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La pandemia agudiza desigualdades previas y evidencia el atraso en la educación digital

El lunes se cumplirán las primera seis semanas sin clases en todo el territorio nacional. Como en todos los órdenes de la vida, la emergencia en la que estamos inmersos potenció puntos fuertes y débiles en la educación pública. El rol de los docentes, la familia y el Estado. El obligado cambio de paradigma: del pizarrón a las pantallas; la importancia del Plan Conectar Igualdad y sus limitaciones; las faltas y la pobreza; el esfuerzo compartido y el compañerismo a flor de piel. ¿Se terminó el modelo de educación considerado hegemónico hasta antes de la pandemia?

Por Luciano Peralta

Abro Facebook y un posteo plantea la disputa Docentes vs. Padres, en el marco del aislamiento, por supuesto, y con el estilo agrietado con que planteamos casi todo los argentinos (al menos, hasta antes del coronavirus). Obviamente, se posiciona de un lado de la nueva grieta y exhibe sus argumentos.

Cierro Facebook y me pregunto ¿qué hay detrás de este debate? ¿Cómo es la educación argentina desde el lunes 16 de marzo, cuando se suspendieron las clases? La respuesta, como era de esperar, es bien diferente a la propuesta por el escueto posteo en la red social, y muchísimo más compleja.

La educación pública, como el país, pilotea una crisis importante desde, con sus más y con sus menos y también como el país, la última dictadura. 37 años lidiando con el lugar que los diferentes proyectos políticos le han dado.

Como ocurre hace mucho tiempo en Entre Ríos, este 2020 el ciclo lectivo comenzó sin clases. Los gremios respondieron con paro a la convocatoria del Ejecutivo, quien propuso discutir el tema salarial el 21 de marzo. Los docentes consideraron poco menos que una burla la propuesta y pararon.

Como ocurre hace mucho tiempo en Entre Ríos, este 2020 el ciclo lectivo comenzó sin clases

Antes de la cuarentena obligatoria la escuela pública entrerriana superaba los 500 días de paro desde el regreso de la democracia –502 concretamente, y un promedio de 14 días por año, según un informe del Observatorio Argentino por la Educación–. O sea, a nadie le sorprende que no haya clases. La novedad es la cantidad de días, los nuevos actores intervinientes en el proceso educativo y las condiciones en que se da.

Este sábado se cumplieron 40 días sin alumnos en las aulas. Las familias están encerradas dentro de sus casas. Los chicos tienen tarea y son las madres, mayormente, y los padres, en menor medida, quienes asumen el rol pedagógico. A las complicaciones propias del encierro se le suman los deberes escolares. Por su parte, los docentes trabajan más que siempre y a toda hora. Todos hacen lo que pueden. Muchos en condiciones demasiado adversas.

Más desiguales que antes

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 Limitaciones.
Limitaciones. "Los que tienen teléfonos, lo tienen destrozados", contó una de las docentes

Dicen, o decían cuando yo era chico al menos, que la escuela es el segundo hogar. Bueno, la pandemia va a dejar consecuencias en ambas casas: Aunque se está conteniendo a los sectores más empobrecidos, los niveles de pobreza van a volver a ensancharse después de todo esto, igual que la brecha entre los que más tienen y los que menos. Las consecuencias económicas serán –otra vez– dolorosas. De eso no tengo dudas. Pero, en cuanto a la educación, me atrevo a creer que necesariamente la salida será para arriba, que después de semejante diagnóstico de falencias, algo (o mucho) tiene que cambiar, y para bien.

Paradójicamente, la pandemia está siendo la mejor evaluación del sistema educativo argentino. El mismo que refleja, como ninguna otra cosa, las desigualdades de nuestra sociedad.

Mamá 1: Rita tiene cuatro hijos –de 14, 12, 9 y 7 años–, vive en el asentamiento de Tropas al sur, no tiene computadora, ni celular, mucho menos conexión a internet. Al igual que muchas familias que envían a sus hijos a la Escuela Nº 116 “Abrazo Fraternal”, todos los días retira la comida del establecimiento y junto a ella la tarea, que el director les imprime.

Mamá 2: Ana tiene dos hijas. Una en la escuela primaria. Va al Instituto Bettendorf, del club Independiente, un colegio público de gestión privada. Ana me cuenta que tienen horarios para conectarse a diario, que tienen clases on line y que respetan los horarios de cada materia; que nunca dejaron de aprender temas nuevos y que ya utilizaban la plataforma virtual desde mucho antes de la pandemia.

Rita y Ana representan ambos extremos de la educación pública, o con participación pública. Y la actual emergencia no hizo más que profundizar esa brecha: los hijos de Rita no tendrán, ni por asomo, la preparación con la que egresarán los de Ana.

En palabras del presidente del Consejo General de Educación, Martín Müller: “Esta situación agudiza desigualdades de origen”. El ex candidato a intendente de Gualeguay por el justicialismo dialogó con ElDía, e hizo hincapié en las inequidades estructurales.

“Uno se encuentra con grandes brechas de desigualdad, desigualdad socieconómica y digital, en un mundo en que lo digital es prácticamente un servicio esencial, que marca desde la primera edad futuras inequidades”, sostuvo Müller en una descripción que le cabe tanto a los alumnos como a los docentes.

Uno se encuentra con grandes brechas de desigualdad, desigualdad socieconómica y digital, en un mundo en que lo digital es prácticamente un servicio esencial, que marca desde la primera edad futuras inequidades

“Claramente, ese es el gran desafío que tenemos”, aseguró sobre la formación en tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Y apuntó a la interrupción de políticas de relevancia en este sentido, concretamente a la del Plan Conectar Igualdad, puesto marcha por el gobierno de Cristina Fernández y postergado por el de Mauricio Macri. “Su interrupción se notó en esta situación”, lanzó.

Aprender sin herramientas

“Los que tuvieron acceso a las notebook de Conectar Igualdad tuvieron mayores posibilidades de cumplir con la tarea que quienes no la tienen, porque se les rompió, la vendieron o se las robaron, que son cosas que pasan. Si el programa se hubiese continuado, esta cuestión hubiese sido mucho más fácil”, aseguró Soledad Ponce, docente y tutora en secundaria, y profesora en terciaria.

Los que tuvieron acceso a las notebook de Conectar Igualdad tuvieron mayores posibilidades de cumplir con la tarea que quienes no la tienen

“Nosotros pensamos que los adolescentes saben manejar la tecnología, y eso no es así. Ellos saben manejar redes sociales, pero muchos no tienen comprensión lectora, no saben usar un correo electrónico, no saben lo que un link, un archivo Word o un PDF. Esa es una realidad que quedó a la vista”, sostuvo en diálogo con ElDía, en coincidencia con el resto de las educadoras consultadas. Pero no sólo es crítica en el diagnóstico estudiantil, también asume las carencias docentes y las propias del sistema educativo.

pensamos que los adolescentes saben manejar la tecnología, y eso no es así. Ellos saben manejar redes sociales, pero muchos no tienen comprensión lectora, no saben usar un correo electrónico, no saben lo que un link, un archivo Word o un PDF

“Lo que pasó con los docentes de superior, y me incluyo, es que como las plataformas digitales no eran de uso obligatorio, más bien una apoyatura, había muchos que no sabíamos planificar clases virtuales. Porque una cosa es subir un archivo y otra planificar una clase”, diferenció, autocrítica.

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Nueva modalidad. Muchas escuelas hicieron llegar los materiales del gobierno nacional para realizar la tarea en el hogar
Nueva modalidad. Muchas escuelas hicieron llegar los materiales del gobierno nacional para realizar la tarea en el hogar

Quien exhibió una postura similar al respecto fue Lilián Giusto, vicerrectora del turno noche de la Escuela Secundaria N° 12, ex Colegio Nacional. “Nuestro sistema educativo está pensado para clases presenciales, no para la virtualidad. Las TIC son soporte didáctico de los espacios curriculares, no están pensadas como la base de todo el sistema. Los docentes han empezado a aggiornarse, pero genera cierta resistencia, no todos somos amigos de la tecnología ni tenemos las mismas habilidades. Tampoco todos tienen computadora y conectividad”, relevó. Y, en esta línea, remarcó las “muchas carencias que vienen desde hace mucho tiempo”. Por ejemplo: “Damos por supuesto que los alumnos tienen cierto contenido, porque hicieron la primaria, y porque superaron otras etapas. Pero vemos que sigue habiendo baches e inseguridades. Entonces, hay que hacerse responsables y replantearse realmente cómo evaluamos, cómo promocionamos nuestros alumnos…plantearnos si lo más importante es el contenido o la competencia cognitiva que desarrollamos. Para mí es la segunda. Yo necesito que el alumno pueda fundamentar, analizar, tener una postura crítica, establecer relaciones. Más en las circunstancias actuales”.

Hay que hacerse responsables y replantearse realmente cómo evaluamos, cómo promocionamos nuestros alumnos

Sobre el Conectar Igualdad, Lilián piensa que “no fue tan bueno como se anunció”. Ya que “las escuelas nocturnas no participamos de este programa, por ejemplo. Es un gran universo de población estudiantil que queda afuera. Y tener un celular o una computadora, no significa que tengan conectividad”, sostuvo la profesora de Filosofía, Pedagógica y Psicología, en línea con lo que se enseña en cualquier facultad de comunicación del país.

En este sentido, según aportó el presidente del CGE, “Entre Ríos está en el promedio nacional, hay un 40 % de nuestros estudiantes que no tienen posibilidades cercanas de conexión”, realidad que genera “un evidente obstáculo”.

Con paciencia docente

4 de cada 10 estudiantes entrerrianos no tienen acceso a internet. Eso explica gran parte de los problemas que debe sortear el sistema educativo en tiempos de aislamiento obligatorio. Y evidencia otra realidad: si la educación pública convencional dejó de ser de excelencia hace varios años, no se puede pretender que en esta circunstancia, para la que no se está preparado, se cumplan metas previamente proyectadas. En una emergencia, una educación de emergencia.

Mamá 3: El caso de Nadia ayuda a seguir entendiendo las complejidades dentro de cada casa. Ella es madre de cuatro, todos en la educación pública. El de 12 años “recién arrancó el secundario y fue apenas unos días. Es un mundo nuevo, con muchas materias, muchos profesores, un trabajo para cada profesor. Se complica”, aseguró.

Los dos más grandes son adolescentes y tienen más herramientas para hacer su parte. El de 15, junto a sus compañeros, le escribió una carta a la profesora para que explicaran más y mejor los temas. En base a esa demanda se creó un grupo de whatsapp por donde canalizan dudas.

El caso del más chico es también es difícil. Debió cambiarse de colegio para empezar segundo grado y tuvo pocos días de adaptación, para él todo es más nuevo todavía. “A esa edad es fundamental la pedagogía del docente (¿cómo hace un padre sin formación pedagógica para enseñarle a dividir a un niño? ¡Imposible!), los papás no la tenemos, por más amor que le pongamos a la enseñanza”, reconoció, y compartió otra realidad con la que se enfrenaron miles de familias: “las compus rotas, tenemos que mandar a imprimir, hay que pagar eso y pagar el cadete. También se hace pesado económicamente”.

“Hay cursos en los que no conozco a los chicos”, reconoce, por otra parte, la profesora de Matemáticas Natalia Ferreyra, quien da clases en la secundaria "Héroes de Malvinas" y en la escuela de adultos N°10 " Puerto Esperanza".

“Eso dificulta mucho todo, porque no llegué a saber qué conocimiento previos tienen y qué adaptaciones necesitan algunos alumnos”, contó.

Mamá 4: Candela tiene una hija de 9 años que va a cuarto grado de la escuela López Jordán. Asegura que se encontró que su hija tiene “muchos problemas de distracción”, aunque los relativiza: “debe ser típico de la edad o de la situación”.

“Todo esto me cuesta porque no soy maestra. Además, hay cosas que, supuestamente, tendría que saber porque se las están dando y no las sabe. Como interpretar un texto o multiplicar o dividir”, expuso, preocupada.

Por su parte, Soledad, además de ser educadora es madre de una nena de 6 años, por lo que se encuentra en ese grupo de docentes que la pandemia les hizo explotar la rutina por los aires. En la larga charla con ElDía contó que fue “referente, como mamá, de un grupo de padres en WhatsApp” y “nos pasó que cuando pasamos los archivos en Word, la mayoría de los celulares de las madres no tenía el programa para poder abrirlo, ni hablar de computadoras. Entonces había que convertirlos en PDF o había madres que solicitaban que se hagan capturas de pantalla”.

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Conectar Igualdad. La necesidad de contar con dispositivos digitales puso de relieve la utilidad de las netbooks entregadas hace algunos años por el gobierno nacional
Conectar Igualdad. La necesidad de contar con dispositivos digitales puso de relieve la utilidad de las netbooks entregadas hace algunos años por el gobierno nacional

“La gran dificultad es el acceso de los chicos a Internet”, aportó Natalia y contó que “en muchos casos tampoco tienen correo electrónico, entonces me mandan fotos de sus carpetas, lo que nos genera una gran dificultad para entender lo que pusieron, sobre todo cuando la definición de la foto no es buena”. Al respecto, la vicerrectora del Nacional contó que estuvo todo un fin de semana explicando cómo hacer un correo electrónico. Una realidad que las sorprendió a casi todas.

“Hay alumnos que tienen el celular a tarjeta, no tienen ni internet ni computadora, mucho menos impresoras. Teléfonos sin capacidad de almacenamiento, tenemos que reenviarles los trabajos continuamente, porque van quitando archivos del teléfono para poder utilizarlos”, describió.

Del caos inicial a un nuevo paradigma

El comienzo de este proceso fue caótico para todos. Para las autoridades, los docentes, los estudiantes y los padres. De un momento a otro, se improvisaron grupos de WhatsApp, de Facebook y muchos descubrieron las virtudes de Zoom, la vedette de las videoconferencias durante la emergencia.

Con carencias y limitaciones, en cuanto a la tecnología disponible y el acceso a internet, los docentes debieron convertirse en administradores de grupos virtuales. Los límites de sus jornadas laborales se esfumaron, al igual que los feriados y los fines de semana.

“Con los chicos nos comunicamos de distintas maneras, Facebook, WhatsApp y Messenger, a toda hora recibo trabajos y preguntas. La realidad es que se nos hace muy complicado explicar y hacer entender los tema por mensajes”, expuso la docente de Matemáticas, y destacó el acompañamiento de los padres –sobre todos los de 1ro y 2do año–y la recepción de sus alumnos: “los chicos están respondiendo, hacen los trabajos”.

“Termino de trabajar entre las 2 y las 3 de la mañana. Cuando me despierto tengo el teléfono colapsado de preguntas de alumnos, docentes, a veces del equipo directivo. Y todo eso, sin haber entrado siquiera a la plataforma virtual de terciario”, contó Soledad. Y dio por tierra el supuesto enfrentamiento Docentes vs. Padres: “La mayoría de los padres está agradecido con el envío de tarea, sobre todo en secundaria. Porque es la edad que más cuesta mantenerlos adentro, y la tarea ayuda en este sentido”.

Termino de trabajar entre las 2 y las 3 de la mañana. Cuando me despierto tengo el teléfono colapsado de preguntas de alumnos, docentes, a veces del equipo directivo

Nadia, la madre de cuatro, ofreció una interesante reflexión sobre el tema: “A algunos padres los veo muy enojados con los docentes, ¡ojo!, a mí me pasa cuando no doy abasto, pero también pienso cuántas veces los docentes hacen de padres, y no se los valora”.

“Hay papás que vienen hasta mi casa, imprimo el material y se lo llevan”, contó Lilián, quien, al igual que sus colegas, ya no tiene horarios “se trabaja todo el día, es continuo”.

Si bien el caos inicial se fue ordenando con el pasar de las semanas, quedaron al desnudo “las carencias del sistema educativo y la falta de programas”, según la vicerrectora, quien remarcó “la capacidad de adaptación y de ponerse en lugar del otro” de los docentes. “Algo que la sociedad muchas veces no ve”.

Por su parte, el Presidente del CGE, destacó el esfuerzo de los educadores y “la aceleración de procesos que ya se venían preparando, que tienen que ver con la educación a distancia, con el uso de las TIC, con pensar con otra flexibilidad el proceso educativo”.

“Quizá esta situación acelere un cambio estructural para el cual actualmente no se estaba preparado. En ese aspecto, soy un convencido que este es un hito histórico en la educación. Por naturaleza soy optimista, por lo tanto creo que la escuela que vamos a tener luego de todo esto, quizá no al otro día pero sí a mediano plazo, va a ser profundamente diferente a la que teníamos”, consideró.

El drama de los docentes nuevos

Los docentes que tienen menos de tres años de antigüedad, generalmente en marzo y abril van tomando horas. El problema es que cuando se decretó la cuarentena también se dejaron de realizar los concursos, entonces hay docentes que tienen solamente una o dos horas asignadas, cobran un sueldo mínimo por ese trabajo, pero figuran empelados, por lo que no pueden acceder a las ayudas del gobierno nacional. Y muchos son sostén de familia.

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