La obesidad, un mal cada vez más nuestro
Según la Organización Mundial de la Salud, se trata de la "nueva epidemia mundial"; consultamos a dos profesionales especialistas en el tema, con visiones diferentes, que opinan sobre cuál es el mejor camino para enfrentar el problema que afecta al 40 por ciento de la población de nuestro país y que es la segunda causa de muerte evitable.Por Sebastián Carbone Apurados en el trabajo, corriendo entre casa y la escuela para llevar y buscar a los chicos o simplemente en un lugar de comidas rápidas. Los argentinos cada vez comemos peor, y el dato se refleja de modo objetivo: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el país existen más de 16 millones de personas obesas, algo así como el 40% de la población.Esta dolencia, que se define como una acumulación excesiva de grasa corporal, puede causar la aparición de enfermedades metabólicas y cardiovasculares como diabetes, colesterol alto y triglicéridos, ataques cardíacos e hipertensión, entre otras, y es hoy la segunda causa de muerte evitable en la Argentina, después del tabaco.En Camino consultó a dos profesionales que a diario trabajan con el tema para conocer cuáles son las vías para combatir lo que la OMS considera como la "nueva epidemia mundial".Andrea Carapella, médica nutricionista, con un posgrado en la Universidad Favaloro, y un enfoque más tradicional de la problemática, desarrolla su trabajo en Concepción del Uruguay. La psicóloga Alejandra Castro, coordina grupos de descenso rápido de peso (el método que se hizo famoso con Máximo Ravenna, el médico de varios artistas reconocidos, como Susana Giménez) en Buenos Aires y Chaco.Le preguntamos a Castro en qué consiste la publicitada dieta de 600 calorías diarias."Centrarnos en las particularidades de la dieta es reducir la obesidad o el sobre peso al ámbito de la comida. Si bien estos tratamientos se basan en dietas hipocalóricas, sin consumo de harinas -cuestión que permite a nivel fisiológico que el paciente no sienta hambre-, lo central se encuentra lejos del plato de comida pero a la vez muy cerca de allí. Proponemos 4 comidas diarias con el sentido que la persona no este todo el tiempo pensando en lo que en cantidad le está haciendo mal. A nivel del organismo, cuanto más se come más se quiere seguir comiendo, entonces habrá que proponer un límite, un borde, una medida que proporcione la dimensión real de lo que se necesita. Es decir, la propuesta es entender que la obesidad es solo una manifestación producto de la ingesta llevada a cabo por una tendencia adictiva", dijo.Pero, ¿qué es un una tendencia adictiva? "Hablando claramente, a la hora de parar no se puede parar, a la de no empezar, se empieza. Una tendencia de este tipo, que es psicológica, es la relación que se tiene con la comida, por ejemplo: "me calma", "me gratifica", "no puedo dejar de comer esto que me gusta tanto", etc, donde se argumenta en favor del consumo, alterando así la vida cotidiana propia y la de su entorno. Es decir, le atribuyo características que en realidad no posee intrínsecamente", sostuvo Castro. -¿Es riesgoso para la salud, sufre el corazón?-Lo más riesgoso para la salud es la obesidad. Pensar la obesidad o el sobrepeso como acumulación de grasa solamente, es olvidar todas las manifestaciones sintomáticas o asintomáticas que puede estar ocurriendo. Enfermedades asociadas y/o producidas a partir de la obesidad: diabetes, hipertensión, colesterol, triglicéridos, malestar en las articulaciones, incluso problemas cardíacos. Todo lo contrario, al ser un tratamiento, integral desde lo alimentario, lo médico y lo psicológico, la salud en general se encuentra rápidamente aliviada. Las personas ingresan con una alta ingesta de medicación para los dolores que los aqueja y rápidamente, por decisión médica, van disminuyendo las dosis hasta finalmente eliminarlas. En un mes de tratamiento comienzan a notarse significativas mejoras en los análisis de laboratorios. -Las ventajas parecen estar a la vista. ¿Cuáles son los perjuicios?-El tratamiento propone un descenso rápido de alrededor de un 8% del peso por mes. Los pacientes, rápidamente se sienten más confiados para poder llevar adelante la tarea propuesta. Una persona que pesa 100 kilos en 2 meses baja alrededor de 15 kilos. Suponiendo que necesite bajar 40, el camino se presenta más llevadero y confortable, pero sobre toda las cosas no siente hambre. -Dice que la bajada está asegurada ¿y el mantenimiento? ¿Es un mito que si se baja rápido, se recupera el peso de igual forma?-Cualquier profesional que se dedique a tratar obesidad sabe que existe más del 40% de tratamientos abandonados. Es decir, el paciente los deja más allá de los resultados que obtuvo. Nuestra experiencia arroja cifras donde abandonan cuando les va bien, porque piensan que como fue fácil, no hay que seguir dedicándose.Las estadísticas comprueban que si los pacientes se quedan en los tratamientos no hay posibilidad de reengordar más allá de cómo se haya bajado. Es decir, si bajó rápido siguiendo las indicaciones que propone el tratamiento para la bajada y sigue las indicaciones específicas del tratamiento en el mantenimiento tendrá la misma eficacia. Si la persona no sigue las indicaciones y no se deja acompañar, es menos probable que pueda curarse de cualquier enfermedad. -¿Por qué cree que la medicina tradicional, los nutricionistas, principalmente, se oponen a este tipo de tratamiento?-Hay muchos que desconocen la visión integral de estos tratamientos, otros ignoran las teorías que abordamos y se resisten a los enfoques integrales. Acompañar al paciente no es indicar calorías, ni darle sustitutos calóricos para cuando tiene ganas de comer algo dulce. Acompañar es escuchar qué le pasa con esto y brindarle un camino, una escucha.Igualmente, no todos los profesionales de la medicina tradicional están en desacuerdo, atendemos a muchos de ellos, médicos generales, cardiólogos, diabetólogos, nutricionistas, incluso. Y otros tantos nos derivan sus pacientes. Otra visiónDecididamente, Andrea Carapella opina de modo diferente."El objetivo debe ser lograr un cambio de estilo de vida, entendiéndose como una modificación en la relación con la comida. El peso es el resultado de cumplir estas pautas. Para conseguirlo debemos proponernos objetivos controlables, pequeños, posibles y tangibles, de manera tal que los podamos ir concretando para lograr cambios que tengan un mayor impacto en el largo plazo con mayores beneficios para la salud.Los resultados esperables serán el logro del mejor peso posible, un cuerpo cómodo, descenso del 10% del peso corporal inicial mantenido en por lo menos un año, perdiendo ese peso en etapas, evitando la reganancia", arrancó. -¿Es cierto que bajar peso de a poco da más garantías para no volver a subir?-Sí. Un plan alimentario debe ser individual, personalizado y especifico para cada paciente, debe ser saludable pero a su vez placentero. La monotonía en la alimentación lleva al descontrol posterior, si comemos rico pero poco tendremos un mayor control en las porciones que si comemos poco de alguna comida "aburrida". Esto nos llevará a los "picoteos" o a los "atracones" de comida posteriores a la restricción. Entonces, como dice la Dra. Mónica Katz (Directora de la Carrera de Especialista en Nutrición con Orientación en Obesidad y del Posgrado en Nutrición de la Universidad Favaloro), debemos comer a la francesa: rico, pero poco. Porque comer no es un acto ilícito, nacemos con derecho a comer y prohibir genera deseo. En contraposición están aquellas Dietas de moda que nos ofrecen un descenso de peso en muy poco tiempo, de forma prácticamente mágica. -¿Qué opina de las dietas de "shock" y cuáles cree que son sus desventajas o perjuicios?-Ese tipo de dietas en su mayoría, son dietas de muy bajo valor calórico, monótonas y con grandes carencias nutricionales, que seguramente darán resultado en el corto plazo, con descenso de peso, pero no encontraremos beneficios en el largo plazo. No podemos sostener una alimentación de tan poco valor calórico en el tiempo, no podemos vivir toda la vida con 600 calorías, eso no es real. Son dietas de baja adherencia. Esto no es una alimentación saludable para nuestro cuerpo ni para nuestra mente y lo más probable es que cuando la abandonemos se produzca el "rebote" y por ende la reganancia del peso perdido y aún más.Hacer dietas restrictivas sería un factor de riesgo de reganancia. Según un estudio, el 23% de los pacientes que realizan ese tipo de dieta, recuperó peso a los 2 años, y la cifra trepa a 83% si pasan los dos años. Entonces, pensemos en la cantidad de veces que una persona haciendo dietas gana y pierde peso; cada vez se gana más... se acumulan kilos, y grasa. La poca adherencia de dietas restrictivas llevarían a una ganancia mayor de peso al abandonarlas, como contrapartida el cambio en el estilo de vida, aprender a comer y realizar actividad física regularmente, nos llevará a que logremos resultados perdurables. -¿Por qué la mayoría de los nutricionistas se oponen a ese tipo de tratamiento?-La "oposición" a este tipo de tratamientos radica en que quienes nos dedicamos a la nutrición, en particular a la obesidad, estamos tratando con pacientes que tienen una enfermedad crónica, metabólica y multifactorial, que presenta complicaciones, por lo tanto el tratamiento de la misma no puede tener como objetivo el descenso de peso en poco tiempo con la consecuente reganancia , sino cambiar en conjunto el estilo de vida y obtener como resultado un descenso de peso y que el mismo sea sostenido en el tiempo.La mejor estrategia para perder peso y obtener resultados saludables es realizar tratamientos asesorados siempre por un profesional especialista que pueda brindar las herramientas para el cambio; no dejarnos engañar con los tratamientos que prometen resultados mágicos en el corto plazo, y que en muchos casos pueden comprometer nuestra salud. Para saber más:Dra. Andrea CarapellaTel [email protected] Lic. Alejandra CastroTel 011-155-4716740www.grupo-hacer.com.arESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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