La habilitación del Hogar de Ancianos está trabada en una oficina de Paraná
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La situación es la misma que ElDía mostró en octubre del año pasado. El trámite de habilitación que le permitiría a la institución convertirse en prestadora y percibir la mensualidad de los abuelos afiliados, sigue durmiendo el sueño de los justos en alguna oficina del Gobierno provincial. Mientras, la voluntad y la solidaridad hacen la vida de los abuelos digna. Estela Gigena En octubre de 2014, ElDía informaba sobre la preocupante situación del Hogar de Ancianos de Gualeguaychú. Integrantes de la comisión directiva de la Fundación San Padre Pío, Mario Damer y Gustavo Razzetto, recordaban entonces que "el Hogar de Ancianos recién obtuvo la habilitación municipal en el año 2012, después de 76 años de existencia, "gracias a que Juanjo (Juan José Bahillo) nos ayudó mucho y salió 'al toque', destacó Razzetto. Luego de ese paso se inició la tramitación ante el Gobierno provincial para lograr la habilitación pertinente, dado que es una de las exigencias del Pami para convertir al Hogar en prestador y así comenzar a percibir la mensualidad de los abuelos afiliados, hecho que aliviaría bastante las arcas de la institución", contaron.En octubre del año pasado habían transcurrido dos años y tres meses desde que la Provincia hizo la primera inspección, para lo cual se había demorado bastante. Luego hubo otra y prometieron otorgar una habilitación provisoria. Nunca ocurrió.Hoy son 20 los abuelos que viven en el Hogar de Ancianos. Cada uno de ellos le insume a la comisión administradora unos 6 mil pesos por mes, monto que cuesta reunir, sumado a los gastos corrientes que lleva la alimentación de los abuelos y el mantenimiento del edificio.ÚNICOEl Hogar de Ancianos no es una institución más. Es una obra de bien creada por gualeguaychuenses solidarios hace más de 80 años con el fin de abrigar a los abuelos desposeídos. No persigue fines de lucro ni pertenece al Estado. El Gobierno le otorga un subsidio anual que cubre las necesidades de un solo abuelo durante los doce meses. El resto es solidaridad de los gualeguaychuenses que acercan ropa, pan, leche; que prestan horas para reparar lo que se rompe. AVISOS DE CORTE DE ENERGÍACuando se trata de achicar gastos, no es tan fácil. La Fundación San Padre Pío había solicitado el año pasado a la Cooperativa Eléctrica, -como colaboración-, hasta tanto se pueda sanear la situación, la exención del pago de la electricidad por el período de 12 meses. El pedido fue rechazado. No obstante ello, desde la entidad de la energía local le indicaron que en su lugar harían un descuento. Lamentablemente, nunca se verificó. Contrariamente, ya suman tres avisos de corte del servicio por facturas impagas. El Hogar cuenta con tres medidores y un costo energético mensual de 6 mil pesos promedio. No lo pueden pagar.HOGAR AUTOSUSTENTABLELa Fundación pretende lograr la autosustentabilidad del Hogar y para eso es fundamental la habilitación provincial. De esa manera la manutención de los abuelos correría por cuenta de PAMI y el resto de las obras sociales. "No se puede vivir de la limosna, no alcanza", dijo Gustavo Razzetto a ElDía, y afirmó: "no hay posibilidades si no es autosustentable".La realidad no es la misma de hace cuarenta o cincuenta años, cuando las colectas anuales permitían cubrir los gastos de casi un año. "Hoy no se puede pagar ni un mes de sueldos", se lamentó. De todos modos, no la dejan de lado y ya están organizando la próxima, que se realizaría en el mes de mayo y para lo cual piensan hacer una intensa promoción para lograr más voluntades y mayor compromiso de la comunidad.NUTRICIONISTA, MÉDICO, PSICÓLOGA Y ASISTENTE SOCIALEl Hogar ha incorporado en los últimos tiempos un nuevo nutricionista que organiza y controla semanalmente el menú. Un médico especializado en gerontes, provisto por la Subsecretaría de Salud del Municipio, que controla y hace un seguimiento de la salud de los abuelos.Se han sumado también una asistente social y una psicóloga, y diariamente asisten a los abuelos una enfermera y una asistente de enfermería chequeando la presión arterial y atendiéndolos en cada necesidad.GASTOS FIJOSEl Hogar insume unos 150 mil pesos mensuales en su funcionamiento, de los cuales entre 50 y 60 mil pesos corresponden a los sueldos de los 10 empleados. Pero la realidad es que hoy el Hogar necesita aproximadamente 150 mil pesos para su funcionamiento mensual. Entre 60 y 70 mil pesos en sueldos y el resto en gastos generales, como el gas, los alimentos y la energía eléctrica, servicios que abonan como cualquier vecino, sin ningún tipo de descuento o beneficio, aunque se trate de una institución benefactora y sin fines de lucro que le da hogar a nuestros mayores solos y desposeídos. APADRINAR UN ABUELOEl Hogar cuenta sólo con 400 socios que abonan una cuota equivalente al costo de un paquete de cigarrillos. La idea es que comercios, empresas e instituciones apadrinen a cada abuelo durante un año. UNA FAMILIA ESPECIALElDía recorrió el Hogar de Ancianos junto a Oscar, el encargado, y los integrantes de la comisión directiva, Mario Damer y Gustavo Razzetto. La mitad de los abuelos no tiene familiares que los visiten. Quizás por eso reciben con avidez a quienes que cada tanto llegan a hacerle distinta una tarde de sus vidas.En una de las galerías bañada de sol, Nora y Dora miman a una gata que se turna para disfrutar de uno y otro regazo. Nora es artista, pinta y esculpe. Hace un par de años que hizo del Hogar su casa y se siente "muy feliz". No tiene hijos, sólo un sobrino que quedó viviendo en su casa. Ella trasladó sus pinturas y armó su mundo allí. Dora es más callada y parece estar interesada sólo en el bienestar de su mascota.Más allá, muy coqueta, apareció Pochi. Nos recibió en la habitación que comparte con Nora y Teresita y mostró su cama, rodeada de muñequitos, estampas, rosarios y souvenirs. "Me dicen que parece un altar del Gauchito Gil", dice con una sonrisa amplia. Luego cuenta que la vida fue muy dura con ella. "Mi esposo y mis hijos están en el cielo. Es una historia muy triste, pero aquí estoy, bien, feliz".Teresita, mientras extiende el acolchado de su cama, aclara que hace poco que está en el Hogar. "Nunca me casé y me quedé sola, por eso vine", explica, y asegura que está "muy bien" allí. Sus compañeras y Oscar comentan, por lo bajo, que "¡lo que más le gusta es la comida!", y ríen cómplices.En una habitación, sola, vive Pocha. "Me gusta la soledad" responde de inmediato cuando se le pregunta por qué no tiene compañía. Pocha enviudó hace unos años y decidió ir a vivir al Hogar. Pasa mucho tiempo en la cama porque le cuesta caminar. Pero no le falta nada. Un televisor al pie de su cama está encendido. "Sigo Las Mil y Una Noche, ¿viste qué divino ese Onur?", pregunta y se ríe. La hija de su esposo la visita asiduamente y Pocha dice que con eso es feliz.Cacho fue vendedor y quiere que le den alguna actividad. Nació en Gualeguaychú y luego vivió casi toda su vida en Buenos Aires. Le gusta hablar, contar su historia y acompañar a Raúl en la organización de la biblioteca.Tal como lo dijo Oscar, "ellos son una familia", una familia especial. Hay risas y discusiones; enojos y hasta algún romance. Pero lo que se percibe es calidez, en el sentido propio de la palabra "hogar".Los abuelos, que desean hacer cosas, sentirse útiles, crear y pasar buenos momentos, necesitan que la pesada mano de la burocracia estatal se destrabe y posibilite al Hogar de Ancianos autosustentarse. Ello permitirá poner en marcha los proyectos que, definitivamente, mejorarán la calidad de vida de estos abuelos.
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