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La falta de precipitaciones está secando los arroyos y lagunas

La sequía no afloja, la ausencia de precipitaciones importantes cada vez se hace más notoria, particularmente en curso de aguas menores, bañados y lagunas.

El arroyo La Capilla, ubicado camino a Ñandubaysal, presenta charcos estancados y los tubos por donde circula normalmente el agua están secos y a unos 40 centímetros de lo que alguna vez fue un curso que se destacaba por tener una pequeña corriente, que se incrementaba con las lluvias torrenciales y el agua pasaba por encima del puente.

Hoy, el cauce está seco al menos en ambos lados de los tubos donde se acumulan ramas y basura. En las partes que queda agua, la misma se encuentra estancada y con un color oscuro que no es el normal.

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Varios arroyos presentan el mismo panorama que el de la Capilla, lugar donde la gente de nuestra zona elegía para pasar el día. En el caso del Arroyo Las Piedras el panorama es el mismo: un hilo de agua nada más, en un curso que nace en una vertiente y desemboca en el río Gualeguaychú.

En el caso de lagunas, sobresale la del Regimiento a la que le quedan unas pocas gotas de agua; mientras que en campos bajos, semibajos y bañados en los que el hombre de a caballo galopaba con el agua a la panza del animal se han secado y se puede cabalgar levantando polvareda.

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