguir un comprador?- Lo que pasa es que el sistema nuestro funciona como muchas cosas enla Argentina: está todo centralizando en Buenos Aires. Va la producción primaria desde el interior, desde Salta, Mendoza, San Juan y Entre Ríos, hacia Buenos Aires. Y desde allí todo vuelve en bolsitas a los supermercados. Lo mismo pasa con la hortaliza. Deberíamos poder lograr el autoabastecimiento de menta, orégano, cedrón, coriandro, y demás. La idea es desarrollar un rubro productivo de carácter agroindustrial en el territorio, que tiene relativamente baja inversión y buenas perspectivas en el mercado nacional e internacional.
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