La cautivante historia de la Difusora Grecco
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ElDía presenta el capítulo trece, correspondiente al inicio de la segunda y última parte de la historia de la Difusora Grecco, un minucioso trabajo de investigación del historiador Gustavo Rivas, que entregamos por parte, cada domingo. Hoy, Carmelo Muñoz, Eduardo Leiva y Estela Gigena. El lector puede revivir y descubrir, a través de los testimonios de los protagonistas de este trozo de historia de Gualeguaychú, cómo nació la que fue base del desarrollo radiofónico de esta ciudad y "semillero" de reconocidos profesionales del medio.El impecable trabajo realizado por Gustavo Rivas sumó una importante cantidad de horas de grabación, buscando el testimonio de quienes pasaron por la Difusora Grecco, desde sus inicios con Roberto Carlos Grecco, hasta las épocas de Alfredo Lucardi. Carmelo Muñoz (continuación)Le pregunto hasta cuándo siguió en la difusora: "...en 1978 empecé en la radio (LT41). Al principio sólo los sábados y domingos, en los estudios de calle Fray Mocho, pero la escuela la tuve en la difusora. Gracias a eso pude abrirme paso...¿Hiciste después algún curso de locución?Sí, en 1980 hice el primer curso para locución en Concordia, creo que es el más importante que ha habido hasta ahora, fuimos con el Negro Recalde (Luis), Estela Gigena, fueron de toda la Provincia. Me acuerdo que volvíamos con los chicos de Gualeguay en mi auto, un Fiat 600. Estela Gigena se quedó allá... un curso espectacular, duró varios días, uno así no se repitió. Te autoformaste...Si es cierto; me autoformé con ese perfeccionamientoY agrega, volviendo a la Difusora:Alfredo entraba y salía cuando quería, él tenía una muy buena voz, una voz muy especial (Osvaldo Fiorotto dice que no queda nada grabado de Alfredo).En la mañana estaba todo grabado, eran informaciones... de los programes deportivos sí me acuerdo; eran el de Macho Agesta con turf; deportes con Mario Bonzón (que también trabajaba en la radio, un día me habló de la posibilidad de ir a la radio (1976 o 77) y yo n o me animé, me faltaba experiencia, no me animé...Eduardo Roque LeivaEduardo pertenece al muy acotado grupo de locutores mayores que no se iniciaron en la difusora. Otro es Luis Recalde.Lo visitamos en su casa donde nos recibe con su capacidad locomotiva disminuida pero con el talante de siempre y nos vuelca su torrente de recuerdos:Yo había trabajado antes en la radio, aunque la mayoría se inició en la Difusora. Nací en LT41 con este oficio por una circunstancia muy fortuita: necesitaban un locutor para reemplazar a Mercedes Pérez¿En qué trabajaste hasta entonces?Antes había incursionado por diversos oficios, fui empleado de Carral SA (metalúrgica) aunque el de fotógrafo fue el que más me ocupó, trabajando para Hugo Escobar, Juan Francisco Severín y Carlos Michel.Y continúa: "...En 1978 Alfredo Lucardi me propone trabajo y estuve con él hasta el 81 u 82 ... en esa época estábamos: Alfredo, el Negro Ríos y yo. Eso sí: cuando venía el baile de las carrozas, o del estudiante, Alfredo desaparecía... La difusora se sostenía con publicidad, un día hicimos una sociedad con Alfredo, Juan Carlos Peralta, Monona Rojas y ahí empezó a marchar muy bien publicitariamente. Entre los principales avisadores teníamos: El Picaflor y La Familiar y Quiroga Fanacal.Lucardi siguió el sistema impuesto por Grecco en cuanto éramos locutores-productores publicitarios con un porcentaje adicional al sueldo".Luego la conversación deriva a uno de los personajes más queribles de esa etapa de la difusora, aunque venía de los tiempos de la calle Urquiza: Macho Agesta. No pertenecía al plantel de locutores; él tenía un programa dedicado al turf y también llevaba una columna en El Argentino que firmaba "Macho A". Mechaba los comentarios de las carreras con espacios musicales -invariablemente tango- al que era muy afecto, como Grecco. Y dejó un rico anecdotario que al recordarlo, rememoramos su singular figura.Relata Eduardo: "En una oportunidad, sorpresivamente reventó un capacitor con tal fuerza, que el estampido hizo volar todo el polvo acumulado alrededor. Fue tal el susto, que sin darse cuenta de que seguía saliendo por la red, nos decía: que pasó? No veo nada,... cortá, cortá.... En otra ocasión, con motivo de una gran tormenta, se disculpaba ante los oyentes por las dificultades ocasionadas sin darse cuenta que la totalidad de la red, salvo el parlante de la equina, estaba interrumpida...." Siguiendo con las anécdotas de la difusora, Eduardo recuerda con una sonrisa cuando Monona Rojas los presentó a Juan Carlos Peralta y Jackie Stewart, un conocido técnico en radio de nuestra ciudad, quienes no se conocían. Como el nombre de ésta coincidía con de un famoso corredor de Formula Uno, Juan Carlos, pensando que era una cargada, lo saludó: "Alain Prost, mucho gusto". Luego se disculpó y el asunto no pasó a mayores.Resulta interesante el relato sobre cómo intercedió para que ingresara su joven vecino. Guillermo Giménez, que insertamos más adelante.Y recuerda que a las 10,30/11 pasaban cuentos de Luis Landriscina; la gente se paraba a escucharlos...LA ESCUELITA (II) Ya nos hemos referido a lo que significó la difusora para la iniciación de los jóvenes locutores a partir de Totó Pugliese. Esa condición se mantuvo en la etapa siguiente, aún cuando Roberto ya no estaba conduciéndola.Veamos entonces a continuación, tres casos de quienes al ingresar eran casi niños y hoy son figuras impuestas en los medios locales y regionales; uno de ellos, a nivel nacional.Estela GigenaFigura hoy consagrada en la locución, con una vasta actuación radial y televisiva en diversos medios de Gualeguaychú, Paraná y Concordia, Estela tuvo su primera experiencia microfónica a los 14 años. Dejemos que ella nos cuente: "me pasaba todo el día en la difusora. En 1977, yo iba a segundo año de la Enova, tenía 14 años, porque desde chiquita, quería eso... la radio me significaba algo mágico, pensaba que la gente estaba adentro del aparato... siempre me obnubiló, me atrapó...lo que pasa que con Alfredo Lucardi éramos amigos, porque vivíamos para el Neptunia y la cuestión es que tanto le hinché....yo iba por la calle y escuchaba las bocinas; soñaba con que mi voz saliera por esas bocinas. Tanto le insistí a Alfredo, que un día me dijo: "bueno, andá" ¿y viste cómo son esas cosas? vos vas y después uno se vuelve imprescindible...al principio decían: -¡y ya está esta gurisa que viene todos los días!...y les cubría un turno, entonces, estaba Eduardo Leiva en un horario y yo en otro. Porque además, yo iba a la escuela...y el momento que tenía libre me iba a la difusora. Ahí hacíamos de locu-operadores, que es lo que después se puso de moda. Porque allí vos ponías la música, que era en bandejas con discos de vinilo y era mucho más sencillo, porque ponías la púa arriba del disco, no como ahora.."Luego Estela se desempeñó en LT41 y de esa etapa, nos cuenta sobre el curso de capacitación y perfeccionamiento arriba referido, que la influyó mucho. Fue hecho por el ISER (Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica) en Concordia allá por 1980; tenía carácter provincial e iban locutores de otras ciudades, como Gualeguay y otros de esta zona; era en el Hotel Salto Grande..." Años después, obtuvo el carnet de Locutora Nacional en el ISER, mediante otro curso más intenso en Buenos Aires.Fue la primera mujer informativista de LT15 Radio Litoral de Concordia; locutora-conductora en Canal 6 y Radio Nacional de nuestra ciudad. En Paraná trabajó en Canal 9 TVER, LT 14 Radio Gral. Urquiza, FM Litoral y en Agencia de Noticias APF desde donde emitía su voz en informes diarios a radios de toda la Provincia.Siempre recuerda con emoción y gratitud sus primeros pasos por la escuelita: la Difusora Grecco.Un auto con historiaEn una parte del testimonio de Estela, la conversación derivó inesperadamente a este tema. Ha habido muchos autos emblemáticos en Gualeguaychú, pero sin duda, uno de los que tienen más historia es el hoy legendario Fiat 600 de Carmelo Muñoz.Uno lo conocía de verlo pasar a diario, haciéndose la idea de que siempre le faltaba algo. Pero ante los imperdibles testimonios de dos de sus compañeras de trabajo en distintos tiempos (es que la trayectoria del auto es larga) Estela y el de Mercedes Pérez, no podemos menos que insertarlo bajo un subtítulo de esta crónica: no tiene desperdicio.Porque el diálogo con Estela, cuando se refería al curso en Concordia, la conversación deriva a este tema:"...y siempre mi sueño fue estudiar y era yo la que le rompía la paciencia a Monyo (Armando Mettler) con que había que hacerlo, que quería capacitarme etc., bueno...tanto rompí con mis 17 años, que lo convencí y finalmente los cuatro fuimos a Concordia: Carlos Micheloud, Carmelo Muñoz, el Negro Recalde y yo. Micheloud fue en su auto, un 404, y nosotros con el Negro, en el fitito de Carmelo... (muerta de risa) ¡fuimos en segunda de acá a Concordia!! ¿En segunda? ¿y por qué?¡Porque nunca usó la tercera!! Mirá, fue el viaje más largo de mi vida, encima el motor se le recalentaba y había que parar a enfriar...¡genial!, le podés preguntar al Negro...yo me he reído tanto...Mercedes por su parte, hace una referencia adicional sobre el singular vehículo:"...Un día que llovía mucho apareció Carmelo empapado entero, de pies a cabeza ¿Pero qué te pasó? ¿no viniste en tu auto?Sí, pero tiene el piso roto y además le falta un vidrio... Bueno, todo esto que recordamos con una sonrisa, ya pertenece al pasado. Hoy él circula con un moderno coche que no recalienta ni se moja.¿Un nuevo Carmelo? se preguntará alguien...No: es el mismo de siempre. Felizmente.
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