La Corte fijó el límite pero Kirchner no redobló la apuesta
Los límites ya no están tan difusos. Ahora están un poco más claros. Y Néstor Kirchner no es tonto. Sabe hasta dónde puede apretarle el saco. En el acto en Santa Cruz quedó bien en claro. Junto a los gobernadores, por primera vez en mucho tiempo, no redobló la apuesta.Por Jorge Barroetaveña El Día de Gualeguay Es que la dinámica del enfrentamiento con la justicia tuvo, a mitad de semana, un límite abrupto. La Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a la medida cautelar, frenando por ahora la aplicación del famoso artículo de desinversión de la nueva ley de comunicación audiovisual. El máximo tribunal de justicia no se expidió sobre el fondo de la ley, ni la declaró inconstitucional. Ni siquiera volteó para siempre el polémico artículo que lleva el nombre y el apellido del Grupo Clarín. Lo único que hizo fue ponerle un poco de racionalidad al debate y enviar un mensaje contundente: no se puede hacer cualquier cosa.La escalada de la pelea entre el Ejecutivo Nacional y la justicia estaba alcanzando límites peligrosos. Si Bonafini la puso en un lugar casi sin retorno hace un par de semanas, la Presidenta le echó un poco más de leña al fuego con sus comentarios en twitter. La mandataria, ha descubierto que allí también nadie tiene posibilidad de repreguntar y se despacha a gusto. "La justicia está para las corporaciones...", escribió, quizás sin medir el alcance de sus palabras. Por eso, el fallo de la Corte presidida por Lorenzetti no cayó como un balde de agua fría en el gobierno, pero si sirvió para que más de uno volviera a poner los pies sobre la tierra.¿No fue acaso el mismo Kirchner quién trabajó concienzudamente para borrar todo resto de menemismo del máximo tribunal del país? ¿No se jactó acaso de eso durante todo su mandato, incluso la misma Cristina? ¿Qué cambió para que modificaran su concepto? Nada, o muy poco, apenas un fallo adverso. O dos si se tiene en cuenta el escandalete del Procurador Sosa en Santa Cruz.En esa dinámica, la espiral del enfrentamiento había llegado a lugares peligrosos. Pero el viernes, Kirchner, dio el primer indicio de buscar descomprimir la presión, y aflojar con sus embates. No en vano tuvo que negociar con los gobernadores más duros, vía telefónica en algunos casos y con otros en forma personal, que no habría palabras destempladas ni correría los límites de la pelea. Varios de los caciques provinciales que volaron hasta Río Gallegos, no querían verse envueltos en un enfrentamiento institucional y menos con la Corte. Más de uno pagó cara electoralmente aquella imagen del acto frente al Congreso de la Nación en el 2.008, cuando la disputa con el campo estaba en su punto culminante. Y Kirchner, que busca evitar como un tesoro algunas fugas peligrosas se vio obligado a ceder.Es más, el largo viaje en avión desde Buenos Aires sirvió para seguir limando asperezas con Daniel Scioli, sin olvidarse de la prueba de amor. ¿Cuál? Sorpresivamente para muchos el ex presidente anunció que volverá a fijar residencia en Río Gallegos, aventando así cualquier posibilidad de volver a ser candidato en la provincia de Buenos Aires, o directamente pelear por la gobernación, como se había especulado para disgusto de Scioli. La tensión, entre ambos, llegó a su punto más alto con el reto público de Kirchner sobre las 'manos atadas' y los trascendidos sobre la intención del ex motonauta de anotarse también en la carrera presidencial. Ese juego mutuo de amagues y ambigüedades, parece haber acabado el viernes con el anuncio de Kirchner en Río Gallegos.Pero el Kirchner componedor y medido fue más lejos, tal como se había comprometido ante los gobernadores. No hubo ataque a la Corte, sino sólo discrepancia con el fallo. No hubo palabras destempladas ni gritos altisonantes, apenas gestos de reconciliación. Para la oposición claro y para los medios, reservó el tradicional repertorio de descalificaciones y acusaciones. Pero nada fuera de lo que venía diciendo hasta ahora. Es que el santacruceño se enfrenta a un gran desafío: atravesar el angosto desfiladero que lo separa de su reelección el año que viene haciendo equilibrio con un poder que podría escurrírsele entre las manos.En los oídos presidenciales aún resuena obsesiva una frase que Duhalde lanzó hace un par de semanas. Conocedor de la naturaleza del poder y del modo que los Kirchner lo ejercen, el bonaerense advirtió que varios gobernadores esperarán hasta el año que viene para dar el salto. "Lo harán un puñado de meses antes de las elecciones. No pueden arriesgarse ni a las presiones ni a la venganza del kirchnerismo", lanzó sabedor del efecto que tendrían sus palabras. Y en Olivos viven obsesionados con eso, porque a medida que se acerque la fecha de la elección. ¿quién será más dependiente de quién? ¿Los gobernadores y los intendentes del Conurbano necesitarán más de Kirchner que Kirchner de ellos? La naturaleza y la lógica del poder indican que el péndulo se irá corriendo hacia el lado de los gobernadores, y no son pocos los que especulan con eso.Lo que ocurrió en Santa Cruz el viernes bien podría ser una muestra. La extensión del proyecto kirchnerista en lo más alto del poder necesita un par de condimentos fundamentales: el apoyo de los principales referentes del PJ y una caja abultada que permita atravesar sin sobresaltos un año electoral como el 2.011. Para el oficialismo, una interna peronista, sería tocar el cielo con las manos. Eso no sólo daría más legitimidad a la candidatura de Néstor o Cristina, sino que además les permitiría blindar el voto peronista a eventuales fugas. Si esto no se da, como ya anunció el Peronismo Federal, al kirchnerismo no le queda más remedio que atrincherarse en lo que tiene y cuidarlo como un tesoro. En el sur, apareció el Néstor 'equilibrista' y 'componedor'. ¿Se sentirá cómodo en ese papel?
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