La cautivante historia de la Difusora Grecco (Capítulo 4)
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ElDía presenta la tercera parte de la historia de la Difusora Grecco, un minucioso trabajo de investigación del historiador Gustavo Rivas, que entregamos por parte, cada domingo. El lector puede revivir y descubrir, a través de los testimonios de los protagonistas de este trozo de historia de Gualeguaychú, cómo nació la que fue base del desarrollo radiofónico de esta ciudad y "semillero" de reconocidos profesionales del medio.El impecable trabajo realizado por Gustavo Rivas sumó una importante cantidad de horas de grabación, buscando el testimonio de quienes pasaron por la Difusora Grecco, desde sus inicios con Roberto Carlos Grecco, hasta las épocas de Alfredo Lucardi. LOS NÚMEROS DEL NEGOCIOAunque Grecco mantenía su empresa de publicidad rodante con su razonable cartera de clientes, por más que estos pasaran a serlo también de la difusora, ello no era suficiente para equilibrar los mayores costos y amortizar la inversión. Por otra parte, él era un hombre tranquilo, sin el carisma e ímpetu hoy imprescindibles para cualquier productor de publicidad.Por eso implementó un sistema que le dio buen resultado. Consistía en que cada locutor debía procurar hacer clientes de publicidad, lo que le representaba una parte sustancial en su remuneración y por lo tanto, un incentivo. Lía Poblet era la que más avisos conseguía en los primeros tiempos; no sólo por su contracción al trabajo sino por su buen trato y simpatía. Cuentan que a la hora de cobrar los avisos, eran más eficientes las mujeres. Esa ingeniosa modalidad del locutor-productor fue mantenida por sus continuadores. CRECIMIENTO Y ARRAIGO A partir de 1954 el nuevo medio registra una etapa de notable desarrollo. Sus parlantes se iban extendiendo por toda la ciudad y con ello crecía la audiencia y los avisadores. Debemos puntualizar la convergencia de algunas circunstancias que explican ese crecimiento. Por una parte como hemos visto, no existía radio en Gualeguaychú.Por la otra, sin tantos vehículos, la ciudad era más silenciosa y cada parlante podía oírse sin dificultad desde varias cuadras. Una de las bocinas más emblemáticas era la que se instaló en el ángulo N.O. de Av. Primera Junta y San Juan. En la esquina de enfrente funcionaba la panadería de Conrado Espino, respetado dirigente del fútbol y por ello se congregan allí muchos seguidores de ese deporte, para escuchar los comentarios de los partidos. Ha querido el destino que esa histórica bocina, sea hoy la única que aún permanece colgada en su lugar, aunque ahora silenciosa y oculta por el follaje de los árboles.Pero el barrio que más densidad de cobertura tuvo en aquellos tiempos era Pueblo Nuevo. La razón era que la mayor parte de su población estaba constituida por trabajadores del Frigorífico Gualeguaychú en su época de esplendor, exportadora de carne a varios continentes y de avanzada en su acción social. Con sus clubes: San Lorenzo, fundado en 1936 y Pueblo Nuevo en 1945, la Escuela Leopoldo Herrera, la Capilla Cristo Rey, sus almacenes tradicionales, conjuntos carnavaleros y otras expresiones de vida propia y pujante. La gente de Pueblo Nuevo en general cobraba al día, tenía crédito en toda la ciudad; era -usando una expresión actual- un buen target en términos de marketing publicitario. Y Grecco no se dormía. ESPECTÁCULOS POPULARESCuando la difusora se afincó como medio de comunicación local, se constituyó en escenario mayor de la actividad artística popular. Las orquestas, cantores, conjuntos, recitadores hacían allí sus presentaciones en vivo. Actuaban en el salón auditorio de la esquina de Urquiza y Chacabuco, con grandes ventanales, un piano y piso de pino tea.Pronto se vio que ese amplio recinto resultaba insuficiente. De esa necesidad nació la idea de organizar los espectáculos a cielo abierto, para lo cual se cerraba toda esa cuadra de Chacabuco. Se hacían los sábados y luego se amplió a los domingos.Entre otros artistas, se recuerda a Los Norteños, en sus etapas iniciales el Chango Díaz que cantaba maravillosamente Luna Playera, Pedro Moreyra (La voz de la raza), Pepe Ramos, y las orquestas de Blas Taffarel, Miguel Angel Chacón, Eduardo Ferreira, entre otros.Pero lo que más permanece vivo en la memoria de nuestros mayores, son los grandes festivales populares que se realizaban los días sábado. Eran gratuitos y con frecuencia el público ocupaba la cuadra entera de la calle Chacabuco.Entre otros, el que se hacía en diciembre, para conmemorar cada aniversario de la creación de la difusora.Personalmente recuerdo un concurso de cantores de tango realizado en 1962. El favorito para el público era Don Alfredo Federico Muñoz, un muy buen sastre afincado en la ciudad y con una larga trayectoria como cantor. Concursó con el tango San José de Flores de Armando Acquarone y Enrique Gaudino. Pero casi en el final apareció un jovencito desconocido de 18 años que con el tango Anclao en París de Enrique Cadícamo y Guillermo Barbieri, sorprendió a todos al imponerse en esa jornada, en la que ganó el prestigio que conserva hasta hoy: Juan José Néstor Tape Larrivey.Digamos también -el mismo Tape me lo recordaba- que en una jornada subsiguiente en Central Entrerriano, Don Alfredo tuvo su digno desquite. CONCURSOS Y FESTIVALES La difusora desde sus inicios, así como les dio cabida a jóvenes locutores que se iniciaban, también dedicó especial atención a los niños artistas. Para ellos se realizaban también concursos, a fin de descubrir valores o apuntalar a los que iban surgiendo.Entre otros, el niño Hugo Rodolfo Reynoso, quien con 12 años, acompañado por Abelardo Rivas y el flaco Lapalma, se presentó por primera vez en un escenario con el tango "Cualquier Cosa" de Herminia y Juan Velich. Cuenta Hugo - hoy cantor consagrado- que la primera felicitación la recibió de la Sra. Irma C. Juárez Ahumada de Cerdá que había presenciado el festival. Y que al subir al colectivo en calle Urquiza, de regreso a su casa con su segundo premio -un juego de arco y flechas con ventosas- no le cobraron el pasaje: ya habían escuchado la audición por los parlantes y al subir, lo reconocieron por el premio que se llevaba.En el carnaval:La difusora se hacía presente en muchas manifestaciones de la vida social gualeguaychuense. En 1955 su representante, Stella Garbino, hoy señora de Baretic, fue consagrada Reina del Carnaval y la primera princesa fue la jovencita Niní Rivollier de 17 años, luego señora de Rodríguez. Constituye el antecedente más antiguo que recordamos de esa elección, hoy tradicional de nuestra fiesta mayor. En la década siguiente otra bellísima joven representó a Difusora Grecco: Cachi Pivas, a quien admiraba por Roberto por su gracia y simpatía.Y otras fiestas......como el baile anual de los locutores. Era por entonces una de las reuniones danzantes de mayor relieve que se realizaba en Gualeguaychú. Al no haber otro medio oral, el personal de la difusora tenía un papel protagónico en su organización y obviamente Roberto Grecco los apoyaba en su esfuerzo. Una jornada muy especial se vivió cuando una empleada suya, Alicia Cafferata (hoy señora de Abel Costa), fue consagrada en 1956 como Reina de los Locutores. En su caso, la belleza tenía una ventaja adicional: cuando había algún cliente remolón para pagarle la publicidad a los varones, la mandaban a ella y venía con la plata.No está demás recordar que Alicia, junto a Aurora Delcause y Tuchi Turón, eran las que el día de la primavera, en la década de los 50, desfilaban en la carroza de la tienda Barato Argentino que diseñaba Numa Frutos. Es el más remoto antecedente carrocero de Gualeguaychú.Con los niños:Por entonces, los niños no constituían un público que concitara especial atención, ni el interés en ellos como segmento de mercado que ha alcanzado hoy. Pero Roberto Grecco tenía tal cariño por los pequeños, que desde los tiempos iniciales impuso programas especiales para ellos. Generalmente incluían magos, payasos, sorteos de juguetes y reparto de globos.Por eso, el caso ya relatado de Hugo Reynoso, no fue casual y al igual que él, numerosos niños pasaron momentos muy felices en aquellos festivales. Y muchos que después llegaron a ser grandes artistas, se vislumbraron tempranamente como tales, en el ámbito acogedor de la difusora.
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