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La inundación golpeó fuerte a los prestadores turísticos: las pérdidas son millonarias

Buena parte de los prestadores turísticos de la ciudad quedaron en una situación muy delicada luego del inesperado crecimiento de las aguas del río Gualeguaychú. Las zonas más afectadas fueron las más bajas, lógicamente: la península y el camino de la costa.

Allí se ubica un importante número de complejos turísticos y alojamientos, que, al igual que los vecinos de la zona, se vieron sorprendidos por el repentino avance del agua el lunes pasado.

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Son tres, por lo menos, los factores compartidos por los inversores privados: la falta de información sobre la crecida, las enormes pérdidas económicas y la necesidad de generar acciones a futuro para mitigar esta preocupante situación.

“Todos los pronósticos que nos dieron fueron un desastre, tanto de defensa Civil como de Prefectura, le erraron, por lo menos en 200 milímetros. Nosotros levantamos en cada boungalows las cosa a un metro del piso y al otro día estaba todo tapado por el agua”, expresó Mariano Almirón, quien hace quince años es dueño de Altos Verdes, en la península, aunque aclaró que “no se trata de apuntar culpas a nadie, sino de evaluar y avanzar en soluciones a futuro, como puede ser una balsa para utilizar en estas situaciones, porque a nosotros nadie nos asistió, más allá de la solidaridad de los propios colegas”.

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Las consecuencias de la creciente en el complejo Punta Sur
Las consecuencias de la creciente en el complejo Punta Sur

El caso de Altos Verdes es ilustrativo de lo que están padeciendo los diez prestadores de esa zona: días antes, Almirón había pintado a nuevo –como hace antes de cada receso– sus complejos, pero el agua no solo arruinó la pintura, también destrozó heladeras, camas, sillones, estufas y todo lo que encontró en su paso.

Ahora, en el lugar trabajan a contrarreloj para dejar en condiciones las instalaciones de cara a las vacaciones, que en Entre Ríos y en la mayoría de las provincias argentinas comienza el 8 de julio, y el 1º en Uruguay, de donde suelen llegar muchos visitantes.

“Creo que vamos a llegar bien, pero a muchos los dejó en una situación muy delicada”, reconoció Almirón a ElDía.

El caso de Roberto Carro, dueño de Punta Sur –la zona más baja de la costa– es realmente crítico. De la noche a la mañana, el agua tapó casi por completo las 15 cabañas con las que cuenta: perdió prácticamente todo. “Tuve una pérdida prácticamente imposible de afrontar. Hubo crecientes más grandes, como la del 2007, pero ninguna con esta rapidez y falta de información. No la esperábamos, a nosotros nos deja muy mal”, lamentó Carro.

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Las consecuencias de la creciente en el complejo Punta Sur
Las consecuencias de la creciente en el complejo Punta Sur

“Para que se entienda. Si pensamos en cosas chicas, en que el agua nos llevó 20 tachos de basura, que volverlos a construir nos cuesta $500, más o menos; cinco sommiers, de $16 mil; 16 estufas eléctricas y cinco aires acondicionados, que no sé si vamos a poder reparar, entre un montón de cosas más. Ahí ya tenés un montón de plata”, indicó.

“Tenía todo completo para la pesca del pejerrey –evento a realizarse el 7 de julio–, pero voy a tener que devolver la seña, no nos queda otra”, lamentó el prestador, que ya evalúa cómo reconvertir su producto, ya que “esto va a ser cada vez peor”.

“Estamos pensando en hacer cinco balsas para que, cuando leguen estos fenómenos, poder poner todo encima y así, por lo menos, no volver a perder tanto”, expresó.

La preocupación es generalizada y compartida en el sector. Sobre todo, porque estamos a días de las vacaciones de invierno y, lamentablemente, los prestadores turísticos vuelven a tener que convivir con el agua dentro de sus complejos. Como pasó en enero, pero con consecuencias mucho más graves.

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