La Escuela de Horticultura Nº 89 trabaja en la recuperación de su pequeño rodeo
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El establecimiento educativo fue víctima de un hecho de abigeato que aniquiló el pequeño rodeo vacuno. Cuatro ejemplares fueron muertos y uno malherido que murió poco después.Fabián Miró La solidaridad no tardó en llegar. Un productor donó una vaca lechera, además vecinos y entidades como el Rotary, colaboran para afrontar las necesidades que demanda la escuela de jornada completa y con albergue.El cuatrerismo no tiene piedad. Ataca en todo el departamento, fundamentalmente en zonas cercanas al casco urbano. Hace pocos días en un hecho condenable desde todo punto de vista mataron cuatro ejemplares vacunos en la Escuela de Horticultura e hirieron uno más con dos puntazos. Vaquilla preñada que murió 48 horas después. En definitiva, el establecimiento se quedó con dos vacas y una sensación de impotencia.Hasta aquí el hecho policial, pero la escuela tiene que seguir adelante con sus 80 alumnos de jornada completa y unos 30 con albergue de lunes a viernes.Chicos que, en su mayoría, viven una situación económica que dista de ser la ideal.Ocho de la mañana de un día cualquiera de clase en el salón principal del establecimiento ubicado en Urquiza al Oeste. Lucrecia Bossi y Liliana Bacigaluppo, docentes "de la 89", acompañadas de sus alumnos, destacaron que pese a que "pasaron algunos días del hecho, estamos muy dolidas y esperando que la sociedad comprenda por el momento que nos toca vivir luego de un golpe tan duro. Pero ya tuvimos una muestra de solidaridad con la donación de una vaca lechera por parte del señor Luis Tommassi", propietario de un establecimiento lechero en la zona.Las maestras agradecieron la predisposición de la Sociedad Rural Gualeguaychú en la persona de su presidente, Javier Melchiori. "Se acercaron a la escuela para colaborar en lo que sea necesario, en un gesto que agradecemos, además estamos abierto a cualquier tipo de donación", agregaron.Lucrecia Bossi también agradeció la colaboración brindada por ex docentes como Raúl Angeramo y toda su familia, el Médico Veterinario Ramiro Núñez, Luis Matevé, ex alumno y Eduardo Angerosa "que nos donara 4 dosis de antibióticos para tratar de recuperar la vaquilla que fuera acuchillada y finalmente muriera ante la mirada de los chicos que no entendían, ni entienden por qué les mataron sus animales, sus mascotas, sus amigos".Esto era de los chicos (por los animales) que en su mayoría. "Vienen de la periferia de la ciudad y en algunos casos del vecindario. Pibes que tienen sus necesidades y todavía están muy dolidos. Ellos los vieron nacer y más que las vacas para la leche, eran sus mascotas. Animales mansos que deambulaban alrededor de la escuela, a las que ellos tocaban, acariciaban y verlas muertas, descuartizadas, fue muy chocante", comentó Liliana Bacigaluppo.Brenda, una de las nenas que concurre a la escuela, desde la inocencia de todo pequeño, dijo que "las vacas eran nuestras amigas, formaban con nosotros cuando volvíamos a casa; los que la mataron no tienen perdón de Dios".Lucrecia comentó que "los nenes acariciaban la vaca herida pensando que de esa manera se iba a salvar, pero no fue así, murió en la galería". UN LARGO RECORRIDOComo lo destacaban las docentes, los chicos para llegar a la escuela, en varios casos tienen que tomar dos colectivos. "Salen a las 6.30 de sus hogares y arriban a la escuela cerca de las 8, y salen del establecimiento a las 15.30. Pasan la mayor parte del tiempo aquí en donde además de estudiar por la mañana las materias de aula, y por la tarde en talleres de producción agrícola, desayunan, almuerzan y meriendan en el lugar".El establecimiento, aunque parezca mentira, no cuenta con una sola computadora, para que los gurises tengan sus primeras nociones en el manejo de la misma. El Gobierno les ha entregado libros pero faltan cuadernos, lápices y otros elementos.La entrada por Urquiza hasta la escuela misma es una "boca de lobo". No se ve nada debido a que las luminarias no funcionan desde hace un año a esta parte. "Todo se fue quemando y no tenemos dinero para reponerlas". NUNCA MÁSEmilio Montefinale, integrante del Rotary Gualeguaychú Oeste, dijo a El Día que "fue terrible ver a los chicos rodeando a los animales muertos. Es una imagen que genera mucha impotencia, difícil de olvidar. Nosotros somos padrinos de la escuela y desde hace un buen tiempo venimos ayudando en momentos buenos y malos, siempre en la medida de nuestras posibilidades. Esto, tiene que llamar la atención de la sociedad y la misma sensibilizarse con la escuela".
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