La pareja que recorre el mundo educando en derechos del niño
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Leopoldo es bahiense, Camila paulista. Juntos viajan por el continente a 70 kilómetros por hora. Profesionales que dejaron amigos y familias para aferrarse a sus sueños. "Cuando nos conocimos, cambié mis planes y adopté la filosofía de viajar sin fechas ni límites ¿Por qué no hacerlo?", se preguntó la brasilera.Luciano Peralta La idea de dejar la rutina y emprender un viaje por el mundo debe ser uno de los anhelos más deseados y menos concretados que existen en nuestra sociedad actual. ¿Quién no pensó en agarrar la mochila y salir a la ruta sin destino cierto? ¿Quién no soñó con dejar atrás los horarios de oficina y los compromisos asumidos para darle rienda suelta a ese viaje tan deseado?Es un lugar común, sí. Pero lo cierto es que son inmensamente minoría los que dejan de lado la estabilidad laboral, la seguridad de lo conocido, y se animan a convertir en realidad sus deseos más profundos.Leopoldo y Camila pertenecen a esa minoría. Él es argentino, nació 32 años atrás en Bahía Blanca y es licenciado en administración. Ella tiene seis años menos que su pareja, es de São Paulo y es bióloga. Se conocieron hace poco más de un año en el sur argentino, viajando. El mismo tiempo que vienen desarrollando talleres en escuelas primarias sobre los derechos del niño.Antes de cruzar a Uruguay, estuvieron en Gualeguaychú y hablaron con ElDía sobre el viaje, los talleres y los mundos que conocieron en este tiempo."Salí en febrero del año pasado desde São Paulo. Quería hacer un viaje de mochila por América del Sur, sin demasiados proyectos, solo recorrer lo más posible. En principio, la idea era viajar durante un año, pero la vida te da sorpresas y hay que saberlas aprovechar. Creo que no vamos a parar más de viajar, es un estilo de vida", relató Camila en un perfecto español.A 2822 kilómetros de distancia, en un lugar diametralmente diferente a la metrópolis desde donde partió ella, pero solo unos días después, Leopoldo saludaba a su familia, dentro de la combi que había comprado especialmente para el viaje, y emprendía camino hacia el sur del país."A la Volkswagen la compré por Mercado Libre. De hecho aprendí a manejar solo para poder viajar. Vendí todos mis cosas, los muebles, todo. Lo único que no vendí fueron los libros, que se los regalé a mi sobrino", relató él.Sobre el proyecto que ya recorrió más de 30 escuelas de Argentina y Chile, y que en estos días llegará a Uruguay, el bahiense explicó que se trata de un taller para chicos de quinto grado sobre los derechos de los niños."Nos sentamos en ronda, como para romper con la figura de autoridad o verticalidad, y les leemos un cuento. Eso sirve de disparador para el resto de las actividades. Todas tienen que ver con los Derechos del Niño de Unicef", explicó, al tiempo que contó que en la última parte del taller dividen al grupo en dos para que los chicos hagan afiches con sus derechos: "esos dos afiches los llevamos a escuelas de otros países y cuando lo entregamos, los chicos que los reciben mandan una carta a los que lo hicieron, a la escuela, la idea es crear una red de cartas de todo el mundo con enfoque en los derechos, para que se conozcan otras realidades".¿Por qué el taller? ¿Era el plan o se dio en el camino?Leopoldo: No, era el plan. Además de mi profesión, hice mucho trabajo social. Trabajé con temáticas como niñez, violencia de género o micro emprendimientos en Bahía Blanca. En 2005 empecé a viajar y descubrí que quería dedicarme a eso, pero no el viaje turista con la foto linda. Yo quería dejar algo más... entonces preparé el proyecto y un día salí a la ruta. Acá estoy.Y en la ruta la conociste a Camila...Camila: Fue en Puerto Santa Cruz, un pueblo al que llegué y no tenía demasiado que hacer, yo estaba viajando, nada más. Una noche, antes de irme, fui a una feria de artesanos en la que estaba él y, bueno, así nos conocimos.Te cambió los planes...Sí, el viaje iba a ser por un año y ahora no tiene siquiera fecha de finalización. Los talleres son realmente hermosos. Lo principal es la concientización. Puede parecer una herramienta que no va a resultar, pero sin la concientización no se generan los cambios. Si a uno solo de los chicos a los que damos el taller le sirve, lo ayuda, le genera un cambio positivo, nuestro trabajo funcionó. De eso se trata.Viajando se gasta menosPara solventar los gastos de cada día, Leopoldo y Camila aprendieron a hacer artesanías con piedras y minerales. Y, contrariando al sentido común, aseguran que les alcanza perfectamente para vivir y que, además, "viajando se gasta menos"."No pagamos ni alquiler, ni luz, ni agua, ni gas, ni internet. No tenemos vicios, no nos drogamos, no tomamos. Nuestro gasto es en nafta y peajes. Cocinamos nosotros, no compramos casi nada hecho. Los gastos son muy menores a los que demanda estar quieto", aseguraron.Animarse a cumplir los sueñosSeguramente, quien lea estas líneas recordará algún viaje o repasará los motivos que lo impidieron. Quizá sean el disparador para emprender un viaje o hacer realidad cualquier otro tipo de anhelo.Al respecto, la pareja argentino-brasilera dijo que "muchas veces las limitaciones son propias: miedos o inseguridades"."La magia que se vive en el viaje es increíble. Las cosas van pasando, el universo se va alineando, todo surge de otra manera", expresó Camila."Como en todos los órdenes de la vida, el paso más difícil es el primero. Cuando empezás a caminar te tambaleas, te caes hasta que arrancás. Lo más difícil es tomar la decisión de salir. Hay mucha gente que nos para y nos dice están viviendo mi sueño, como me gustaría... y esas cosas", contó Leopoldo."Muchos viven la vida que otros pretenden que tengan. Pero la vida es muy corta, si dejás los sueños de lado, se convierten en frustraciones. Y por ahí tenés 80 años y decís cómo me hubiese gustado... algún día conocí unos viajeros, por qué no me animé", agregó el bahiense."Cuando nos conocimos y decidimos estar juntos, yo cambié el viaje de un año por la filosofía de viajar como forma de vida. ¿Por qué no hacerlo?, pensé. De última, sino sirve volvés a tu vida. Pero hay que hacerlo, se trata de vivir el presente y animarse a vivir los sueños, que para eso están", cerró la brasilera. Contacto www.viajerosdeunmundoutopico.com
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