La ludopatía se combate con atención, “no con más tragamonedas”
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Un aspecto a tener en cuenta en la ciudad es la ludopatía. Lo piden las personas afectadas por el juego. Testimonios e historias de vida muy difíciles. La Iglesia Católica, credos protestantes y ATE aguardan la realización de una audiencia pública para expresar su rechazo a la instalación de nuevas tragamonedas. Rubén Skubij Gualeguaychú es un lugar de atracción para el desarrollo económico, turístico y social. Por eso es una ciudad que progresa en forma constante, siendo sus vecinos protagonistas.El crecimiento es un aspecto positivo para las familias y la comunidad. No obstante, hay algunos ítems que preocupan, como por ejemplo el aumento del juego. Y no nos referimos al tradicional que se hace a través de agencia de tómbolas o el casino, sino a la idea de sumar más maquinitas tragamonedas.Frente a esto tenemos la ludopatía que, en Gualeguaychú, afecta a muchas personas, más de las nos podemos imaginar. Hace estragos y genera grandes dificultades por lo que las autoridades deberían mirar con atención.Ludopatía deriva de 'ludus' -es decir, juego- y 'pato' -enfermedad o pasión-; se trata de una adicción al juego. Un jugador compulsivo no puede dejar de hacerlo, se va metiendo sin darse cuenta en este 'mundo', alejándose de otras actividades y está menos horas con su familia.En Gualeguaychú existe, desde hace varios años, un grupo que se reúne todos los lunes a las 20.30 en el salón de Parroquia Nuestra Señora de Luján. Desde el primer momento contaron con el apoyo del Padre José María Aguilar quien los alentó y continúa haciéndolo.En el mismo momento se efectúan dos reuniones. Una es "J.A." (Jugadores Anónimos), y la otra "Jug-Anón" (familiares de jugadores). En salones diferentes comparten sus realidades, se escuchan, alientan y apoyan al que 'cayó' nuevamente 'en ese mundo'.ElDía dialogó con dos jugadores en recuperación y dos familiares. Historias de vida fuertes contadas por sus propios protagonistas que lo llevan a cabo "para ayudar a otros, que tomen conciencia que con esto no se juega", manifestó Gustavo.En abril el grupo cumplió 4 años. "Mi esposo había caído en esta situación, los profesionales nos daban la opción de Buenos Aires para una ayuda pero no podíamos. El Padre José María nos brindó el espacio, él ya tenía conocimientos de otras personas y nos juntó, así iniciamos", relató Mabel.Reconocer que "uno es en enfermo no es fácil, el jugador no se da cuenta que está metido en lo que es la ludopatía, hasta que no toca fondo. Uno cree que puede salir, que solo es un momento pero es mentirte", acotó Gustavo.En el grupo hay una premisa: 'no preocuparse por qué llegamos a esto sino que hay una salida, una nueva etapa'. Se trabaja con bibliografía que envía la entidad nacional para enfrentar el problema. "Yo nunca había jugado, no conocía el casino, un día fuimos de la peña, después lo hice como salida social con mi esposa para terminar en este terrible submundo".Griselda sabía que su esposo jugaba a la quiniela "de vez en cuando; eso era lo que pensaba hasta que descubría que estaba empeñado. Mi casa se convirtió en un infierno, pensé que me enloquecía, no sabía dónde ir hasta que conocí a Mabel, ella me llamó y fuimos. Él fue enojado, decía que iba por mí, que yo estaba enferma pero con el correr del tiempo disminuyó con lo de la quiniela, lo sigue haciendo en menor medida, no tuvo el click, no se da cuenta". "Viví una pesadilla"Roberto está muy triste por su historia. "7 años atrás comencé a vivir una pesadilla. No iba a peñas, no salía a ningún lado y hacía 11 años que no tenía vacaciones. En mi familia éramos muy unidos pero empecé a ver en el casino una liberación de mis problemas diarios de trabajo, cada vez empecé a jugar más fuerte y caí mal".Lo llevó a un extremo en su vida. "Mi esposa, que falleció hace unos años, y mis hijos me cuidaban las 24 horas, fueron días terribles. Me iba a ver el Padre Aguilar y yo le decía que quería estar con otra persona que estuviera en la misma situación que la mía, que nos íbamos a entender en el infierno que enfrentábamos. Llegó el día en que conocí a Gustavo y no nos separamos más", relató.- ¿Aparece el fantasma de regresar al juego?G: Por supuesto, siempre está esa fantasía maldita. Lo nuestro es día a día, todos los días tenemos que proponernos 'este día no jugar' porque la tentación está y debemos aferrarnos al combo, al grupo, a la cadena telefónica; hemos tenido hermanos que han caído y regresado al grupo.Nosotros siempre decimos: si alguien cae no tenga miedo, vuelva, porque acá es donde va a encontrar el alivio y la fortaleza.En la charla, todos aclararon que no están en contra de la presencia del casino, un lugar donde se puede ir a jugar y está habilitado por el Estado. "Lo que sí cuestionamos es que no se asiste a la gente que está enferma, hay poca sinceridad en las autoridades porque ven y saben quién va y cómo juega. Además, muchas veces el jugador ve facilitada las cosas con la presencia de algunas personas que se dedican a prestar plata", coincidieron ambas personas en recuperación.Con relación a las tragamonedas y la intención de colocar más en la zona del hipódromo local; todos lo rechazaron. "Sabemos que por allí es donde entra más la ludopatía, la gente juega monedas o billetes, pierde valor del mismo, no comprende que es tener 10 ó 1000 pesos, esto es grave. En la ciudad son centenares los ludópatas, van a diario a estar horas frente a las tragamonedas", consignó Griselda."Poner otro tragamonedas en Gualeguaychú sería catastrófico porque mucha gente -especialmente la de los barrios- se va a volcar al lugar y dejará sus sueldos, y las familias verán las consecuencias. El estado debe atender esta situación e impedir la presencia de más maquinitas", afirmó Mabel. A la espera de una audiencia públicaEn el Concejo Deliberante se aguarda el tratamiento de un proyecto de ordenanza presentado por Color Gualeguaychú. Fue en septiembre de 2012 "luego de consensuarlo con otros sectores políticos que no tienen representación", comentó Marina Sosa."Apuntamos a que no se habiliten más salas de tragamonedas no estamos en contra de que funcione el casino, es una actividad habilitada de hace muchos años; sino que pedimos que no se aprueben las salas de tragamonedas privadas que son las que la ley de turismo está apoyando".- ¿Qué pasó con ese proyecto?Hasta ahora nunca fue tratado dentro del recinto del Concejo, tampoco en comisiones conjuntas; el bloque oficialista en algunas oportunidades ha expresado su visión de lo pernicioso que es el juego porque han pedido a la Provincia -que nosotros apoyamos- que dentro de los tratamientos de la salud de las personas se incorporen las actividades de azar, que se atienda la ludopatía.La concejal consideró que la comunidad está movilizada a través de la iglesia y las iglesias evangélicas, ATE y otros partidos "a los que respetamos y consideramos".Destacó el accionar del Padre José María Aguilar. "Con mucho esfuerzo alienta y acompaña a un grupo de vecinos que sufre la ludopatía. Todo en el anonimato porque nadie se siente cómodo haber llegado a esto; y son mucho más de lo que pensamos, no es poca gente. Cuenta con el apoyo del Obispo Lozano".-¿Van a pedir una audiencia pública?Se presentó una nota con 2500 firmas para solicitar que se la habilite pero por el nuevo padrón se necesitan 700 más que estamos a punto de obtenerlas. Fueron las comunidades religiosas y los partidos los que hicieron el trabajo, todos salimos a militar porque el tema lo amerita.El primer requisito que exige la ordenanza del año 2001 es una audiencia pública y en eso estamos abocados.Marina Sosa adelantó que en los próximos días se realizará una nueva reunión para analizar los pasos a seguir. "El municipio tiene 60 días para contestar si está todo en orden lo que habilitaría a la realización de la audiencia". El "gladiador" que no fueEl Padre Aguilar cuando leyó una promoción del Iafas sobre un torneo de tragamonedas, se alarmó y reaccionó. "Gladiador" tenía "un premio de $ 3.000 (U$S 534), además de un sorteo de $ 2.000 (U$S 356) y premios extras para todos los participantes. Participan de esta competencia, aquellos apostadores que jugando habitualmente en las salas acumulan más cantidad de créditos", rezaba el comunicado del propio organismo.En Gualeguaychú iba a tener el lugar el martes 3 de septiembre. "Este juego es una de las tantas promociones y divertimentos que las salas de la provincia de Entre Ríos ponen a disposición del público visitante", se aclaraba.Nada de eso sucedió. Aguilar se movilizó y el lunes 2 le mandó una carta al director de Defensa del Consumidor, Pablo Luciano, poniéndolo en conocimiento sobre lo que iba a ocurrir. "Desde mi pobre juicio esto favorece la enfermedad de la ludopatía, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OSM) en la clasificación Internacional de enfermedades en 1992. El torneo apunta a los apostadores que juegan habitualmente y la enfermedad se describe como una conducta de juego persistente y mal adaptado"."Con los nuevos derechos incorporados en la Constitución Nacional de 1994, donde se reconoce explícitamente que los usuarios de servicios tienen derecho a la protección de la salud y las autoridades de protegerlos cuando se distorsiona el sentido de los servicios me veo en la obligación de ponerlo al tanto de este evento en el Casino de Gualeguaychú", consignó.Le recordó a Luciano que desde 2007 acompaña a tres familias "que padecen este flagelo y desde el 12 de abril del año 2009 lo hago con el grupo de Jugadores Anónimos y el grupo de familiares y Amigos que se reúnen en el Salón Parroquial de Luján". Funcionario "sorprendido"¿Qué pasó?. El torneo no se hizo -por suerte- en la ciudad, fue suspendido por el Iafas. Su presidente, José Spinelli, se mostró sorprendido "por la inexplicable difusión que ha tenido lo que para nosotros es un hecho de menor relevancia, porque lo que se denomina torneo de tragamonedas es el nombre que se le puso a una promoción que se hace".Según él no había "incentivación mayor al juego". Expresó en diálogo con FM Litoral de Paraná: "lamentablemente en Gualeguaychú se le dio otra interpretación. Sabemos que allí hay movimientos que tratan de magnificar o distorsionar los hechos. En este caso sorprendieron la buena fe de un Cura Párroco para hacerlo salir a la palestra denunciando esta situación. Apenas el intendente de Gualeguaychú nos dijo que había malestar por el torneo, dijimos que se terminaba la promoción en toda la provincia".
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