La historia de una carta (1982 – 2010)
Hacía pocas semanas que mi familia y yo, estábamos de regreso en la Argentina después de un período viviendo en el extranjero. Corría el año 1982. Sin darnos cuenta, de pronto, la Argentina estaba en guerra.Por Anna IngalaEspecial
¿La Argentina en guerra? Eran dos palabras que no se habían pronunciado juntas... jamás! Recuerdo a mi viejo repitiendo sin cesar: "no puede ser que mi Argentina esté en guerra".En el colegio nos pidieron escribir una carta al "Soldado Desconocido" y sin tener mucha conciencia de lo que sucedía, de lo que era una guerra, la escribí y las enviaron a su destino: "Las Islas Malvinas".Un tiempo después recibí una carta de un soldado: Alejandro Príncipe, un nombre que quedaría grabado en mi memoria por el resto de mi vida. El soldado Príncipe me contaba sobre las islas y el frío, cosas que eran desconocidas tanto para él, como para mí hasta ese momento. Recuerdo haber contestado la carta, pero poco tiempo después, me fue regresada al remitente.Corría el mes de junio, justo el mes en el que la guerra terminaba. Cómo saber que había sucedió; si seguía con vida o ya estaba de regreso por el fin de la guerra.Una tarde del año 1991, me dirigía a mi trabajo y el colectivo en el que viajaba, se detiene frente al "Monumento a los Caídos en Malvinas", en el barrio de Retiro, frente a la plaza San Martín.Inmediatamente bajé y me dirigí al monumento para buscar ese nombre que no deseaba encontrar. No recuerdo si los nombres plasmados en el monumento, estaban en orden alfabético, pero recuerdo recorrer cada uno de ellos, muy lentamente, para cerciorarme que ese nombre que tanto recordaba, no estaba escrito allí.Mi corazón latía cada vez más fuerte a medida que recorría los nombres hasta llegar al final. Con lágrimas en los ojos, recuerdo llegar hasta el ultimo nombre y con una gran alegría, me dije a mi misma: "QUE SUERTE, ESTÁ VIVO"!Las lágrimas comenzaron a caer sin cesar. Este soldado que jamás había conocido, del cual solo había recibido una carta contándome sobre la guerra y cuyo nombre jamás había olvidado, estaba vivo!Ese fue, sin lugar a dudas, un día de inmensa alegría.Con la llegada de Internet, intenté buscarlo por ese medio. Pero cada vez que escribía su nombre en Google, recibía las mismas respuestas: "Príncipe Andrés de Inglaterra en Malvinas", "Príncipe Guillermo", "Príncipe en Malvinas". No lograba dar con el nombre o un contacto.Y así fueron pasando los años. Y seguían pasando pero ese nombre seguía grabado en mi cabeza!. Alguien me sugirió averiguar en la Comisión Nacional de Ex combatientes. También lo busqué. Y todo seguía igual: nada.Hasta el ultimo mes de octubre del año 2010. Sentada frente a mi computadora, una de esas noches frescas de primavera, una idea pasó por mi cabeza. Buscarlo en Facebook.Luego de escribir su nombre en el buscador, aparecieron muchas fotos.Pero fue esa primera foto la que atrajo mi atención. Alejandro Príncipe.Mi corazón comenzó a latir como aquel día en el Monumento! "Es él, es él"! gritaba.Comencé a buscar una forma de enviarle un mensaje, pero no encontraba la forma de hacerlo! Mientras mis dedos temblaban sobre el teclado, mi ansiedad crecía por no poder enviarle un mensaje!Lo único que podía ver en su perfil eran sus páginas favoritas:("Las Malvinas son Argentinas", "Nunca nos olvidemos de nuestros Héroes","1.000.000 de fans para que nos devuelvan las Islas Malvinas"). Era él, estaba segura que era él! Pero no tenía forma de enviarle un mensaje! Fue entonces cuando decidí contactar a una persona que tenía su mismo apellido.Después de disculparme por el atrevimiento de contactarla, le expliqué cuál era la situación y le pedí que si estaba a su alcance, le comunicara a Alejandro que necesitaba comunicarme con él.Fue un viernes de octubre de 2010, al volver de mi trabajo, cuando encendí mi computadora y me encontré con una de las sorpresas mas lindas que había tenido en mucho, mucho tiempo.Un mensaje de aquel soldado Alejandro Príncipe. "Soy Alejandro Príncipe y estuve en Malvinas. Si estás segura que soy yo, por favor contactate conmigo. Para mí es muy importante".La emoción que me invadió fue indescriptible. Después de 28 años, lograba encontrar al ahora ex combatiente, que un frío invierno de 1982, me enviaba una carta desde la guerra.Desde el horror de la guerra. Desde las frías islas del sur: Nuestras Islas Malvinas, siempre Argentinas!Lo que le siguió a ese mensajes, fueron mas mensajes, y mails, y llamados, cargados de historias llenas de alegría, emoción y lagrimas!. Desde Buenos Aires hasta San Luis, se había creado ese puente de alegría, emoción y lagrimas!Y una tarde de noviembre, decidimos encontrarnos. Era un día muy especial. Era el día en que ese nombre que sonó en mi cabeza durante 28 años y estaba vivo, finalmente se encontraba con un rostro y un héroe de la Patria.Nos encontramos cerca de un shopping, entre nervios y abrazos, como si hubiésemos sido amigos de toda la vida. Ese mismo día, conocí a una de sus hijas: Estefanía.Compartimos una simple pizza entre historias, risas, lágrimas y emociones.Y es hoy un honor, Alejandro, haber encontrado a un amigo que busque por mucho tiempo!Y es simplemente hoy, 2 de Abril, que quiero brindarle este homenaje, tanto a este ex soldado de la Patria, Alejandro Príncipe, como a todos aquellos héroes que son y serán siempre, los que dejaron su vida para defender con valor a estas Islas Malvinas, que son y serán por siempre Argentinas, porque están rodeadas por los colores de la bandera, la celeste y blanca de la patria. "Con emoción te agradecemossoldado de las Malvinas,siempre en ti y en nosotros vivennuestras islas Argentinas". Un reencuentro después de 28 años Por Alejandro Principe
No sé las razones con las cuales se decidió que yo debía estar en el Conflicto de Malvinas, si, siempre supuse con el tiempo, de que nunca hubo un registro oficial en su momento sobre mi envío.Las Cartas de gente como Anna Ingala, Alejandra Busto y Olga LLados (la cual traía la estampita de la Virgen que hoy esta publicada en mi perfil y todavía conservo), fueron contestadas por mí desde las Islas. Estas cartas traían escrito como destinatario "a un soldado".Llegaban en la medida que las FFAA pudieran cargarlas en un avión ya que era prioritario el envío de medicamentos y munición.Para estos tiempos de avanzado el conflicto, yo no dejaba de escribir de dos a tres cartas casi a diario, en las condiciones que pudiera, con o sin luz, pues, mi necesidad era la comunicación con mis familiares (padres, hermanos, novia), es que mi desesperación de no tener comunicación de parte de ellos precisamente radicaba en el miedo de que les pasara algo y no poder verlos, necesitaba leer de ellos que estaban bien.Es así, que cuando llegaba muy de vez en cuando la bolsa con las 'cartas a un soldado', más las que recibían mis compañeros de sus familiares, al ver que me quedaba con las manos vacías me desesperaba por encontrar cartas preferentemente cercanas a mi pueblo natal (Capitán Sarmiento). Así, fui contestando varias cartas 'A un soldado' donde escribía fundamentalmente que me encontraba bien y que, por favor, se comunicaran con mis familiares para decirles que no recibía noticia de ellos.La historia de estas tres mujeres que mencioné anteriormente supongo es similar.Al recibir mi respuestas automáticamente se conectaron por correo con mis familiares (que por otro lado desesperados no dejaban de enviar cientos de cartas desde mi pueblo muy preocupados por mi reclamo), y luego seguidamente, enviar otra a "Alejandro Príncipe, puso 5, BIM 5, Puerto Argentino, Malvinas Argentinas.La carta enviada a Malvinas puntualmente a Alejandro Príncipe era rechazada por el correo, ya que no existía un registro de que este soldado estuviera en Malvinas. Así que se le colocaba un sello 'no revista' y otro al remitente se tachaba con lapicera roja y se devolvía. O sea, lo que se les cruzaba por la cabeza a estas personas cuando recibían su carta devuelta, era tal vez lo peor.
También hago mención de una carta de un ex profesor Adalberto Minervini que hoy tengo en mi poder con sellos similares a los anteriores mas uno 'Censura Naval Argentina', el cual me fue entregado por él personalmente muchos años después de terminado el conflicto.Gente, de más esta decir lo que se siente cuando me comuniqué con ellas después de 28 años, tomar el teléfono y charlar la primera vez como si uno se conociera por todos estos años; la risa te invade y la voz del otro es familiarmente conocida. Una experiencia realmente gratificanteESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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