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La "orquesta desde el disfrute", el sueño de un profesor de música que de a poco empieza a convertirse en una realidad

Ezequiel Parrilla es músico, docente y el promotor de una experiencia merecedora de respaldo y acompañamiento. Encabeza un grupo de jóvenes, músicos algunos y con ganas de serlo otros. Si bien lo hace desde el Colegio Nacional, las puertas están abiertas a toda la comunidad.

"La idea primera es disfrutar la música, tocar los instrumentos para después ir entendiéndola”, contó el docente Ezequiel Parrilla a ElDía mientras prepara los últimos detalles de la presentación del taller de Producción Musical en la muestra de áreas de la Escuela Nacional N° 12 (ex Colegio Nacional) que tuvo lugar el jueves pasado.

Este joven de 31 años vivió toda su infancia en Gualeguaychú, hasta que se fue a vivir a Buenos Aires. En 2012, en búsqueda de una vida más tranquila, volvió a la ciudad, donde da clases particulares de instrumentos y es profesor en escuelas.

En Buenos Aires se formó en el Conservatorio Juan José Castro de Martínez y ya de vuelta en Gualeguaychú hizo el profesorado de música en el Instituto Musicante. Este año emprendió un proyecto educativo con el que sueña hace mucho tiempo: conformar una orquesta, pero no cualquier orquesta, una en la que la consigna sea disfrutar.

“Hasta el año pasado eran 36 horas para Arte las que tenía la escuela, pero se recortaron y actualmente sólo quedan seis”, contó sobre el taller que comenzó siendo únicamente para los alumnos del Nacional hasta que propuso abrirlo a toda la comunidad.

“De a poco su fueron sumando, se integraron los violines a los que les doy clase en forma particular y otros tanto que tienen la necesidad de hacer música. Cuando a los chicos se les da la oportunidad, ellos la aprovechan”, indicó el maestro que toca clarinete, violín, piano, flauta traversa, acordeón y guitarra, entre otros instrumentos.

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Las clases del Taller de Producción son los jueves y los sábados, día este último en que el grupo suele completarse. “Es de considerar el compromiso de los chicos, muchos de ellos ya adolescentes, que salen los viernes, por ejemplo. Y el sábado están firmes para ensayar. Por eso le planteé la necesidad al Municipio de proteger este taller, porque así como recortaron 30 horas de un año a otro, tengo el temor de que desaparezca”, indicó.

Estudiantes avanzados acompañando a quienes intentan tocar un instrumento por primera vez. Adultos mayores, de otro taller que coordina el profesor, integrándose junto a niños. Todas escenas que gratifican a quienes creen de verdad en este tipo de proyectos, a quienes le ponen el cuerpo al arte. Todo eso pasa en el taller del Nacional.

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“Lo que más rescato de este año, que yo lo tomo como prueba piloto, es el valor que los chicos le dan a esto. A pesar de ser heterogéneo, es un grupo muy comprometido, muy compañero. Eso es lo más gratificante”, sintetizó Parrilla sobre la incipiente orquesta que, además del coro cuente violines, percusión, guitarra, teclados y un acordeón.

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