¡La muerte ha sido vencida!
Estamos cerca de celebrar "los días de ánimas" en memoria de los santos y de nuestros hermanos difuntos. Son días para la reflexión serena sobre el sentido que le estamos dando a la vida, la presencia y cercanía de los seres que amamos, como así también de la muerte y la ausencia de aquellos que compartieron nuestra existencia.La muerte resulta un enigma para los hombres. Esta sociedad que todo trata de explicar, manipular, rechaza la "visibilidad de la muerte" y se esfuerza en eliminar sus signos.La fe en Jesucristo muerto y resucitado nos alienta a comprender que la muerte es el final de la etapa terrena de la vida, pero no de nuestro ser, que es inmortal y es también prolongación, en un modo nuevo, del acontecimiento de la vida que busca una plenitud.En la actualidad muchos piden la cremación de sus cuerpos. Para acompañar cristianamente a los familiares en el momento de desprenderse de esas cenizas se construyó un cinerario común en el predio de la Ermita y Capilla de San Pío de Pietrelcina.Los primeros domingos de cada mes terminada la celebración de la misa, en procesión, se llevan los restos cenizas a inhumarlos en medio de oraciones. La cercanía de la capilla y de la ermita, el espacio verde, el silencio, ofrecen un espacio adecuado para la oración y la reflexión también en estos días.Hoy martes 2 de noviembre, Día de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, a las 17 rezaremos el rosario y a las 17,30 celebraremos la Eucaristía en sufragio de todos los que han muerto.
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