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La historia del albañil entrerriano que puso un cine en su casa y participó en "¿Quién quiere ser millonario?"

Hace 19 años creó en su casa de Villa Elisa su propio cine, y para reponer un equipo en su sala, Omar Borcard participó en el programa que conduce Santiago del Moro en Telefe. Además de una suma de dinero, también se ganó el cariño de la gente

Hace justo dos meses cumplió 19 años el Cine Paradiso, que con amor y esfuerzo inauguró en Villa Elisa Omar Borcard, un albañil que se resistió a que su ciudad se quedara sin la posibilidad de tener una sala cuando la que había cerró sus puertas para siempre.

Con sus propias manos pegó los ladrillos y su proyecto fue tomando forma. Consiguió todo lo que hacía falta, incluso un proyector antiguo del año 1928 que le acercó el ya fallecido sacerdote Orlando Bottegal, conocido como el cura de las colonias, que llegó todo desarmado pero que lograron ponerlo en funcionamiento. La inauguración fue el 3 de junio de 2000, con la película Alma Mía, protagonizada por Pablo Echarri y Araceli González. Y en 2017 su propia historia, conmovedora y emocionante, también llegó a la pantalla grande, con Un cine en concreto, el film de la directora Luz Ruciello, que ya se proyectó en salas de diferentes países de América y Europa. En algunos lugares en que se presentó este largometraje estuvo Omar en persona y fue recibido con honores, y hasta le rindieron un homenaje en la Anses en Buenos Aires; a otros llegó a través de videoconferencia, como ocurrió en un pueblo de Italia, donde se realizó la proyección y la gente se conmovió hasta las lágrimas.

Fue justamente su historia la que compartió en el programa de Telefé ¿Quién quiere ser millonario?, conducido por Santiago del Moro, adonde llegó con la esperanza de ganar algún dinero que le permitiera reponer un amplificador que se averió en su cine y poder operarse de la vista y ocuparse de otras cuestiones vinculadas a su salud.

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En el certamen de preguntas y respuestas se hizo acreedor de 130.000 pesos, pero su premio mayor fue el amor de la gente que desde sus hogares conoció cómo con esfuerzo logró concretar su sueño. Hoy el hombre, de 64 años, sigue sorprendiéndose por las repercusiones que tuvo, y aunque recién dentro de tres meses podrá cobrar esa cifra, contó que recibió cientos de llamados de personas de distintos lugares del país, dispuestas a tenderle una mano para que pueda seguir brindando las funciones semanales para grandes y chicos. “La verdad fue tan grande la repercusión del programa, y no termino de comprender por qué. Me llamaron de todo el país. Y se sigue comunicando gente que me pide el CBU para aportar alguna ayuda. Hubo donaciones que vinieron desde Buenos Aires, como toda la alfombra nueva para cambiarle a las paredes del cine, o las luces de emergencia, entre otras colaboraciones. También se contactó un dentista de La Plata que me va a hacer la prótesis gratis, y un oculista de Rosario que me va a realizar sin cargo la cirugía que necesito de cataratas”, contó en una entrevista con UNOentrerríos.com.ar

Además, refirió que al amplificador que le hacía falta ya se lo llevó de regalo un productor de un grupo de Ubajay que se llama Magia Blanca, y unas chicas de una compañía aérea de Buenos Aires le regalaron una mezcladora de sonido. Y otro grupo de mujeres también de Buenos Aires organizó una rifa con un LCD que una de ellas donó como premio y lo que recauden será destinado a más cosas para la sala.

Omar expresó con emoción que se siguen abriendo puertas desde que el programa salió al aire, el martes 16 de julio, y ya lo contactaron para que esté presente el 5 de septiembre en el barrio porteño de San Telmo, donde van a exhibir la película Un cine en concreto: “Hay una familia de allá que vino a conocer el cine, que va a ir a ver la película y me van a alojar en su casa. Y al día siguiente me llevarán en su auto a La Plata para que viaje tranquilo y cómodo con ellos. Se ha hecho tan viral esto que no logro entender por qué pasan tantas cosas, pero pasan”, destacó.

A su cine lo empezó a construir en noviembre de 1996 en su casa, los sábados, domingos y feriados, cuando le quedaba un rato libre: “Trabajaba como albañil y aprovechaba los fines de semana”, dijo el hombre, quien se había enamorado del séptimo arte cuando era chico y con unas monedas que logró juntar como canillita pudo pagar su primera entrada para ver una película; y desde entonces siguió yendo cada fin de semana.

Por otra parte, confió a UNO: “En realidad nunca soñé con tener un cine. Todo esto empezó cuando cerró el del pueblo, en 1986. En principio luché 10 años para que se reabriera, pero nunca tuve apoyo del municipio para eso. Entonces empecé con lo que para muchos era locura, que fue construir un cine propio”.

Al cumplirse la primera década de Cine paradiso, tuvo que mudarse a calle Alvear 924, donde su emprendimiento funciona actualmente. Con el tiempo el proyector donado por el padre Bottegal fue cedido en préstamo a un museo y reemplazado por proyectores digitales. A las películas las elige Omar, en base a su gusto personal, o al de las personas que van siempre, sobre las que ya conoce sus preferencias.

Las funciones son habitualmente los sábados. Para los grandes a las 21, y para los chicos a las 17. En este caso de vez en cuando agrega alguna los viernes y en vacaciones de invierno las extiende a todos los días. La entrada cuesta solo 25 pesos, y a quien no puede pagar no le cobra. Sobre este punto, manifestó: “Quiero que sea cultura para todos y no para aquel que la pueda pagar. Si hay un chico muy carenciado que no tiene, entra igual, y por ahí le doy también alguna golosina”.

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A pesar de que la localidad de Villa Elisa tiene un complejo termal que la transformó en ciudad turística, nunca consiguió que la Municipalidad apoyara su iniciativa, que indudablemente suma un atractivo y por la que en otros lugares es ovacionado y aplaudido. No obstante, los vecinos del lugar sí lo valoran y cuando se emitió el programa estuvieron pendientes de su performance: “El apoyo del pueblo es increíble. Me contaban que la gente se reunía en distintos hogares para mirar el programa y había nerviosismo”, comentó.

En su caso, aseguró que estaba tranquilo mientras respondía las preguntas que le hacían para poder llevarse su premio. A su vez, contó que llegó al programa televisivo a través de la invitación de una de sus productoras, quien conoció su historia y se emocionó: “En principio le dije que no, porque yo tengo séptimo grado y no quería hacer un papelón, pero me dijo que a las preguntas las iban a adaptar a mi edad y a alguien que no tiene estudios secundarios. Había estudiado, y fueron nueve preguntas sin pedir comodín”, explicó.

Poniéndole entusiasmo a todo lo que hace, Omar hoy se anima a más y ya escribió su primer guión para hacer una película. Y una persona de Buenos Aires le prometió que le va a llevar una cámara para comenzar a rodarla: “Se llama El milagro del amor y es una historia para emocionarse”, comentó por último, con el anhelo de seguir haciendo aportes al cine, impulsado por su inconmensurable pasión.

(UNO)

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