La historia de una invasión
Al cumplirse un nuevo aniversario de la infausta "Batalla de Caseros", queremos manifestar, dejando de lado el cómplice "esta todo dicho"; pues en este caso nada esta dicho.Sobre aquellos aconteceres de 1852 se ha logrado deformar, se han creado todo tipo de falsificaciones; por lo tanto es mucho lo que hay para revisar y manifestar en busca de la verdad histórica.A 159 años de aquel 3 de Febrero de 1852; que fatídicamente ha direccionado la línea del acontecer histórico de nuestra Patria, Caseros se ha transformado en un hito fundacional de nuestros pesares, ya que hoy como en aquel 1852 los traidores y felones siguen postergando los intereses patrios detrás de sus bastardas ambiciones. Aquella lejana traición del Gral. Urquiza ha tenido y sigue teniendo continuidad y vigencia en el transcurso de este siglo y medio, reflejado en el accionar político de aquellos que por acción u omisión siguen sosteniendo el mismo régimen de dominación que nació en Caseros y que hoy goza de perfecta salud para desgracia de nuestra Patria.Constituye un deber fundamental desmitificar la fabula estudiantil sostenida por los manuales de historia, según la cual una guerra sostenida por mas de 40 años y resuelta definitivamente en Caseros tan solo tenía que ver con una forma de gobierno centralizada o descentralizada. Fue el mismo Sarmiento en su "Facundo" sin saber que hay elogios que insultan e insultos que elogian quien trazó un análisis concreto de la situación:"En la República Argentina se ven a un tiempo dos civilizaciones distintas en un mismo suelo: una naciente que, sin conocimiento de lo que tiene sobre su cabeza, está remedando los esfuerzos ingenuos y populares de la edad media; otra que sin cuidarse de lo que tiene a sus pies, intenta realizar los últimos resultados de la civilización europea: el siglo XIX y el siglo XII viven juntos".Edad media argentina: Todo un elogio salido de la boca misma de un enemigo de la argentina de Rosas.Pues bien intentemos trazar brevemente un análisis de la situación que se vivía por aquellos tiempos en la Confederación Argentina, como así también en el Brasil:Habiendo concluido la guerra con Francia en Inglaterra, en 1850, la Confederación ya no tenía enemigos internos que combatir y en el orden externo, solo le quedaba el reducto de Montevideo en manos de los unitarios orientales y argentinos. La política hegemónica del brasileña en América del Sur, entraba en conflicto con la alta política de la Confederación Argentina: su jefe Don Juan Manuel de Rosas, aspiraba a reconstruir el Virreinato del Río de la Plata y realizar en América lo que el llamaba el "sistema americano", una confederación de todas las repúblicas hispanas, para construir un poderoso ente político hispanoamericano que pudiera oponerse con éxito a las ambiciones imperialistas europeas.Por otro lado en el Brasil, hacia 1848 existían algunos conflictos internos por diferencias políticas entre sus principales hombres, que ya veían inevitable una guerra con la Confederación Argentina. En 1850 Inglaterra se lanza contra el tráfico negro brasileño sin respetar la soberanía de Brasil en sus aguas territoriales. A estas dificultades internas y externas, se agregan un terrible brote de fiebre amarilla.En la sesión del 29 de Mayo de 1850, la mayoría del parlamento brasileño, quiere arreglar la cuestión con Inglaterra e ir a la guerra contra la Confederación, ya que el posible Virreinato es perjudicial para su país, dicen. Desde Buenos Aires enterados de las intenciones brasileras se ordena a Guido abandonar el Brasil. El 11 de Septiembre se rompen las relaciones.Hasta aquí una análisis político de la situación. Ahora teniendo en cuenta lo antes dicho y atendiendo a la tensión reinante intentemos un breve examen de las fuerzas militares con las que contaban cada una de las dos naciones. El Emperador Pedro II, estaba en una situación complicada militarmente hablando, las fuerzas de la confederación contaban con un ejército de mayor importancia; entendido esto no solo numéricamente, sino a la luz de un análisis que considere su experiencia y formación en el campo de batalla. Las fuerzas argentinas contaban con un ejército de 65000 hombres de los cuales 24000 eran veteranos mandados por oficiales con excelente foja de servicios; dotados de importante armamento. Teníamos la mejor caballería de América y contábamos con el mejor jefe militar argentino: Urquiza, nunca derrotado. Ahora bien...¿Qué ha pasado con el contradictorio Gral. Urquiza?Urquiza, no tuvo la visión suficiente para manejar la política "grande". Genio militar y hábil comerciante, amasó una fortuna en una mezcla de negocios legales, turbios y "vendidas". Había sido durante muchos años caudillo y gobernador de su provincia, pero poco había aprendido de política "grande". Su falso orgullo, su ambición desmedida y sus delirios de grandeza, le impidieron ver los sutiles manejos de la política y la gran diplomacia tras bambalinas. Sería conducido por la diplomacia inglesa y brasilera con gran facilidad.Cuando en 1850 Cuyas y Sampere le escribe a Urquiza el 9 de Abril diciéndole que el encargado de negocios del Brasil en Montevideo ha recibido instrucciones de su gobierno de "Averiguar: si en caso de guerra con los estados del Plata podían contar con su neutralidad"; Urquiza agraviado responde:¿Cómo cree, pues, el Brasil, como lo ha imaginado por un momento, que permanecería frío e impasible espectador de esa contienda en que se juega nada menos que la suerte de nuestra nacionalidad o de sus más sagradas prerrogativas, sin traicionar a mi Patria, sin romper los indisolubles vínculos que a ella me unen, y sin borrar con esa ignominiosa mancha mis antecedentes? Debe el Brasil estar cierto de que el General Urquiza con 14 ó 16 mil valientes entrerrianos y correntinos que tiene a sus órdenes sabrá, en el caso que ha indicado, lidiar en los campos de batalla por los derechos de la Patria, y sacrificar, si necesario fuera, su persona, sus intereses, fama, y cuanto posee" Muy bien dicho! Pero Urquiza: traicionaría sus palabras....Acto seguido, y patacones de por medio, asume su rol de traidor, y se pasa al bando enemigo con todo el ejército de la Confederación. Dándole así una victoria al Brasil, que sin imaginarlo, tenía la revancha de Ituzaingo, ganando por medio de la "diplomacia" y con las armas argentinas, una guerra ya perdida.El 12 de Febrero, el comandante de las fuerzas brasileñas, Barón de Caxias, remite el parte de guerra al ministro Souza e Mello "... Cúmpleme comunicar a V. E., para que lo haga llegar a S. M. el emperador, que la citada 1a. División, formando parte del Ejército Aliado que marchó sobre Buenos Aires, hizo prodigios de valor recuperando el honor de las armas brasileñas perdido el 20 de febrero de 1827".Mas precisamente el 20 de Febrero de 1852 las tropas brasileñas desfilan por las calles de Buenos Aires. Urquiza había querido suspender dicho desfile pero el Brigadier Márquez de Souza se impuso diciéndole: "La victoria de esta campaña es una victoria de Brasil, y la división imperial entrará en Buenos Aires con todas las honras que le son debidas, hállelo V.E. conveniente o no"Un testimonio contundente del siniestro acuerdo no los da el mismo Sarmiento, quien el 13 de Octubre del mismo año le escribe al mismo Urquiza desde Chile:"Yo he permanecido dos meses en la corte de Brasil, en el comercio casi íntimo de los hombres de estado de aquella nación, y conozco todos los detalles, general, y los pactos y transacciones por los cuales entró S. E. en la liga contra Rosas. Todo esto, no conocido hoy del público, es ya del dominio de la Historia y está archivado en los ministerios de Relaciones Exteriores del Brasil y del Uruguay." (...) "Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado (Honorio Hermeto Carneiro Leão, o Indobregavel) referir la irritante escena, y los comentarios: "¡Sí, los millones con que hemos tenido que comprarlo para derrocar a Rosas! Todavía después de entrar a Buenos Aires quería que le diese los cien mil duros mensuales, mientras oscurecía el brillo de nuestras armas en Monte Caseros para atribuirse él solo los honores de la victoria." (Domingo Faustino Sarmiento, Carta de Yungay, 13.10.1852)No caben dudas que en Caseros libraron el combate final las dos cosmovisiones que se enfrentaron durante 42 años de guerra civil (1810/1852). Una de esas cosmovisiones representaba el apego a las tradiciones culturales heredadas de España, de allí la afirmación y defensa de la soberanía, la implementación de una política internacional (es decir un sentido histórico de la soberanía) y la honestidad administrativa, todo al servicio de Dios y de la Patria. La otra, representaba la afición a las ideas revolucionarias difundidas por Francia e Inglaterra (para su propio beneficio), de allí el desinterés por la defensa de la soberanía (ya que sus mentores eran ciudadanos del mundo), la consiguiente renuncia a una política internacional, la alianza con el extranjero en cuyos designios entregaba el destino nacional y una vergonzosa deshonestidad, subordinando la nación a los mezquinos intereses particulares de los funcionarios; todo en contra de Dios y de la Patria.Recordamos con dolor pero sin resignación otro 3 de Febrero, anhelando revertir sus nefastos efectos y rogando a Dios por la definitiva restauración de la Patria Argentina. * Área de HistoriaESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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