“La mitad de la vida me la pasé rasqueteando algún auto viejo”
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La última edición de las Carrozas Estudiantiles llevó el nombre de Aldo Nestor Piquet en reconocimiento a quien, durante años, cedió sus autos antiguos para pasear a las reinas. De los autos a los aviones, del fútbol al campo. Los matices de la vida de El Gitano, un restaurador de bajo perfil que aun insiste en seguir haciendo lo que le gusta.Luciano PeraltaSu bajo perfil y timidez hicieron que hasta último momento "El Gitano" Piquet se resista a la entrevista pactada. "¿Pero qué te voy a contar hermano?", se preguntó una y otra vez, humilde, evasivo.Mate de por medio, fue bajando la guardia y, de a poquito, comenzó a relatar los por menores de una vida que lo vio vestirse de aviador, de criador de ranas y codornices, de jugador de fútbol y restaurador de autos antiguos, entre otras ocupaciones.En el fondo de la que hoy es la casa de una de sus hijas, El Gitano tiene estacionados tres de los cuatro autos antiguos que él mismo restauró. "Es un auto para cada uno de mis hijos, esa es mi herencia. Mi idea era dejarles uno a cada nieto, pero no tengo tantos, entonces se me ocurrió darle uno a cada hijo", relató entre dientes.Don Piquet nació en Gilbert, su familia vivió en Holt y Parera hasta que desembarcó en Gualeguaychú, cuando Aldo, el segundo de cuatro hermanos, tenía apenas 8 años. "Éramos una familia muy pobre, por eso no podíamos estudiar. Un día nos agarró mi mamá y nos dijo a mí y a uno de mis hermanos que a los dos no nos iban a poder costear los estudios, así que mi hermano se dedicó a estudiar y yo empecé a trabajar en una panadería", relató.-A parte de la pasión por los autos es aviador ¿De dónde viene eso?-Hice el servicio militar en Córdoba, en la Escuela de Suboficiales de Aeronáutica, donde tenía un amigo que era paracaidista; el me enseñó a armar el paracaídas y me llevaba en el avión. Mientras se tiraba con uno yo le iba armando el otro, quería batir un record... Después ya me empezó a llevar en la cabina y fui aprendiendo cómo venía la cosa. Era en el año '54, cuando empezaban a armarse los quilombos contra Perón, en el '55 estalló Córdoba, pero para el golpe yo ya estaba de baja en el servicio militar.-¿Se volvió a Gualeguaychú?-Claro, cuando me vengo empiezo a trabajar con los aviones. En ese entonces no había caminos, no tenías comunicación, no tenías nada. La gente viajaba o mandaba cosas al campo en el avión. Si te tenían confianza te decían 'tomá, haceme la gauchada, llevame todas estas vacunas, hacé esto y volvete'. Después, cuando ya me tenían más confianza, aparte de trabajar en el Aeroclub trabajaba particularmente.El Gitano cuenta que fue piloto de avión durante más de seis años y que dejó de volar por culpa de un accidente que tuvo con un caballo: "En el año '81 se me boleó un caballo. Le había dado un cólico, lo dejé en el campo y se salvó. Un día fuimos con mi hija a agarrarlo, se empacó y me cagó a golpes: me fracturó el sacro, la pelvis y el coxis, estuve seis meses postrado. Ahí tuve que dejar de volar. Mi pasión era volar, mi gran anhelo fue ser piloto comercial, pero tuve ese accidente. En esa época no era tan caro hacer el curso porque se necesitaban pilotos, entonces daban facilidades para pagarlo".Relató apasionado sus vuelos por los campos entrerrianos, como olvidado de la resistencia que le impedían hablar al comienzo de la entrevista. De los aviones pasó al fútbol y a los autos, sus otras pasiones. "Cuando me vine de Córdoba empecé a trabajar en la Cooperativa Eléctrica que en ese momento era la Usina Eléctrica y jugaba al fútbol en Black River en la época de oro del fútbol, cuando estaba Central, Independiente, Defensores, Juventud y Racing, que tenía la cancha donde hoy está la de Central".-¿Trabajó mucho tiempo en la Cooperativa Eléctrica?-En el '55 empecé y trabajé hasta el '81 que me jubile, ahí aproveché mi vida al máximo. Me di cuenta que estando de empleado había perdido mucho tiempo, pero la jubilación era poca plata entonces tenía que trabajar. Ahí empecé a comprar autos viejos, traje como quince del Uruguay, algunos los restauraba y los revendía en Buenos Aires.-Ya tenía experiencia con los autos...-Sí, porque cuando me casé vivía al lado del taller del Perro Farabello en Calle Del Valle. Yo le hacía los auxilios para darle una mano, y una vez compró un auto y me lo regaló. Me dijo: 'tenés el taller, armalo y los repuestos que te falten yo te lo voy a conseguir'. Me compensó mi trabajo regalándome el que fue mi primer auto, tenía 26 años. Fue el primero que armé, después no paré más.-¿Hace cuánto que presta los autos para el Desfile de Carrozas?- Hace 15 o 20 años. He ido con casi todos los autos, los manejo yo porque hay que parar a cada ratito y hay que saber hacerlo. Este año le pusieron mi nombre al desfile, deben haber dicho 'este viejo se va a morir en cualquier momento, vamos a darle la alegría ahora' ―se ríe a carcajadas―. Además he hecho más de veinte casamientos con los autos, me los piden para las fotos de los novios, yo no tengo problemas, antes les hacía la gauchada, pero ahora les pido para la nafta por lo menos.-¿De dónde aprendió a restaurar los autos?-Es maña. Estos autos tienen una chapa gruesa que te da lugar a trabajar bien. Antes no existía la masilla plástica, trabajábamos con estaño, soplete y estaño. Casi la mitad de mi vida me la pasé rasqueteando algún auto viejo. Así anduve después de la jubilación. Pero también trabajé en el campo criando pollos en Urdinarrain, salía de la Cooperativa, comía una manzana y me iba para el campo todos los días. También tuve un taller de cromado, criadero de ranas; tuvimos cosecha de frutillas, codornices y chanchos. Los chanchos en Urdinarrain y acá las codornices y las frutillas. Con las codornices no tuvimos resultados, no las compraba nadie. Te compraban una vez y después compraban perdices por codornices a la mitad de precio y andá a cantarle a Gardel.Aunque la humildad y el perfil bajo lo distingan, Don Aldo es un libro abierto que insiste en no cerrarse: "Yo sigo haciendo, ahora estoy preparando un auto con ruedas anchas, motor grande, cuatro escapes y todos los chiches, ahora lo frené para arreglar esta casita, me puse a restaurar aquel horno, eso me llevó todo el tiempo, es que si te quedás quieto a los 80 años te morís".
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