“La corrupción no es una enfermedad latina ni caribeña”
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Qué piensa Sergio Moro, el juez brasileño de la Operación Lava Jato, que ya generó 150 órdenes de detención que incluyen a los principales políticos y empresarios del país; la suma de las sentencias carcelarias supera los mil años, y las multas, los 3.500 millones de dólares; y logró que Petrobrás presentara en 2015 un balance de corrupción con casi US$2000 millones por el pago de coimas. Florencia Carbone Muchos los consideran un héroe; otros tanto lo apodan "Súper Moro". Pero el hombre de 44 años es simplemente un juez federal. Es cierto, es el juez federal a cargo de la mayor investigación de corrupción en la historia de Brasil.Se trata de Sergio Moro, responsable de la Operación Lava Jato -Autolavado en portugués-, que recibió ese nombre porque el dinero ilícito se movía a través de una red de lavanderías y estaciones de servicio.El caso ya generó 150 órdenes de detención; 71 acusados se adhirieron a la "delación premiada"; hay 125 personas condenadas; la suma de las sentencias carcelarias supera los mil años, y las multas, los 3.500 millones de dólares. El Lavo Jato ya tuvo derivaciones en diversos países, incluida la Argentina.La semana pasada, Moro llegó a Buenos Aires invitado por el Ministro de Justicia, Germán Garavano, y el presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Lipera.El lunes por la noche, disertó en la sede del Colegio, en Montevideo al 600. En la mañana del martes, habló en la UCA ante un multitudinario auditorio."Acepté venir para compartir experiencias. Tengo la preocupación natural de que el Lava Jato no haya sido considerado desde la perspectiva correcta. Por un lado, la corrupción descubierta es una vergüenza para Brasil, pero también hay que enfatizar que estamos dando los pasos serios y necesarios para combatir esa corrupción. Y con tiempo, a partir de esa lucha, tenemos la expectativa y la esperanza de que Brasil salga fortalecido de ese proceso, con una economía más fuerte, con mayor productividad y con una democracia de mayor calidad. Ése es uno de los propósitos de mi viaje. Otra razón es que la investigación tiene algunas ramificaciones internacionales y es siempre oportuno tener contactos con las autoridades de otros países, para fortalecer lazos que después serán importantes para la cooperación jurídica internacional", dijo. Temblor para el poderLa presencia del magistrado se adivinaba desde algunas cuadras antes: una fuerte custodia policial se distribuía al menos dos cuadras antes. Sus investigaciones sacudieron al poder -en el sentido más amplio- brasileño. Los políticos (el último sentenciado a 15 años de prisión fue, hace algunos días, el ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, el mismo que encabezó el proceso de destitución contra la ex presidenta Dilma Rousseff) y empresarios más importantes desfilaron ante él.Moro es hijo de dos maestros, creció en Maringá, una ciudad ubicada 425 kilómetros al noroeste de Curitiba, en el suroeste de Brasil. Está casado y tiene dos hijos.Estudio Derecho en la Universidad de Maringá, se doctoró en la Universidad Federal de Paraná y se especializó en crímenes financieros en la Escuela de Leyes de Harvard. Escribió varios libros, ensayos y es profesor universitario.Fue designado juez federal en 1996, a los 24 años, y actualmente está al frente del Tribunal Federal de Curitiba.Aunque intervino en varios casos muy conocidos, el que lo hizo "famoso" es Lava Jato, que empezó en marzo de 2014 como una investigación a una red de cambistas clandestinos y derivó en un proceso que involucra a políticos de diversos partidos, a Petrobras -la compañía más grande de Brasil- y a Odebrecht, una de las constructoras más importantes del país que de hecho reconoció el pago de sobornos por casi US$800 millones en 12 países.En el salón del Colegio de Abogados -absolutamente repleto-, Moro mantuvo una suerte de entrevista pública con el periodista Marcelo Longobardi durante la que habló del papel de la opinión pública y la independencia de la policía para combatir -y erradicar- la corrupción sistémica, y el impacto que el fenómeno tiene en la economía de un país. Los bolsos del Convento"Hay dos hombres que en la historia reciente jugaron un papel determinante en la marcha de la Justicia: el caso del juez John Sirica, en los '70, el juez del Caso Watergate, y el fiscal Antonio Di Pietro, en los '90, con el Mani pulite, en Italia. Con exclusión de los jueces que condenaron los delitos cometidos por la última dictadura militar en el país, los argentinos por ahora no conocemos papeles semejantes a esos. Estoy seguro de que el juez Moro se sorprendería de los alcances de la corrupción en nuestro país. En un reportaje publicado en Perfil hace un par de semanas, al subrayar el papel fundamental que juegan los corrompidos y los corruptores en el éxito de las investigaciones, a través de la delación premiada dijo que no se cometen crímenes ni en el cielo ni en los conventos... Los argentinos hemos roto hasta las reglas del juez Moro", dijo Longobardi a modo de introducción ante lo que el auditorio estalló a carcajadas por la alusión al caso de los bolsos de López.El juez siguió con atención -y estudió con especial dedicación- todo lo que ocurrió con el Mani pulite."Es muy impresionante. Sus números son tremendos. Empezó en febrero de 1992 siendo pequeño y, como una bola de nieve, se fue agrandando, tomó una dimensión extraordinaria: hubo 800 detenidos en los primeros tres años, desde empresarios a políticos de primer nivel, de diferentes sectores y partidos. A partir de 1994 hubo una reacción política muy fuerte dada la expectativa de que Italia pasaría a ser un país más limpio, pero esa expectativa no se cumplió. Y eso fue una lección para todos", contó.Explicó luego que los delitos tienen que ser castigados, pero destacó que "el apoyo de la población y la sociedad para eliminar la corrupción sistémica son determinantes" y que el caso italiano ilustra que es necesario que haya un proceso judicial eficiente, pero que ese proceso por sí sólo no alcanza para superar la corrupción sistémica."Son necesarios otros debates, en el seno de las organizaciones, de la sociedad civil, en el sector privado, en la población en general. Todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad para superar este problema", dijo antes de admitir: "En Brasil teníamos cierta tradición de impunidad".Cuando se le preguntó por el aporte que hizo la "delación premiada" (el equivalente a la figura del arrepentido en la Argentina), explicó que en el Lava Jato se hicieron investigaciones con diversos métodos."Se recolectaron elementos fuera de Brasil, pero la delación premiada tuvo un papel muy importante para la investigación que empezó haciendo foco en las cuevas (financieras) a través de la delación premiada de una persona. Es importante tener en cuenta que para ciertos delitos, los únicos testimonios que se consiguen son los de los propios delincuentes, pero eso no significa que la investigación se cierra con lo que dice el delincuente. Todo empieza con la colaboración del delincuente porque si no es como buscar una aguja en un pajar. Pero ese es sólo el comienzo. En este caso el inicio de la investigación se dio a partir de una camioneta Land Rover que recibió ("como regalo") un director de Petrobras", contó.Ante cada consulta, el magistrado aclaró que sólo brindaba respuestas en el caso de que la cuestión hubiera sido resuelta o juzgada por completo."Cada vez más, el crimen tiene características internacionales, y el ejemplo clásico es el tráfico de drogas. Seguramente en la Argentina como en Brasil, la cocaína viene desde otros países y hay que pagar afuera. Si los criminales se internacionalizan, las autoridades deben proceder de la misma manera, pero aun así ese proceso es más lento que las facilidades que tienen los criminales", dijo luego. Escudo ciudadano¿Y cuál es el papel que juega la opinión pública en la lucha contra la corrupción? "¡Muy importante! No porque el juez haga juicio por lo que dice la opinión pública -lo hace por las pruebas categóricas-, pero en los procesos se involucra a personas políticas y económicas muy poderosas y siempre hay riesgo de obstrucción de Justicia. La opinión pública funciona en esos casos como protección de la Justicia y la policía. Funcionó muy bien en Brasil. Salieron a la calle millones de personas con diferentes banderas", contó.El juez destacó también el papel de la policía y de la fiscalía. "No sirve de nada que el juez sea independiente si no tiene autonomía el resto de quienes actúan. Son todos vasos comunicantes", justificó.¿Y los tiempos? "La Justicia que tarda es Justicia que falla", respondió.Luego se explayó sobre Lava Jato en concreto. Aunque consideró difícil decir por qué hubo celeridad en el caso, atribuyó parte del resultado al enfoque y contó que a partir de que se dieron cuenta de que había "algo gigante" se constituyó un equipo de fiscales para trabajar de modo exclusivo en eso, y la Corte decidió que el juez trabajara exclusivamente en los casos referidos a Lava Jato a fines de 2014. Se creó una infraestructura similar a los que en Italia se utiliza para investigar a la mafia.¿Qué impacto tiene la corrupción sistémica en el desarrollo de la economía de un país?"Mucho. No faltan quienes critican el impacto negativo que la investigación de los casos de la corrupción tiene sobre la economía, pero eso es como echar la culpa al policía que encuentra el cadáver. Enfrentar estos temas tiene un costo momentáneo pero ganancia al final. Petrobras terminó 2015 con un balance de corrupción que calculaba casi US$2000 millones por el pago de coimas. Los ejecutivos no tomaban las mejores decisiones para la empresa sino para poder pagar coimas. La economía de Brasil empezó a tener problemas visibles antes del Lava Jato. Había problemas concretos que apuntaban a la falta de confianza y al exceso de gasto por parte del Estado", respondió Moro.A pesar de que el relato y las cifras resultan apabullantes, las palabras de Moro encierran un mensaje alentador.¿Es la corrupción una condición natural en América latina? "No (dice tajante), no es una enfermedad latina ni caribeña. Es el resultado de una debilidad institucional. En Estados Unidos también hay corrupción pero no es sistémica. En EE.UU. había mucha corrupción pero hubo reformas extremadamente importantes que lograron reducirla a niveles razonables. Argentina y Brasil son democracias jóvenes y superaron problemas importantes, todavía no los relacionados con la corrupción. Cuando estaba la dictadura militar, en Brasil se escuchaba decir una y otra vez que eso era lo natural, que debía ser así. Sin embargo, el paso del tiempo demostró que eso era falso. Después pasó algo parecido con la inflación. Formaba parte de nuestra condición. Teníamos que aprender a convivir con eso. Con la corrupción nada nos impide que se den los pasos necesarios para superar esto. Hay fracasos pero podemos superarlos. Para eso es condición necesaria que la Justicia funcione."La del estribo: "La corrupción involucra tanto al que paga como al que cobra".Moro estuvo apenas unas horas en el país, las suficientes para dejar un mensaje claro: la tarea involucra a todos y es mucha, pero no es una utopía. La corrupción no es un mal endémico de estas tierras. Se acabaron las excusas.
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