La ludopatía es la tercera adicción que genera más consultas en Gualeguaychú
La califican como "una problemática en ascenso" en la ciudad. Testimonios de personas en recuperación aseguran que es una enfermedad que "puede llevarte a la muerte y la denigración". Grupos de autoayuda y proyectos de Ley intentan dar una solución. Por M. Farabello/ G. Navarro/ C. Riera/ R. Skubij La adicción al juego, es una problemática que afecta a miles de familias. La ludopatía es una adicción "sin sustancias", un impulso irreprimible de jugar a pesar de ser consciente de sus consecuencias y del deseo de detenerse.En Gualeguaychú el problema existe y aumenta, por lo que se trabaja en diferentes estamentos para enfrentarlo. Uno de ellos es el Grupo de Autoayuda "Jugadores Anónimos San José de Gualeguaychú". Todos los lunes se reúnen en el salón de Parroquia Nuestra Señora de Luján.Dos hombres concurren a todas las reuniones y, junto a otras personas se contienen, alientan y dan fuerzas para continuar con la vida y lejos del juego.Gustavo tiene 42 años y fue el que formó el grupo junto a su esposa que lo apuntaló. "El Padre José María Aguilar nos abrió las puertas del salón parroquial, empezamos un lunes después de Pascuas -abril de 2009-", relató a elDía.Allí formaron el grupo de autoayuda que cuenta con dos espacios: uno para los familiares y otro para los adictos. El lugar de los familiares "es fundamental" según reconocen los adictos al juego, porque ellos "al principio no se pueden reconocer como ludópatas"."En los adictos a las droga o el alcohol se nota, pero en los jugadores no", cuenta Gustavo, quien además expresa que "tal vez en nuestra profesión estábamos muy bien pero por atrás vivíamos un mundo de mentiras, engaños y pensando en qué momento podíamos ir a jugar para salvar lo que habíamos perdido la noche anterior". ¿Cómo comienza a plantearse el juego como una adicción?G: Comencé sin darme cuenta a sacarle tiempo al trabajo, a la familia. No es sólo el hecho de ganar, querés que abra el Casino para poder ir y recuperar lo que perdiste y además, necesitás estar ahí.Mi familia y mis amigos me apuntalaron y empezamos a trabajar en estos grupos de autoayuda. ¿Cuándo estás en plena crisis empezás a apostar hasta lo que no tenés?G: Empezás a sacar créditos, a pedir préstamos. Todo en base a mentiras: en casa yo manejaba la economía. En un momento empezó a hacer cuentas porque no alcanzaba la plata como antes ¿Qué pasaba? Yo le decía una cosa, otra, todo en base a mentiras. En el trabajo faltaba por esto, por aquello, llegaba más tarde y me iba antes.No estaba muchas horas en el Casino, pero mi cabeza estaba siempre pensando ahí. ¿Qué desencadena esta adicción?G: Te empezás a endulzar y después cuando estás en la recuperación te das cuenta que no tenés control, que no sos jugador social como otro. Como Grupo no estamos en contra del Casino por más que haya cosas que a uno no le gusten, pero queremos ayudar a los que somos ludópatas, que es el gran problema que hoy la parte estatal del Casino ayuda.Nacimos con esta realidad que nos cuesta entender, que somos enfermos y a la familia le cuesta más todavía: somos enfermos.También existe el grupo de "Juganon" -Jugadores y Familiares Anónimos- que también se junta a la misma hora pero en distinta sala. "Jugás para creerte importante"Roberto se reconoce como ludópata. Ha pasado los 60 años y aceptó contar su historia de vida: "si no te reconocés como adicto es imposible que te recuperes", reflexiona."En el mundo del juego y en plena adicción uno se siente rey. Ni siquiera jugás para ganar. Jugás para creerte importante, para apostar", asegura.Además, Roberto relató que en Gualeguaychú "el lugar más fuerte es el Casino, pero en el grupo tenemos gente que tiene adicción por la quiniela, carreras de caballos, y en lo que respecta al Casino lo que más vemos es la adicción a las máquinas tragamonedas y el paño".En referencia a los distintos modos de introducirse en la ludopatía, Roberto resalta que "cada vez se ve gente más joven" y que "con el Poker Star, los chicos no se dan cuenta que es una forma de empezar a meterse en la ludopatía".Por otra parte, ambos coinciden en que "es una problemática que ataca a todas las clases, grupos sociales y edades". "Atado a una cama por la ansiedad""Yo manejaba mucho dinero y estuve mucho tiempo sin vacaciones, unos 7 ó 9 años. Los médicos laborales que me revisaron opinan que eso fue el principal problema. Empecé de a poco pero después jugás lo que no tenés", relató Roberto quien "jugaba a la ruleta" pero "nunca pisé una carrera de caballos, nunca fumé, tomé, me cuidé de todo pero caí en esta adicción"."El combo de nosotros dice que nosotros llegamos a la reja de la cárcel, a la locura o la muerte. Son las tres cosas que te esperan después de esta adicción. En mi caso particular arañé las tres cosas", confiesa."Tuve la suerte de haber tenido una señora maravillosa que nunca me reprochó ni preguntó por qué, pero sí se preocupó por estudiar la enfermedad. Fuimos con Gustavo los que iniciamos, él fue primero y después fui yo. Ahora hace 6 años que estoy en abstinencia del juego. El Padre José María iba a casa a ayudarme. Yo estuve atado a una cama 7 u 8 meses por la ansiedad del juego, la abstinencia te lleva a eso", expresó Roberto. ¿Es literal lo de estar atado a una cama?R: Por momentos sí, me inyectaba. Mi familia no me dejó internar. Me cuidó, me mimó. Lamentablemente ya no está mi señora pero tengo unos hijos maravillosos. En mi caso fui saliendo pero siempre con angustia. El Padre José María iba a mi casa y le pedía por favor que si encontraba otra persona adicta o que estuviera en las mismas condiciones que yo, que me la acercara porque lo necesitaba, sin saber que existían aproximadamente 80 Grupos organizados.Un día entró el Padre tocó timbre rápidamente y me dijo: "te vengo a ofrecer lo que me pediste. Tenés que estar a tal hora en el salón de la capilla". Y salió porque andaba apurado. Ese día lloré mucho: fue uno de los días que más me voy a acordar porque se me iba a cumplir el sueño de estar conversando con otra persona que estuviera en las mismas condiciones y con las mismas sensaciones que yo, porque es horrible, como toda adicción.Cuando fui me encontré con Gustavo. Al principio nadie se acercaba, como si estuviera manchado.Lo más importante es que la familia comprenda que es una enfermedad como toda adicción, que no es un antojo. ¿Cómo maneja su economía?R: Ahora estoy solo para el manejo del dinero. En algunas noches que son horribles trato de seguir los pasos que me dice el mismo combo: "no te acerques a lugares que se juega y no te acerques a personas que estén en el juego".Tengo que manejar mi plata solo pero rindiendo cuentas todos los fines de semana a mi hijos porque es una manera de controlarme. Mi hija siempre hace las cuentas. Entre la pérdida económica y la afectiva
"Para el jugador la primera caída es la monetaria, pero el problema más grande es el afectivo", expresó Gustavo. "Cuando caés, no es tanto el dinero sino los afectos. Hemos tenido gente que ha llegado al grupo y no tiene ni sostén de la familia porque los han dejado. Lo monetario se arregla, tiene solución pero en el primer momento te parece que eso es lo más importante".Además, resaltó que conocen "muchos casos de gente que obervás en la puerta del Casino esperando que abra la sala y uno sabe cómo están perdidos". ¿Hasta dónde te puede afectar esta adicción?R: Al punto de la desesperación, el desencaje. Soy una persona que nunca tocó un cigarrillo porque lo vi morir a mi padre ahogado. No puedo ver a una persona que fume al lado mío y en el Casino era una nube de humo y yo no lo sentía.Es una enfermedad que te hace arrodillar, que te denigra. Te saca tu buen nombre, te mancha. Tal vez hoy tenga que pedirle disculpas a muchas personas. Diría que estoy en paz conmigo, buscando el día que Dios me premie donde está mi señora. Que creo que es lo que le he pedido a la vida, hoy en día que no la tengo. ¿Qué perjuicio les trajo a ustedes además de lo que es el ámbito familiar?R: En mi caso no llegué a dejar el trabajo pero lo descuidaba mucho. Algunos hermanos que están en el grupo perdieron el trabajo. Cuando te das cuenta empezás a ver todo lo que pasó. Después te reconocés como enfermo y pedía ayuda. Ahora somos un grupo de 15 personas estables que han pasado en estos 2 años y medio. Por suerte no hemos tenido muchas reincidencias.El grupo ha sido muy importante, nos extrañamos. Somos como la familia, como hermanos.En cuanto a mi salud, hace 5 ó 6 años que estoy en abstinencia y está resquebrajada. Tomo medicamentos para todo. Sufro de vértigo, pánico, y no puedo manejar nunca más. Ando en remis y a veces casi lo he hecho por mis mareos. Son cosas propias del estrés. Casi todos nosotros, inconscientemente causamos algún daño y tenemos que pagar una deuda social y la única manera de pagar esa deuda es haciendo lo que estamos haciendo: ayudando a otros hermanos. Hacemos panfletos y también nos han llamado por teléfono. Iniciamos el grupo en Paraná porque vino una señora que habló con nosotros y le dimos todo el material y ella lo comenzó. Y ahora estamos tratando de iniciarlo en Concepción del Uruguay. ¿A qué punto puede llegar a afectar esta adicción?R: En Gualeguaychú tengo la certeza cien por ciento y sin dudas que se ha matado mucha gente por el juego y se ha tapado porque la familia no quiere decir que fue por ese motivo. Se vive mucho de apariencias. No es que estaba depresivo: la depresión tiene un nombre, es el juego. Esa vida podría haber salvado otras vidas.Es una enfermedad que se sabe poco. Yo vengo de una familia donde mis dos abuelos se suicidaron. De uno tengo la certeza que era por el juego. Lo importante es que se vaya conociendo y que la gente no tenga vergüenza, porque es una enfermedad. Además, lo más importante es que podamos ayudar a otros hermanos porque todo lo que sea familia es maravilloso y es lo único que puede salvar al mundo.G: El alcohólico y el drogadicto está enfermo; el jugador es ludópata. Al alcohólico o al drogadicto hay que ayudarlo. Para la sociedad el ludópata se gasta toda la plata en el casino o en joda. Para la gente no sos enfermo; sos un degenerado. Pero hay ludópatas que necesitan psicólogos y psiquiatras. "Las consultas por ludopatía se han incrementado"La concejal Haydeé Venturino trabaja desde hace 30 años en el área de Prevención de Adicciones del Consejo del Niño. Desde su experiencia en la temática asegura que ha observado "un incremento impresionante en las consultas" y que es "una problemática en ascenso".De todos modos, expresó que "la cantidad de consultas no indica que después se sostenga el tratamiento".Asimismo informó que "las consultas son diarias" y que "no hay una tendencia marcada entre hombres y mujeres" sino que la ludopatía "puede afectar a cualquiera".Las consultas al mes por adicciones rondan "entre 20 y 25. No estrictamente de ludopatía sino de adicciones en general", informó la concejal quien además explicó que "pondría a la ludopatía en el tercer lugar de las consultas, bastante lejos de las de abuso de alcohol, cocaína y marihuana. Es decir que de cada 10 que consultan sobre adicción al alcohol o a otras sustancias, uno consulta sobre ludopatía"."Hay que entender que al ludópata hay que sacarlo del lugar de vicioso y trasladarlo al lugar del adicto. La persona que es un jugador compulsivo no lo puede manejar. Se diferencia de las otras adicciones porque no se introducen ninguna sustancia", explicó Venturino, pero "en el medio existe un elemento que no es nada menor que, es el dinero".Por otra parte, Haydeé Venturino relató que "el ludópata se va alejando de sus afectos, su familia y de los amigos. Va resintiendo su ámbito laboral, su ámbito de estudio y se ve involucrado en una trama de mentiras".Además resaltó que "es fundamental la ayuda y contención de la familia" y por sobre todas las cosas "enfrentar el problema y nunca minimizarlo". "Un impulso irrefrenable"La concejal Haydeé Venturino se refirió a la ludopatía como "un impulso irrefrenable donde el jugador compulsivo es un adicto y en función de eso debemos tratarlo"."Cualquiera con 18 años puede acceder a una sala de juegos. Es una problemática que surge desde la legalidad. No es legal la ludopatía, sino que es legal el juego"."Hay gente que se juega el sueldo entero, pero de todos modos esta adicción no tiene que ver con la cantidad de dinero que se juega, sino con la relación de la persona con el juego", explicó Venturino.Por otra parte, informó que "existe una planilla de autoexclusión de casinos y salas de juego. Es un elemento más que puede ayudarte o no. El Instituto de Ayuda Financiera de Entre Ríos (IAFAS) lo tiene instrumentado en todas sus salas de juego"."Cualquier adicción te destruye los vínculos con tu familia, la relación laboral y como persona. Hablamos de destrucción, de segregación, de aislamiento, por eso es importante pensar en otros espacios de inclusión que son más válidos antes que una sala de juego como se pensó en un momento en el ex Frigorífico", argumentó la concejal.Además, Venturino explicó que "la ludopatía como adicción se conoce poco en Gualeguaychú, pero es una problemática que avanza" y que "es necesario dar información y de alguna manera frenar con la oferta que destruye".Por ayudaEl grupo de autoyuda para familiares y jugadores se reúne todos los lunes de noviembre a las 20.30 y durante el verano a las 21 en la Parroquia Nuestra Señora del Luján.
Proyecto espera su aprobaciónEl senador Osvaldo Chesini del Frente Entrerriano Federal presentó en los primeros meses de 2008 el proyecto de ley "Prevención Social y de la Salud de los usuarios de los juegos de apuestas y azar" con el objetivo de otorgar desde el Estado una herramienta para la prevención. El mismo quedó en comisión de Salud, no fue tratado ni aprobado."El objetivo prioritario de esta política pública es la creación de un servicio integrado por distintas prácticas de apoyo, tales como la información, orientación, formación, afirmación de iniciativas sociales para la constitución de grupos de ayuda mutua integrado por personas afectadas, familiares, amigos", precisó el legislador.Las principales funciones a desplegar -consideró- son la "recepción de los usuarios en un espacio acondicionado para la consulta de información"; comunicación "a través de un sistema multimedia que posibilita la interconexión con los profesionales y técnicos que integran este servicio. Se contará con tres sedes localizadas en las regiones de Paraná, Concordia y Gualeguaychú"; investigación: "facilitar que los jugadores tengan acceso a los progresos científicos destacando el principio de necesaria interacción entre la política de salud y la política social".El Servicio "será financiado íntegramente por el presupuesto que el IAFAS administra", propuso. El mismo "implementará las herramientas necesarias para permitir que el jugador pueda peticionar voluntariamente a las autoridades del casino o de la casa de juego de que se trate la prohibición total de su ingreso a la sala y/o la utilización de los diferentes juegos de azar".En los fundamentos, Chesini, destacó que la ley "pretende fortalecer en el Estado Provincial el desarrollo de una política que quiere acciones de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de los usuarios del juego". "El juego te quita la libertad y te cambia el estilo de vida"
El cura párroco de Nuestra Señora de Luján, José María Aguilar, brinda apoyo espiritual al grupo de jugadores anónimos en recuperación Jugad-Anon, que se reúne los lunes en el salón comunitario de esa capilla.Cedió el espacio físico hace unos cuatro años cuando se reiteraban las consultas de personas cercanas o familiares de ludopáticos, sobre qué podían hacer para ayudar a quienes estaban afectados por la enfermedad.También recuerda el párroco un hecho que lo marcó: la muerte de un hombre que intentó quitarse la vida en varias oportunidades y, aunque años después falleció por otros motivos, los problemas que dejó desestabilizó el núcleo familiar.En diálogo con elDía, Aguilar contó que esa situación lo preocupó demasiado como para ignorarla y desde ese momento actuó con mayor decisión para aportar apoyo espiritual a quienes estén vinculados al problema."La ludopatía no es una cuestión de juego, éste despierta algo especial porque se considera dentro de las enfermedades emotivas ya que genera un desequilibrio emocional", explicó y agregó que "de la misma manera que hay gente que se droga, a otros les da por el alcohol, otros por el sexo".Para el sacerdote de la parroquia Luján, el juego "te quita libertad y te cambia el estilo de vida" por "el desorden que provoca en las emociones". "Muchos de los ludópatas que buscan contención dicen que se quieren recuperar y hasta toman medicación, pero cuentan que cuando quieren acordar están delante de una maquinita", relató y agregó que ahí es cuando "pierden la libertad, porque al tomar conciencia de lo que hacen, están ahí" frente al vicio.Al resaltar la importancia que tiene la existencia del grupo de jugadores anónimos, que según Aguilar el de Gualeguaychú fue el primero que se formó en la provincia, el religioso destacó que no sólo brinda contención sino además que es un ámbito en el que "el ludópata no puede mentir porque los demás se dan cuenta; pueden mentirle a su familia, a los psicólogos o psiquiatras, pero es imposible que lo hagan a sus pares del grupo de autoayuda". Juego como salvación económicaAguilar insistió que el juego "provoca un replanteo de la vida, porque a veces el ludópata actúa de manera que nadie se da cuenta hasta que empiezan a llegar las cuentas impagas, cuando esa persona baja su rendimiento en el trabajo y hasta los echan en algunos casos".Y consideró que si bien el juego es algo permitido socialmente, "genera inconvenientes cuando es con intensidad, cuando la gente busca una salvación económica a partir de ello".- ¿Qué contención brinda la iglesia en estos casos?- Tenemos dos patas dentro de la iglesia. A nivel organizativo hay un equipo de pastoral de adicciones que está abocado fundamentalmente al tema droga, que está dentro de la Pastoral Social que tiene un equipo nacional. Lo que podemos hacer desde la iglesia católica, como de las otras religiones, es trabajar esa parte, ponerle un rostro a esa parte que en el sistema de recuperación es el trascendente que son los grupos. Hay charlas espirituales con la persona y se trabaja mucho en el perdón, porque lo importante es que el jugador reconozca que lo que ha hecho está mal, pero que no lo reconozca para los demás sino para sí mismo. Lo mejor es perdonarse a sí mismo. Se trabaja mucho desde ese tema. Se impulsa la integración y la participación en la comunidad con diferentes actividades.- ¿Cuál es el indicio para saber cuándo una persona se volvió adicta al juego?- El desequilibrio de la economía familiar y la mentira, son dos signos importantes. El juego empieza como una salvación y termina destruyendo a la persona y a quienes lo rodean.Dicen que en las colas del Casino se observan muchas empleadas domésticas, jubilados y hasta personas que cobran planes sociales; eso habla de una sociedad con problemas y no tenemos soluciones suficientes para eso.Murió una beba asfixiada mientras sus padres estaban en el casino En febrero de 2010, en el estacionamiento del Casino Gualeguaychú, una pareja de la ciudad de Nogoyá dejó a su hija de un mes en el auto y cuando regresaron había fallecido.La pareja de alrededor de 30 años llegó al Casino, estacionó su vehículo Ford Fiesta sobre el cordón amarillo y bajó unos minutos. En el asiento trasero estaba Valentina de apenas un mes.Según relató una vecina que fue testigo de todo lo ocurrido, la mujer después de 10 minutos de haber llegado regresó al auto. En el parabrisas se encontró con una boleta hecha por un agente de tránsito por mal estacionamiento, miró a su hija y gritó: "¿qué pasó?".Conmocionada al ver que le brotaba sangre de la boca a su hija, le dio a la pequeña para que la sostenga a la testigo y corrió al Casino a buscar a su marido. Cuando ambos regresaron no podían creer lo que sucedía e inmediatamente trasladaron a su hija en el automóvil de una mujer. Luego se habría hecho un trasbordo a un móvil policial.El cuerpo de la beba llegó sin vida al Hospital Centenario.
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