País | Abuso sexual

La Iglesia celebró una misa al cura confesor de Grassi y acusado de abusos

Eduardo Lorenzo se quitó la vida este lunes en una pensión de Caritas. Polémica por la decisión de la Iglesia y la indulgencia ante alguien acusado de un crimen tan aberrante.

En la parroquia de la Inmaculada Madre de Dios, se realizó en horas de la mañana una ceremonia a cargo de Victor Fernández, arzobispo de la Plata, para homenajear a Eduardo Lorenzo quien supo ser confesor de Julio César Grassi y posteriormente acusado de abusos. Esta ceremonia se realiza en la misma parroquia donde cometió sus delitos.

La psicóloga Liliana Rodríguez, quien forma parte de la Red de sobrevivientes de abusos eclesiásticos, expresó su rechazo: “Es una provocación absoluta de la Iglesia, coherente con la postura que viene tomando en el caso. Hacer esta despedida en la iglesia, y en esa iglesia, significativamente en esa, que fue donde hizo el reconocimiento uno de los sobrevivientes es una provocación”.

En distintos medios platenses se informó que las víctimas de abusos organizaron reclamos, protestas y escraches ante la parroquia, y fuentes de la Red expresaron que “la única manifestación de la Red es a través del comunicado y la contención de los sobrevivientes de abusos del cura Lorenzo”.

¿Quién era el cura Lorenzo, acusado de abuso?

El cura cuya causa por abuso sexual fue reabierta por la justicia bonaerense cuando su abogado había pedido su sobreseimiento cumplió tres décadas en el sacerdocio. Los 25 los celebró en una misa en la parroquia Inmaculada Madre de Dios, donde se produjeron los hechos de los que se lo acusa. En esa oportunidad, estuvo presente el entonces arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer.

Hijo de un militar, Lorenzo creció en Palermo Viejo, fue al colegio San Francisco de Sales, fue socio del Club Ciudad de Buenos Aires e hizo el servicio militar en el Parque Pereyra Iraola. Se suicidó en un cuarto de la pensión de Cáritas (una alianza humanitaria financiada y perteneciente a la Iglesia católica encargada de las colectas que financian gran parte de la vida de los sacerdocios), donde tenía planeado cursar una prisión domiciliaria.

En una entrevista concedida al diario El Día, Lorenzo dijo que la experiencia le había parecido "espantosa" y que no entendía por qué se les hacía "aplaudir cardos" a los conscriptos para maltratarlos.

Aseguró que abandonó un noviazgo de nueve años con una chica de Chivilcoy llamada Marilú para ingresar al seminario. "El día que nos separamos se nos rompió el corazón a los dos, pero yo ya había decidido entrar al seminario y ella lo comprendió". Aseguró que nada lo hacía "más feliz" que ser cura, para lo que estudió en el Seminario Mayor de la Plata.

Fue vicario de Nuestra Señora de la Victoria y de la Parroquia María Auxiliadora de Berisso, representante legal del Colegio Parroquial Fray Justo Santa María de Oro, párroco de San José Obrero de Berisso, de San Benito en Olmos, de Nuestra Señora de Lourdes, de San Benjamín en Los Hornos, y actualmente de la Inmaculada Madre de Dios en Gonnet.

Además, fue capellán de la Unidad 1 en Lisandro Olmos, de los Institutos de Formación Penitenciaria. Actualmente es capellán general del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires. Fue miembro del Consejo Presbiteral Arquidiocesano de la Diócesis de La Plata, capellán del Cementerio de Berisso, capellán Regional Scout de Argentina, capellán regional de la Asociación Guías Argentinas, asesor de la Pastoral de Juventud, y delegado episcopal para la Juventud.

Los que lo conocen, dicen que era campechano y carismático. Le gustaba andar a caballo, comer asado, jugar al fútbol y viajar. Acusado de abuso, ahora la Iglesia lo homenajea con una misa luego de haberse suicidado en las vísperas de una condena.

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