“La clave no está en el fitosanitario, sino en la manera que se aplica”
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/263/0000263353.jpg)
En el marco de la presentación de la Ley de Fitosanitarios Provincial que se efectuó días pasados en las instalaciones de la Sociedad Rural Gualeguaychú, disertó el Ingeniero Agrónomo Mario Bogliani.El profesional del Inta Castelar, consultado por ElDía, se refirió a las buenas prácticas en la aplicación de fitosanitarios, que en definitiva tiene que ver con la gestión de envases vacíos.Dijo que se cuenta con tecnología para hacer las aplicaciones correctas, preservando la salud, y cuidando el ambiente. Y advirtió: "hoy, con la situación que está viviendo el país, conflictos, enfrentamientos entre producción-sociedad, se debe encarar el problema con la seriedad que amerita".El tema de envases "es uno más de los problemas que aparecen en el uso de fitosanitarios, otro es que la tecnología de aplicación no está acompañada por un nivel de capacitación apropiado", aclaró el profesional. "Por ese motivo se generan situaciones conflictivas, que en su gran mayoría tiene que ver con el uso inapropiado de fitosanitarios, aplicándolos en momentos ambientales pocos propicios y a velocidades excesivas", mencionó como ejemplo.Opinó que "si el personal encargado de manejar los productos tuviese una capacitación acorde, la mayoría de los hechos no hubiesen sucedido".Agregó que en "algunos casos los cursos de capacitación son muy livianos, cortos, y sin evaluación alguna, no quedando claro si la persona quedó capacitada". Por otro lado, mencionó que existe un problema que radica en el control por parte de las autoridades que tienen que supervisar, "y la mezcla de todo esto genera un combo bastante explosivo", aseguró. APLICACIÓN: LA CLAVEDijo que en un futuro inmediato, el país "debe buscar un consenso entre la gente que está de uno y otro lado. Tenemos que discutir y analizar la situación. No enfrentándonos con gente que piensa que los fitosanitarios son lo peor que le puede haber pasado, cuando no es así". Indicó que en el resto del mundo se usan los mismos productos que se utilizan en Argentina y aseguró que la clave "no está en el producto, sino en la manera en que se aplica".Bogliani destacó que el glifosato "es uno de los temas clásicos de la gran problemática existente en el país", sin embargo "se usa en Dinamarca, Suiza, Alemania, países con una extensa tradición ambientalista". Y aclaró que "no dejan de ser tóxicos, pero tiene que quedar claro cómo se deben usar, para que no causen impactos ambientales". RESPONSABILIDADESOpinó luego que "una de las falencias pasa por la notoria ausencia del Estado a la hora de controlar que las aplicaciones se hagan como corresponde". Dijo que "resulta injusto hablar de una falla nacional, porque difícilmente un ministerio puede estar al tanto de lo que pasa en Gualeguaychú, pero sí el departamento técnico del municipio local". Por otra parte, comentó que "existe tecnología que puede estar controlando a distancia, sin estar presente en el lugar, por lo cual uno puede estar viendo en qué condiciones se aplica y a qué velocidad".Sobre el avance de una ley de agroquímicos a nivel nacional, indicó que existen leyes provinciales y ordenanzas municipales que legislan al respecto. "Todo un problema, porque cada municipio y provincia tienen su manera de ver las cosas", acotó. "Es así que nos encontramos con aquellos que prohíben la aplicación de cualquier tipo de productos y otros que lo habilitan en una franja de 100 metros de distancia a la zona urbana".Dijo que no le parece correcto definir zonas de exclusión, "sí delimitar zonas de amortiguamiento que permitan aplicar determinados productos en ciertas condiciones ambientales". EL EJEMPLO EUROPEO"Prácticamente no hay zonas de restricción para la aplicación de fitosanitarios, porque la gente es extremadamente consciente. También porque cualquier episodio que provoque algún tipo de contaminación amerita severísimas multas. Entonces, todo el mundo se cuida. Y tienen la visión puesta en no provocar daño ni a las personas ni al ambiente, aunque a veces cometan errores. No tienen considerado que el producto vaya a otro lado. El tema es que el producto hay que colocarlo donde debe colocarse, porque tiene que ver con la salud y el ambiente, pero también con el control de las plagas. El que se equivoca lo paga muy caro: le pueden quitar la máquina, pagar con multas y hasta ir a la cárcel. Y eso que en el viejo continente se habla de 30 a 50 metros, como zona para preservar la fauna y la flora autóctona, y no zona de preservación. No existe el terror y el pánico existente en Argentina", afirmó el ingeniero agrónomo. CURRÍCULUMMario Bogliani es ingeniero agrónomo, egresado de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Morón. Postgrado en Tecnología de Aplicación de Fitosanitarios en el CEMAGREF de Montpellier, Francia y de Gestión Ejecutiva de Agronegocios en la Universidad de San Andrés.Desde 1981 forma parte del staff de profesionales de Ingeniería Rural. Es referente en Buenas Prácticas de Aplicación de Fitosanitarios e integrante de la Comisión Nacional de Agroquímicos del Ministerio de Salud de la Nación. Es Coordinador del Proyecto Capacitar en Mecanización Agrícola y del Convenio de Cooperación Institucional INTA - CONINAGRO.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


