La ecología pasó de moda
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La preocupación por el medioambiente forma parte de la realidad y necesidad cotidiana; cómo son y para qué sirven los techos verdes y jardines verticales. Cuando el cambio empieza por casa. Florencia Carbone Techos verdes. Jardines verticales que cubren grandes muros. Terrazas "que alimentan".El tema está fuera de discusión: lejos de ser una moda, la "preocupación" (y "ocupación") por todo lo que tenga que ver con el medioambiente es -cada día más-, una necesidad.Los expertos coinciden en que más allá de las grandes políticas y macrodecisiones, el comportamiento cotidiano es decisivo para marcar la diferencia.A los 31 años, Federico Pérez Tkaczik es un buen ejemplo de esa teoría.Nació y se crió en el barrio porteño de Almagro, "en contacto con el verde y el déficit del verde de la ciudad al mismo tiempo". Había hecho un secundario agropecuario por lo que su llegada a la Facultad de Agronomía fue una consecuencia casi natural.Mientras cursaba el último año en la UBA, Federico se dio cuenta de que no le gustaban las posibles salidas laborales que mayoritariamente ofrecía la carrera: "Las opciones eran trabajar en un modelo productivo extensivo con el que no concuerdo o para alguna empresa de agroquímicos. Como me interesaba mucho todo lo que tuviera que ver con las producciones alternativas me puse a investigar sobre eso", relata.Fue entonces que decidió lanzarse al mundo emprendedor. Primero fue la miel, después, los caracoles. El tsunami de la crisis de 2001 arrasó con los dos proyectos, pero la ilusión por construir algo diferente quedó en pie.En medio de los tiempos revoltosos que vivía el país, Federico empezó a investigar sobre la agricultura hidropónica, un método por el que se cultivan plantas sin utilizar tierra."Me puse a buscar por el lado de la tecnología para ver qué podía hacer de novedoso. Quería tener algo propio. La tecnología es una herramienta maravillosa si está usada de manera responsable. Empecé a leer mucho en internet sobre producciones alternativas, sobre la hidroponía (una técnica de cultivo donde no existe tierra, que se reemplaza por materiales inertes). Habitualmente la tierra es lo que da anclaje, sostén y enraizado, para la planta. En el caso de la hidroponía la planta se ancla a un material, se la alimenta con agua tratada -se elimina el cloro, se agregan sales, se modifica el PH-", explica.Ese fue -sin planificación- el primer paso hacia los jardines verticales y los techos verdes. Hace 6 años, cuando había montado su pequeña empresa de paisajismo, decidió incorporar esos dos productos -muy poco difundidos en el país por aquellos días-."Me di cuenta de que había mucho por hacer y que necesitaba más infraestructura y un grupo interdisciplinario para seguir creciendo de manera sustentable", recuerda. Entonces se asoció con la incipiente Greentec, de la que hoy es formalmente "el jefe de proyecto", y según sus socios, el alma mater. Además de quienes se ocupan de la administración y venta, el equipo está integrado por una arquitecta, un ingeniero civil, proyectistas y paisajistas.-¿Cuáles son los objetivos de la empresa?-Contribuir al desarrollo urbanístico sustentable por medio de la difusión y aplicación de tecnologías que disminuyan el impacto ambiental. La falta de espacios verdes es un gran problema que genera consecuencias graves como inundaciones, el vertido de aguas pluviales contaminadas a ríos y océanos, efecto isla de calor y polución del aire, entre otras cosas. Esto se da por la falta de planificación urbana y legislación que regule el impacto ambiental de la construcción. Aportar más áreas verdes a la ciudad es fundamental. En Buenos Aires tenemos, en promedio, menos de 3m2 por habitante cuando lo ideal son 8m2.Nuestro objetivo es hacer un uso responsable de las tecnologías disponibles para generar nuevos espacios verdes en sitios no convencionales, como terrazas y muros.-¿Qué productos ofrecen?-Jardines verticales. Trabajamos con varios sistemas que se adaptan a los diferentes climas de las distintas regiones del país, así como a los requerimientos específicos de cada cliente: bio-fieltro (se fundamenta en una estructura metálica fijada al muro donde se monta un tabique polimérico, sobre el que se engrampan varias capas de fieltro, con un sistema de riego por exudación que se coloca entre las capas de fieltro); gaviones vegetados (es un sistema modular que permite hacer trabajos a medida, a través de gaviones elaborados en malla de 3mm de espesor, tratados contra los rayos UV y la corrosión, resistente a los hongos y bacterias, dentro de los que se instala una mezcla de sustratos especialmente diseñados para lograr una hiperhidratación); y green grid (sistema compuesto por una malla metálica retirada del muro, donde se guían variedades de trepadoras).-Cuadros vegetales (permite que cada persona pueda tener su m2 de vegetación en su casa, oficina o local comercial). Tienen diferentes tamaños y cada usuario pueda diseñarlo a su gusto.-Piscinas naturales. Se desarrollaron con la idea de minimizar el uso de químicos en las piletas domésticas. El mantenimiento es mínimo (un biofiltro mantiene el agua pura y cristalina, sin necesidad de consumir productos químicos para la limpieza y desinfección).-Cubiertas vegetales. Diseñamos e instalamos "techos y terrazas verdes". Ofrecemos diferentes sistemas según los requerimientos técnicos y paisajísticos del cliente.En crecimientoEl año pasado, Greentec facturó 5 millones de pesos.-¿Cuánto cuesta construir un techo verde o un jardín vertical? -La cotización formal se hace por metro cuadrado, pero el trabajo es diferente según el caso, si se trata de un jardín vertical sobre el suelo, en un segundo piso, si la orientación es norte o sur, etc. Un techo verde de 100m2 llave en mano (con impermeabilización incluida) ronda los US$200 el m2; en el caso de los jardines verticales, uno de 30m2 con sistema de riego incluido alrededor de US$300 m2.Ahora estamos desarrollando una nueva tecnología de cuadros verdes, de 60x80, que pueden utilizarse tanto en el interior como en el exterior. Están pensados para espacios o dimensiones pequeñas, y que llevan otro tipo de sustrato", ya que en el caso de los jardines verticales se arman sobre una suerte de tela.-¿Cuán complejo es el mantenimiento?-El riego lo puede hacer el cliente. Instalamos el equipo de riego y funciona solo. Lo único que hay que hacer es cambiarle el filtro y limpiar el equipo cada tanto, etc. La cantidad y frecuencia de agua depende de la orientación de la pared: las que dan al norte se riegan más que las que dan al sur por la cantidad de sol que reciben. También eso influye en la selección de plantas que se pondrán. Y la poda está a cargo de un jardinero.En el caso de las terrazas verdes, uno de los puntos centrales es la impermeabilización. Antes de arrancar hacemos un trabajo de sobrecarga para ver si el techo soportará el peso del proyecto, y en el 90% de los casos es posible hacerlo.Los productos que desarrollamos tienen una vida útil de más de 15 años, y gracias a la tecnología es posible manejar el riego a distancia, a través del celular, por el que también se reciben alertas cuando hay un corte de luz o el nivel de humedad es demasiado bajo.Ahora nos estamos especializando en el manejo del agua. Armamos circuitos cerrados y si los paneles están en el exterior funcionan como recolectores de agua de lluvia. Este tipo de proyectos tiene un consumo de agua bastante alto y hacer que el agua recircule y que se aproveche el agua de lluvia vuelve más sustentable la iniciativa. El cálculo es que se necesitan alrededor de 300 cm cúbicos de agua por metro cuadrado (si es con orientación norte), 5 veces por día. En los jardines verticales el 100% de los materiales que usamos son reciclados y no se desecha agua.Al final, Federico comenta que el rubro de la construcción cada vez aplica más estas tecnologías, pero, insiste: "Las sociedades son las que hacen los cambios".Según dice, 1m2de biomasa genera la necesidad de oxígeno anual de un ser humano. Él se propuso hacer su aporte. Un recurso que suma adeptosTal como hicieron Buenos Aires, Rosario y Neuquén, Córdoba lanzó hace poco un proyecto de ley municipal que promueve la instalación de "techos vivos y sustentables" en los edificios de altura de la ciudad.Según los especialistas, las terrazas y techos "ecológicos" generan múltiples ventajas ambientales y protegen la biodiversidad en zonas densamente pobladas. Este tipo de coberturas pueden ayudar a reducir varios grados la temperatura en una ciudad durante el verano y contribuyen a retener el calor en invierno. En caso de lluvias, son capaces de aplacar filtraciones y escurrimientos de agua, además de lograr una mejor climatización del edificio al no absorber tanto calor como otro tipo de cubiertas (chapa, membranas de aluminio, etcétera), lo que se traduce en un menor consumo de energía.Además de servir como barreras acústicas, resisten al fuego y contribuyen al cultivo de alimentos como frutas, verduras y hortalizas en áreas abiertas y poco utilizadas, y esa vegetación contribuye a purificar el aire al morigerar el smog acumulado.
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