“La ordenanza puede traer consecuencias opuestas a los que se persigue”
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Lo expresó el arquitecto Domingo Carraza en ElDía desde Cero, en el marco de la discusión del proyecto presentado por el Ejecutivo local que busca aumentar sustancialmente la cantidad de tierras manejadas por el Municipio. "Existen herramientas para solucionar el tema sin crear una nueva ordenanza", aseguró.El proyecto de ordenanza apunta a las cerca de 400 hectáreas que se encuentran dentro de la planta de promoción urbana y que, según explicaron desde el Ejecutivo, pertenecen a 14 propietarios aproximadamente. Y plantea ciertos mecanismos, como la elevación de la sobretasa por ociosidad y la implementación del 12% que cada privado que lotee deberá ceder al Estado, para dotar al Banco de Tierras municipal y así poder vender tierras "a precios razonables". ¿El objetivo? Brindar una solución habitacional a las más de 4 mil familias inscriptas en el registro municipal de viviendas que por los valores ofrecidos por el mercado inmobiliario se encuentran excluidos del mismo. Te puede interesar: El Municipio asegura que "se protegerá a quien tiene un pequeño ahorro en tierras" El proyecto que es evaluado por el Concejo Deliberante generó las primeras críticas. Una de ellas fue la que formuló el reconocido arquitecto Domingo Carraza, quien pasó por ElDía desde Cero para poner en común los que considera puntos más criticables de la iniciativa."Estoy absolutamente de acuerdo con que el Municipio desarrolle una política para que la gente pueda acceder a la tierra, eso debe quedar claro. Pero creo que existen muchas alternativas para hacerlo, y creo que se está viendo con un solo ojo el tema de la vivienda, porque se basa principalmente en la adquisición de un lote", expresó Carrazza y diferenció: "la vivienda no es el hábitat, no nos engañemos"."El hábitat es la tierra, la casa, los servicios, la accesibilidad, el transporte, la posibilidad de relacionarnos con los demás, el acceso a un club y tantas otras cosas", indicó el profesional, quien apuntó a la necesidad de atender la subocupación de la tierra, pero desde el concepto de territorialidad."Una ordenanza de este tipo no puede ser genérica, no puede ser para todos iguales. Una ordenanza de este tipo tiene que tener territorialidad. Hay que analizar sector por sector, propietario por propietario y tener una propuesta para cada uno. Porque si no es totalmente discrecional, más allá de las buenas intenciones del gobierno de turno", indicó."Si el problema son los 14 tenedores de tierras hablemos con ellos y no generemos ordenanzas que van a afectar a 5 mil personas y van a aumentar la burocracia, ya que se va a crear un ente propio para atender todas esas realidades. En vez de soluciones, se van a generar más problemas", cuestionó el reconocido arquitecto.La posición del profesional se asemeja bastante a lo que, días atrás, los funcionarios de la Secretaría de Hábitat presentaron como "convenios urbanos", un acuerdo público-privado entre la Municipalidad y algunos propietarios. Pero, según Carrazza, esta no debe ser la excepción sino la regla."Se habla de especuladores, yo no creo que en todos los casos sea así, porque hay muchas familias que han atesorado tierras y tienen un resguardo económico en ese sentido. Más allá de eso, estos tenedores son casi todos de Gualeguaychú, por lo que es muy fácil contactarse con ellos para sentar y ponerse de acuerdo. Los famosos acuerdos público-privado ya existen y se vienen haciendo sin la necesidad de ninguna ordenanza", cuestionó.Además, el arquitecto apuntó a la necesidad de considerar a las organizaciones sociales -clubes, comisiones vecinales, etc.- en la puesta en común de esta necesaria territorialidad. Para "no caer en la decisión unilateral" -de parte del gobierno- y para que "podamos discutir entre todos un plan de ciudad". Y, con respecto a la subocupación existente fue un poco más allá: "se debe atender el hecho que hay muchas manzanas céntricas en las que viven muy pocas personas, y donde las condiciones de habitabilidad son óptimas".El rol central del EstadoSi bien dijo coincidir con la necesidad de buscar mecanismos para que muchos de los que están marginados del mercado inmobiliario puedan acceder, Carrazza habló de las consecuencias no deseadas de la normativa."Si esto se lleva adelante el Estado va a ser el mayor actor inmobiliario de la ciudad, nadie va a competirle. Con lo cual va a producir otro problema: la depresión del mercado, de las iniciativas privadas" y "en diez años el Municipio se va a terminar quedando con la tierra de muchos propietarios que en la actualidad ni siquiera tienen plata para pagar los impuestos"."Si la ordenanza se aprueba el traspaso al Estado va a ser legal, porque esa persona va a deber más dinero de lo que vale el terreno. La ordenanza puede traer consecuencias exactamente opuestas a los que se persigue", alertó el profesional.La ciudad ilegalEn este sentido, Carrazza remarcó el grado de morosidad en el pago de los impuestos que existe actualmente. "Siempre digo que hay una ciudad legal y una ciudad ilegal: la primera paga los impuestos y la segunda, por las situaciones macroeconómicas, no lo hace, y cada vez son más los que no pueden hacerlo", aseguró."Si una familia no puede pagar los impuestos actualmente, ¿se imaginan con una sobretasa?", cerró Carrazza.
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