La cautivante historia de la Difusora Grecco
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ElDía presenta la sexta parte de la historia de la Difusora Grecco, un minucioso trabajo de investigación del historiador Gustavo Rivas, que entregamos por parte, cada domingo. El lector puede revivir y descubrir, a través de los testimonios de los protagonistas de este trozo de historia de Gualeguaychú, cómo nació la que fue base del desarrollo radiofónico de esta ciudad y "semillero" de reconocidos profesionales del medio.El impecable trabajo realizado por Gustavo Rivas sumó una importante cantidad de horas de grabación, buscando el testimonio de quienes pasaron por la Difusora Grecco, desde sus inicios con Roberto Carlos Grecco, hasta las épocas de Alfredo Lucardi. EN LA CRECIENTE DE 1959 (continuación)Y termina la crónica aportada por Silvia Razzetto de Broggi, sobre el mensaje del Gobernador Uranga irradiado durante aquella inundación desde la difusora:"....El Gobernador Uranga describe su visión de "la mayor calamidad que haya padecido Entre Ríos" y propone "agotar los esfuerzos financieros para que desaparezcan los cordones de miseria que significan los barrios bajos". Se construirían nuevos barrios que darían trabajo y hogar en lugar seguro. (El Argentino, 22-04-59)".Es decir, que el Gobernador de la Provincia, anunció en aquel mensaje vertido por la ocasional "radiodifusora" (como bien allí se le denomina) la construcción que en poco tiempo se concretó, del Barrio "Hipólito Irigoyen" que desde su origen hasta el presente identificamos como "de los inundados".Lo inauguró el Intendente Ignacio Hipólito Bértora y fue el primero de orden social que se hizo como obra gubernamental en nuestra ciudad.Por nuestra parte, agregamos el siguiente dato: aquel mismo Gobernador, demostrando su sentido de austeridad republicana, puso en venta el lujoso Yate "ICAPI" que usaban los gobernadores y el total de su producido fue destinado a la fabricación de canoas para socorrer a los pescadores de toda la provincia afectados por la creciente. Los más viejos recordarán las numerosas canoas "ICAPI" que surcaban nuestro río.Centro de ayuda a los inundadosPero lo que más recuerdan los protagonistas de aquella catástrofe, es cómo la difusora se constituyó espontáneamente, en vehículo de canalización de la ayuda a los inundados. Cientos de familias habían sido distribuidas en distintos centros de evacuación improvisados, en su mayor parte, clubes que afectaban para ello sus instalaciones.Cabe recordar que por entonces no estaba implementada como ahora, la Defensa Civil o Acción Social; ni siquiera existía el Cuerpo de Bomberos. Y en gran medida ello fue cubierto por la difusora.Así, como en épocas más felices, el propio personal de locución inventaba nuevas modalidades para satisfacer al público, también en las malas surgían de ellos inquietudes que el bueno de Grecco enseguida aprobaba y se ponían en marcha.Le cedemos entonces la palabra a Jovita Aguilar de Ríos (madre de Luly y hermana de Cotufo), locutora en aquella época, quien nos lo relatara así, en su domicilio de Libertad 1.206, casualmente del citado barrio Hipólito Irigoyen que se hizo para los inundados: "... anduvimos con todo, juntando cosas, regalando, atendíamos a la gente que pedía... ¡nos llevaban tantas cosas! Repartimos todo lo que nos llevaban, traían mucho, convocábamos por los parlantes y nosotros mismos clasificábamos y distribuíamos; se llenaba el salón de la esquina, repleto de cosas...hay que ver lo que era eso...¡el salón grande lleno de cosas!. De ahí sacábamos y repartíamos pero enseguida llegaban más cosas: colchones, ropa, mucha ropa. ..Eso lo inventamos con Roberto, yo le digo un día: ¿por qué no pedimos ropa por la red? la gente hace caso, al rato apareció uno, otro, otro una hermosura, la gente, maravillosa...."Así, el teléfono 1299 de la difusora funcionaba las 24 horas recibiendo en su local (ver foto) los pedidos más urgentes y convocando a la vez a la colaboración.Sin proponérselo, los locutores, técnicos, empleados, el propio Grecco y numerosos voluntarios, se constituyeron en uno de los centros de socorro más importantes. Ellos mismos salían en los vehículos de la empresa, o los propios, a distribuir la ayuda. Se les sumaban muchos transportistas y vecinos que se convertían con sus vehículos en improvisados fleteros. La logística que debió ser improvisada, resultó una muestra de lo que se puede lograr con voluntad e inteligencia.En efecto: un jovencito que en 1959 cursaba el secundario, nos aportaba hace poco su recuerdo de aquellas jornadas: El Dr. Jorge Alfredo Simón hoy con más de 70 años, nos decía: "Por entonces, con otros alumnos del Colegio Nacional -yo iba a tercer año- íbamos a la difusora a colaborar en tareas de apoyo. No teníamos clase y nos mandaba el Rector, Prof. Rodolfo Debeheres; también Voyko Gasparovic, que era profesor nuestro. En Chacabuco 9 se recíbía todo tipo de ayuda y se canalizaba enseguida el envío. Pese a que estos salían fluidamente, el salón grande de la esquina estaba siempre repleto de cosas. También venían por la convocatoria, camiones, carros y otros vehículos que luego iban a sacar gente; en esas tareas también colaborábamos los alumnos. La difusora transmitía las 24 horas y todos los barrios se mantenían informados por sus parlantes.Fue por la difusora que los gualeguaychuenses nos enteramos el 16 de abril de 1959, de la triste noticia que todos presentíamos: la confirmación oficial del hundimiento de la draga con varios muertos, cuyo número exacto se ignoraba. Casi todos ellos, vecinos de Gualeguaychú.Cuatro años después, el 22 de noviembre de 1963 muchos gualeguaychuenses se congregaron en una transmisión fuera de horario frente a los parlantes de la difusora para enterarse de los primeros cables que deban cuenta del asesinato de Presidente John F. Kennedy en Dallas.Los llamados a la solidaridad, como los de donación de sangre se cursaban por medio de la red de parlantes, como también los fallecimientos.CREATIVIDAD PARA ENTRETENERPasada esa prueba difícil para nuestra comunidad, la vida diaria volvió gradualmente a normalizarse y también la difusora.Los avances tecnológicos surgidos en la post guerra, empezaban a llegar a nuestro país. Entre ellos, los grabadores magnetofónicos.El personal de la difusora tenía su propia inventiva; ya hemos visto cómo Cacho Barrios la convirtió en radio. No sólo eso, sino las múltiples soluciones técnicas que improvisaba, en épocas en que los repuestos no se conseguían, o no llegaban con fluidez. Y por si ello no bastara, en sus horas libres se puso a construir ¡un robot! con movimiento en las manos, juego de luces rojas etc., que pasó a convertirse en otro atractivo para los que pasaban por Chacabuco 9. En los mismos años en que Eclio Giusto nos asombraba con sus automatizaciones, como el pesebre, la obra en construcción etc.Y si Cacho era capaz de invenciones técnicas, los locutores no le iban en zaga: eran duchos en encontrar aplicaciones a los inventos ajenos.Así, cuando no habían terminado de admirar el moderno y voluminoso grabador Phillips adquirido por Grecco, ya estaban pergeñando una aplicación práctica que hizo furor en el público. Le cedemos la palabra a otra entrevistada:Testimonio: Mercedes Pérez..."Y junto a Teresa de la Concepción armamos un programa, Roberto era un genio yo no te lo podría...el nos dejaba al libre albedrío para que nosotros armáramos la programación y entonces armamos un programa que se llamaba "Dedique su pedido y escuche su voz". La gente venía y se le grababa el pedido. Conducíamos Tita de la Concepción y yo. Teníamos un grabador grande a cinta; la gente hacía el pedido y nosotros cortábamos ahí y luego pasábamos el tema musical.Entonces los oferentes de los temas grababan el encargue: de fulanito para fulanita o viceversa, agregando alguna expresión de cariño. Luego ellos y toda la ciudad escuchaban su voz. Aunque no todo era siempre cariño: en una oportunidad dedicamos a un amigo el tango "Tan grande y tan zonzo" (de Anselmo Aieta y Enrique Dizeo).EN EL DEPORTEEste rubro formó parte de la programación y vino a cubrir una notoria necesidad. No existía por entonces ningún otro medio oral y los aficionados tenían ansiedad por conocer los resultados de inmediato, demanda imposible de satisfacer por los diarios.Desde los inicios, la programación incluía noticias deportivas, antes de generar programas específicos dedicados al rubro. Uno de los primeros que cultivó el género fue Edgard Garbino, "Cañazo", quien se había iniciado como locutor y al poco tiempo ya se ocupaba en este tema con novedades, comentarios y notas en general. Obviamente el fútbol acaparaba la mayor porción de interés, aunque el básquet gualeguaychuense - a diez años de su llegada- ya empezaba a brillar en los escenarios entrerrianos.
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