
El próximo martes se conocerá la sentencia para los acusados Laureano Picazzo y Sergio Debrabandere
Se desarrolló ayer en Concepción del Uruguay un nuevo capítulo del juicio que se sigue por el crimen de Darío Ferrer, el joven kiosquero de 21 años que fue asesinado durante un asalto en su comercio el 18 de febrero.La Fiscalía realizó un extenso alegato de casi dos horas, donde brindó detalles y diferenció notoriamente los roles de los dos imputados por el crimen de Darío Ferrer, responsabilizando del hecho a Laureano Picazzo.El fiscal confía en lo declarado por Sergio Debrabandere, el otro imputado, e indicó que la motivación fue el robo y por eso que se ejerció violencia, considerando que no hay un propósito voluntario y conciente de causar la muerte con esa finalidad.Respecto a Debrabandere debe ser responsable de robo calificado por uso arma de fuego en calidad de participe segundario.Por su parte, la querella a cargo de Sebastián Arrechea y Félix Pérez, solicitó la prisión perpetua para Picazzo. Sostienen que se está ante un caso mucho más grave que el calificado por la Fiscalía, argumentando que el imputado Sergio Debrabandere, sabía lo que hacía y aceptó ese rol, con el cual se logró el robo y se produjo el crimen, considerando que hubo una división de roles y una decisión de ambos en hacerlo juntos, asegurando que la coautoría implica a quienes cometen el acto y a quienes contribuyen para que este se realice.Según informó el sitio 03442, Pérez no dudó en destacar que el acusado trató de evitar ser reconocido por el joven comerciante y por esto solicitó que Debrabandere sea declarado coautor del delito de robo calificado y reciba la pena de seis años de prisión. Respecto a Picazzo, solicitó homicidio criminis causae, en concurso real con robo calificado por uso de arma, pena que es de prisión perpetua.Para Picazzo la absoluciónLa defensa de Picazzo, a cargo de Adrián Cabrera, señaló que las partes acusadoras comenzaron sus alegatos con la palabra certeza, pero la defensa sostiene que no participó del hecho y que no hay elementos objetivos que acrediten su presencia en el lugar.Se refirió al levantamiento de rastros, los que pasaron por los análisis correspondientes, pero ninguna indica que Picazzo estuviera en el lugar y destacó que tampoco se pudo dar con el arma homicida. Además se refirió al dermotest realizado a Picazzo al día siguiente del crimen, el cual dio un resultado negativo.Por estos motivos y otros tantos más que detalló el defensor, solicitó la absolución de Laureano Picazzo, y si así no fuera, que se encuadre el hecho en cuanto a los elementos probados y se aplique la pena mínima.Por su parte, el defensor de Sergio Debrabandere, Alfredo Vitale, comenzó su alegato adelantando que solicitaría la suspensión del juicio a prueba de su defendido. "Considero que no hay prueba que incrimine a Debrabandere. No se probó que tuviera conocimiento del hecho delictivo, ni que tuviera conocimiento del arma o que hubiera prestado consentimiento para el hecho. Hay testigos que hablan bien de Debrabandere, que trabaja, que no forma parte de bandas y desconocen que usara armas o que delinquiera. Por otra lado, testigos policiales indican que mi defendido, injustamente fue sometido a una prisión preventiva, ya que no había peligros de fuga o entorpecimiento, ya que prestó colaboración desde un comienzo", manifestó el letrado.Finalizada la etapa de alegatos, el presidente del Tribunal, doctor Alberto Seró dispuso pasar a un cuarto intermedio hasta el 18 del corriente a las 9.30 horas, donde dará a conocer su veredicto.