La biblioteca del barrio del Oeste planea grandes festejos
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La comunidad de la Biblioteca Popular "Francisco Hernández López Jordán" se moviliza para celebrar los 75 años de este enclave de socialización y cultura de la ciudad. Marcelo Lorenzo Creada el 14 de noviembre de 1943, la biblioteca popular que lleva el nombre de un gran maestro de la zona del oeste, don Francisco Hernández López Jordán, se apresta a celebrar su aniversario de brillantes.Lo hará siguiendo un ambicioso programa de actos culturales que incluye la presentación del libro sobre la obra literaria de su fundador, Alejandro Denegri, quien escribió bajo el seudónimo de Jano del Oeste, y siendo anfitriona de un encuentro anual de bibliotecarios de todo el país.Eso anticipó a este diario Alfredo Iribarren, presidente de la comisión directiva de la biblioteca, quien además adelantó que también se prevén distintas actividades intelectuales y artísticas.La idea, dijo, es renovar fuerzas para continuar con una obra de servicio a la comunidad, cuya misión originaria fue promover la ilustración popular en el oeste de Gualeguaychú, haciendo accesible la cultura literaria sobre todo a los chicos provenientes de familias modestas.Aunque la López Jordán pertenece a una generación posterior de las bibliotecas populares, que originariamente fueron creadas en Argentina en la segunda mitad del siglo XIX, responde sin embargo al mismo ADN cultural.En efecto, nació como un pequeño núcleo barrial afín a la cultura del libro y esto por iniciativa de un voluntariado ciudadano activo. De esta manera, en el territorio, estas bibliotecas han venido acompañando a la escuela en su labor de democratizar el conocimiento.Por otro lado, Gualeguaychú es pionera en la formación de estos núcleos, ya que en 1869, por inspiración del poeta local Olegario Víctor Andrade, aquí se gestó la primera biblioteca popular de Entre Ríos y la tercera creada en el país antes de la Ley Sarmiento, de fomento de estas sociedades civiles. EL ACONTECIMIENTO EJEMPLARConocer el origen de algo equivale casi a entrar en posesión de su esencia. Es una de las funciones de toda celebración de los grupos humanos: recordar aquel acontecimiento ejemplar que marcó a fuego la vida de una colectividad.Esto es lo que hará la comunidad de la biblioteca López Jordán durante los actos de festejo por los 75 años de vida. "Esta biblioteca nació en el Café Argentino que tenían los Denegri en 25 de Mayo y Rocamora durante una reunión de amigos. El relato es que Denegri veía desde allí pasar a los chicos que iban y venían para el barrio a estudiar. Y se le ocurrió la idea de poner una biblioteca para ayudarlos a educarse. Hay que pensar que entonces conseguir un libro era complicado", refirió Iribarren.Según contó, Alejandro Denegri es parte de una generación de vecinos que fue creando organizaciones sociales de diverso tipo para darles múltiples respuestas a las necesidades de un barrio en formación, el del Oeste, integrado por familias de inmigrantes trabajadores."El mismo grupo de amigos que se dio a crear la biblioteca, en 1928 ya había fundado, por ejemplo, el Club Defensores del Oeste", destacó el entrevistado, resaltando el empuje vecinal detrás de estos emprendimientos ligados a la vida cotidiana y el desarrollo social.La misma mística cívica y social tuvo Francisco Hernández López Jordán, un paranaense nacido el 4 de octubre de 1830. Peleó al lado de Urquiza y escribió los partes de célebres batallas como la de Caseros.Francisco, de 40 años, llegó a Gualeguaychú en 1870, a poco de morir el caudillo entrerriano y se radicó definitivamente en esta tierra. Era una personalidad multifacética: cuando joven hizo tareas de campo, practicó diferentes oficios y acompañó a Urquiza en sus campañas militares.Pero quizá lo más importante: era un espíritu cultivado. Y eso lo colocaba en condición de crear una escuela como la que levantó aquí, en un ranchito en calle 25 de Mayo y Avellaneda, junto a su esposa Teresa Fraicedo.Desde entonces, la figura de Don Francisco creció entre sus muchos discípulos, que veían en él a un verdadero apóstol de la enseñanza. La escuelita particular "Urquiza" -así se llamaba- se convirtió en faro de cultura en un barrio aún escasamente poblado como lo era el del Oeste de Gualeguaychú.Cuando el 8 de diciembre de 1915 Francisco Hernández López Jordán falleció, la comunidad del lugar lamentó la pérdida de un maestro ejemplar y gran vecino.Pero su ejemplo perdura en el barrio. Sobre todo en la biblioteca que lleva su nombre, como homenaje cívico a su memoria. LA CELEBRACIÓNEl actual presidente de la biblioteca es miembro de la tercera generación que ha venido gestionando la institución y vive los festejos de la entidad como parte de su biografía personal."Yo me crié en este barrio. Pertenezco a la familia Gorena, que fueron mis abuelos. Y desde chico he vivido cosas maravillosas en la biblioteca. Incluso como adolescente trabajé como su cobrador. Pero los viejos ya no están, se nos están yendo. Por eso tomamos la posta nosotros", refirió Iribarren.Cerca de la comisión directiva está la profesora María de los Milagros Casanova Denegri, nieta del fundador de la biblioteca, la cual redactó un libro sobre la obra literaria de su abuelo Jano del Oeste, junto con la historiadora local Silvia Razzetto, como parte de una edición de homenaje por los 75 años de la biblioteca.Este proyecto editorial lo ha hecho suyo toda la comisión directiva de la institución, y será un producto colectivo. Según Iribarren, se confeccionó un texto moderno en clave didáctica, que contiene ilustraciones, pensado para la sensibilidad de un lector contemporáneo."Quedamos en armar un libro que son diez cuentos de Jano, a través de los cuales se relata la historia del barrio, desde la perspectiva de una familia de inmigrantes genoveses. Esto desde 1860 a 1890. Y cada cuento retoma un personaje de la zona o una situación del barrio. Se evoca, por ejemplo, la relación entre el inmigrante y el criollo o la presencia de las hordas jordanistas. Son relatos que tienen un profundo valor evocativo e histórico, en la línea de Jano del Oeste", refirió el entrevistado.Por otra parte, Iribarren ha venido gestionando la presencia en la ciudad de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), quien finalmente eligió a Gualeguaychú para hacer en septiembre de este año las Jornadas sobre Historia de las Bibliotecas Populares de todo el país, un encuentro que hasta aquí siempre se hizo en Ciudad de Buenos Aires.La elección de Gualeguaychú como ciudad anfitriona está motivada, entre otras razones, por la tradición que tiene la ciudad alrededor de las bibliotecas populares y porque este año tres de ellas celebran aniversarios importantes: 75 años la López Jordán; 150 años la Sarmiento; y 120 años la Olegario Víctor Andrade que integra el Instituto Magnasco."Es la primera vez que estas Jornadas se sacan de Buenos Aires y llegan a una provincia. Entre Ríos, por otro lado, destaca en el país, porque tiene en conjunto 56 bibliotecas populares, repartidas en toda su geografía", contó Iribarren.Según dijo, estas jornadas de la CONABIP son un espacio de intercambio de información de especialistas venidos de distintos lugares del país, donde funcionan bibliotecas populares.Está previsto que en Gualeguaychú las jornadas se desarrollen en el Instituto Magnasco y en la Biblioteca López Jordán. "Nosotros tenemos planeado aprovechar la ocasión para hacer una muestra en la que explicamos que la biblioteca está íntimamente ligada a la dinámica del barrio del Oeste, con el deporte y otras actividades", contó Iribarren.Y añadió el entrevistado: "Por ejemplo rescatamos la figura de Blanca Rebagliatti que fue la fundadora de las carrozas y que estuvo relacionada con la biblioteca. Es aquí, además, donde Juventud Unida armó su carroza. Aparece el Oeste como fundador de las fiestas populares más importantes. Las jornadas culminan con una obra de teatro que se realizará para todo público". Los festejos por los 75 años continuarán con una gran fiesta popular para el barrio del Oeste, programada para noviembre, en la que habrá distintas sorpresas artísticas, según contó Iribarren.El directivo explicó que en estos años la biblioteca fue mutando, acompañando los cambios sociales y culturales. Hoy ha dejado de ser simplemente un lugar de reunión de lectores y de préstamo de libros.Allí hoy se dictan cursos de cultura general y capacitación profesional, se organizan actividades artísticas, grupos de teatro, de lectura, de fotografía, talleres literarios para chicos y grandes, y todas las semanas hay un movimiento aproximado de 200 personas que, en las instalaciones de 25 de mayo y Gualeguay, socializan y se integran a la cultura.
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