La lucha diaria en las villas del cura Pepe para combatir y desterrar el paco
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La droga entre los jóvenes y cómo enfrentar el problema, fue analizado por el Padre Pepe Di Paola, cura que trabaja en las villas de Capital Federal. Invitado por el Obispo Lozano, desplegó una intensa jornada de trabajo y habló de la realidad del paco. Hoy lo repite en Concepción del Uruguay. Rubén Skubij Intensa actividad desplegó ayer en Gualeguaychú el Padre Pepe Di Paola, cura que trabaja en diferentes villas de la ciudad de Buenos Aires. Vino invitado por Monseñor Jorge Lozano junto a la Comisión de Pastoral de Drogadependencia en el marco de los eventos por la semana de prevención y lucha contra las adicciones.Pertenece a la Vicaría para las villas, concretando una intensa obra de prevención de adicciones, recuperación y reinserción en "centros barriales" y "casas amigables". Allí se atiende también a niños, ancianos y personas de las periferias urbanas.A la mañana dialogó con la prensa, informando del amplio trabajo que realiza en las villas y desde la Comisión de Drogadependencia dentro de la Pastoral Social del Episcopado argentino, junto al Obispo Lozano.Acompañado por Dardo Caraballo -de la Pastoral local- y de Daniel, joven recuperado del paco, expresó que tenía mucho interés "de trabajar este tema a nivel ciudad y Diócesis, con ganas de compartir la experiencia que tenemos los curas de las villas con la gente de la localidad".Recordó que desde el año 96 está asistiendo en las villas, "tenemos el desafío de juntar varios sacerdotes con las mismas ideas y ganas para proteger a las familias y jóvenes que allí habitan".Dijo que su vocación tuvo que ver con los chicos y jóvenes, "siempre me llamó la atención Don Bosco, si bien no soy salesiano me gustó la tarea que realizó, también la adopción por los pobres que hizo la Iglesia en América Latina, me impresionó la figura de Carlos Mujica. Para mí la villa fue el lugar donde pude unir esas dos vocaciones".- ¿Costó el ingreso en esos lugares?Cuando entré a las villas me impresionó algo que hasta ese momento creía que no era así, que la gente de las villas era mucho más religiosa. Fui sacerdote en varias parroquias de Capital, a pesar de la pobreza o de las dificultades con que la gente se encuentra, sin embargo tiene espíritu religioso muy alto.Consultado sobre Gualeguaychú, sostuvo que "tiene la misma realidad, lamentablemente, que otras partes del país en el tema droga. Pero esta Diócesis cuenta con un obispo muy bueno y una comunidad que quiere hacer algo. Ojala sepan organizarse, trabajar en común y contagiar a los demás; se puede trabajar en prevención y en recuperación con mucha seriedad. Rol de la comunidadEl cura Pepe consideró que el espíritu de la comunidad es fundamental. "Estamos acostumbrados en Argentina a que la participación del Estado sea intermitente con las acciones, pero la sociedad civil no puede faltar. En general se tiende a decir que el Estado no hace nada o hace poco. En eso lo reafirmo pero la Sociedad debe preguntarse: '¿yo que hago en un club, en la parroquia, en una biblioteca o en una radio?'. Todos tenemos una cuota de responsabilidad porque el problema es muy grande y se debe abordar desde todos los ángulos. Es muy interesante que la sociedad civil -al menos- ahonde en culpabilizar al Estado pero que también que ahonde sobre cuál es su responsabilidad".Afirmó que cada parroquia debe tener un serio trabajo en prevención, "con el correr del tiempo se puede armar un grupo de recuperación que involucre al sacerdote y al laico que va a misa". Presencia del pacoSobre la presencia del paco en Gualeguaychú, dijo que no se tiene una medida exacta de la problemática. "El paco quedó como una denominación de la droga entre los más pobres que puede ser paco en una ciudad y en otra denominarse de otra forma pero que se convierte en algo explosivo".-¿Qué les dice a los jóvenes en los encuentros?Siempre les cuento que lo de la droga no es un chiste, no es algo recreativo como muchas veces se quiere transmitir, es un problema siempre.El Padre Pepe presentó a un joven -Daniel su nombre- que con esfuerzo y mucha voluntad salió del infierno del paco. "Esto muestra que si se pone las pilas y busca ayuda, el pibe puede ver el camino de la esperanza. La droga no te lleva a ningún lado más que a una autodestrucción", enfatizó.
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