La pasión por jugar a la pelota
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Sábado por la tarde, cancha de Defensores del Sur en el Barrio Pereda. Campo que fuera escenario de legendarios campeonatos de barrios, para luego dar lugar a la Liga Amateur. Fabián MiróCancha con mucha historia, innumerables anécdotas y con la humildad de siempre. Viejos árboles que hacen las veces de vestuarios para que los equipos se puedan cambiar y no queden a la vista de todo el mundo. Charlas técnicas al costado de una camioneta, auto, que hace las veces de utilería con jugadores que en su mayoría llegan de trabajar, o miran el reloj (ahora celular) para no llegar tarde al "laburo" y en algunos casos para que la "patrona" no lo rete.Detrás de uno de los arcos, un ex jugador de fútbol, ahora devenido en técnico, gesticulaba, daba indicaciones en forma ampulosa a sus dirigidos. Hablaba con los defensores, volantes, como se tenían que mover los delanteros. Y que en el segundo tiempo, iba a rotar al plantel. Lo hacía en forma apasionada, sin dejar detalle alguno, librado al azar. Puntilloso en cada uno de los detalles. Subía la voz, cuando tenía que marcar algún aspecto del juego, mientras su rival de turno, trataba de completar los once, objetivo que no lograría, ya que solo sumó 10 veteranos, ni hablar del técnico.El árbitro hace sonar su silbato para que los equipos salten juntos a la cancha, porque el sol se ocultaba detrás de la frondosa arboleda y de un tupido monte de espinillos y la cancha no cuenta con sistema lumínico. Con los dos conjuntos en la cancha, Fernando De La Cruz, técnico de Sud América, se ubicó detrás del alambrado que alguna vez fuera de siete hilos para seguir las incidencias del juego con el mismo nerviosismo que cuando dejaba el surco y fusilaba arqueros en sus tiempos de jugador en Juventud Unida y posteriormente en Juventud de Urdinarrain.La pasión de "Nando" es la misma, o mayor que la que le puede poner un técnico de primera línea, con la salvedad que De La Cruz lo hace por amor al fútbol, a sus compañeros de veteranos, sus amigos del fútbol, debido a que no cobra un peso, como todos los que juegan a la pelota en los pocos potreros que van quedando.La previa, el análisis del rival, los puntos flojos, sistemas de juego, detalles brindados al aire libre en una hermosa tarde de sábado. Nada de pizarras, vestuarios con las camisetas dobladas, utileros, masajistas, kinesiólogos, detrás de megaestrellas. Fútbol a campo, como en los viejos y recordados tiempos.Jugadores con algún que otro abdomen pronunciado, cabelleras escasas, rodilleras por doquier, pero con el espíritu y las ganas de jugar de chicos que recién comienzan. Eso es el futbol amateur, particularmente el de veteranos que disfrutan de correr, hasta donde las piernas se lo permitan; detrás de una pelota. Jugadores de 37 años en adelante, y algunos que pasaron la barrera de los cincuenta. Ah, se juega sin la presencia de policías. No es necesario, aquel que vulnera los límites o no entiende de que se trata queda marginado, también aquel que va con mala intención.
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