La Policía advierte una situación social compleja en la ciudad: preocupación por personas en situación de calle y robos reiterados
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Aunque las estadísticas de robos y hurtos se mantienen en niveles similares a los de años anteriores, desde la Jefatura Departamental aseguran que la realidad cotidiana muestra un escenario cada vez más complejo. La reiterancia de los mismos autores, el incremento de personas viviendo en la calle y el crecimiento de las estafas virtuales aparecen entre las principales preocupaciones de las fuerzas de seguridad.
La seguridad y la situación social vuelven a cruzarse en un mismo diagnóstico. Desde la Policía de Gualeguaychú reconocen que, si bien los indicadores generales de robos y hurtos no muestran un incremento significativo respecto de años anteriores, el trabajo diario en la calle permite advertir una realidad que preocupa cada vez más: el crecimiento de la vulnerabilidad social y la reiteración de delitos cometidos por las mismas personas.
"Las estadísticas son números fríos que por ahí a la gente que sufrió un delito no la convencen mucho, pero a nosotros nos sirven para evaluar cómo estamos en materia de seguridad. Hoy estamos dentro de los parámetros normales en comparación con otros años para esta misma época. Sin embargo, sí se nota una reiterancia en cuanto a los mismos autores de los robos y hurtos", explicó en diálogo con Ahora ElDía el subjefe de la Jefatura Departamental de Policía Mauricio Asler.
Según detalló, gran parte de esos hechos involucran a personas que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad: "La mayoría de los hechos son cometidos por gente que está en situación de calle. Roban, venden inmediatamente lo sustraído y cuando hacemos los allanamientos ya se desprendieron de los elementos".
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El funcionario sostuvo que la problemática trasciende el ámbito estrictamente policial y refleja un escenario social que se profundizó en los últimos tiempos.
"Hay una situación social compleja que ya no tiene que ver con la seguridad, sino con muchos otros factores que son ajenos a nosotros. Se nota un número elevado de personas en situación de calle. Si uno recorre la ciudad durante la noche junto a un móvil policial puede ver una realidad muy dura, con personas viviendo en obras en construcción, espacios públicos o lugares totalmente precarios, soportando temperaturas muy bajas, rechazando también los lugares públicos en donde se les ofrece acilo", señaló.
Para el subjefe, esa realidad también repercute en la dinámica delictiva: "Muchas veces, al no tener nada que perder, terminan rompiendo la puerta de un comercio para llevarse una caja registradora que quizá tenía apenas unos pocos pesos. El comerciante termina sufriendo un daño enorme porque debe afrontar el costo de reparar el local, mientras que los elementos robados muchas veces aparecen descartados a pocas cuadras"
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La reincidencia, un factor preocupante
Uno de los aspectos que más inquieta a la Policía es que una parte importante de los robos y hurtos termina teniendo como protagonistas a personas que ya fueron detenidas anteriormente.
Gracias al análisis de cámaras de seguridad, el aporte de testigos y el trabajo de la División Investigaciones, en numerosos casos logran identificar rápidamente a los responsables. Sin embargo, el subjefe explicó que la actuación policial encuentra un límite en el marco legal vigente.
"Nosotros hacemos nuestro trabajo y la Justicia también aplica la ley. Muchas veces la gente dice que entran por una puerta y salen por la otra, pero eso responde a lo que establece la legislación actual", indicó y recordó que “una persona detenida por un delito menor, como un hurto, puede permanecer privada de la libertad por un plazo máximo de 48 horas en la Jefatura antes de recuperar su libertad, salvo que existan circunstancias que justifiquen una medida más gravosa o una acumulación de causas que derive posteriormente en una condena efectiva”.
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Otro de los problemas que describió la fuerza es la dificultad para recuperar los elementos sustraídos. Según explicó Asler, muchas personas investigadas venden los objetos casi inmediatamente después del robo, lo que vuelve prácticamente imposible recuperarlos durante los allanamientos.
A esa situación se suma la existencia de personas que adquieren bienes a precios irrisorios, aun cuando las condiciones permiten presumir que provienen de un hecho ilícito. "La gente sabe cuándo una bicicleta o una moto que vale mucho dinero se ofrece por una suma mínima. Lamentablemente también existe ese circuito de compra que alimenta este tipo de delitos", sostuvo.
Crecen las estafas virtuales
Aunque los robos callejeros suelen ocupar la mayor atención pública, desde la Jefatura señalaron que el delito que más creció durante el último tiempo es otro.
"Sí hemos visto un incremento muy importante de las estafas virtuales. Hoy ese tipo de hechos genera un daño económico muy grande y han aumentado de manera marcada", afirmó el subjefe.
Las modalidades más frecuentes incluyen engaños telefónicos, falsas promociones, suplantación de identidad, publicaciones fraudulentas en redes sociales y maniobras destinadas a obtener claves bancarias o datos personales.
Escaso recurso humano y alta demanda
Además de intervenir en robos, hurtos e investigaciones, Asler enumeró que pese a lo finito del recurso humano, diariamente se desarrollan operativos por accidentes de tránsito con personas lesionadas, protocolos vinculados a salud mental, conflictos vecinales, violencia familiar y búsquedas de personas desaparecidas, especialmente menores de edad o personas muy mayores.
Finalmente, el subjefe destacó el funcionamiento conjunto con el Consejo de Seguridad y con la Dirección de Tránsito Municipal, además de la colaboración permanente de los vecinos que realizan denuncias o aportan información al sistema de emergencias.
Lo que queda claro, es que el conflicto social en la ciudad está atravesado por la crisis, por la exclusión, la falta de contención y la vulnerabilidad, un escenario que se vuelve cada día más visible en las calles de Gualeguaychú y plantea desafíos que difícilmente puedan resolverse únicamente desde el ámbito punitivo.

