La Policía llevó a identificar a “Jesús de Nazareth”, que vino de paseo a la ciudad
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Le mostró La Biblia a la Policía y les dijo que ese era su documento. Además, afirmó ser hijo de María y José. Después de 12 horas encerrado en Jefatura contó la verdad. Tiene 30 años y llegó a dedo desde Buenos Aires. Su madre aseguró que es "inofensivo".En las primeras horas del lunes, la Policía tomó conocimiento que en la zona de la Parroquia Luján merodeaba un hombre sospechoso, que caminaba descalzo, con un turbante en la cabeza y todo vestido de blanco.Cuando el móvil del Comando Radioeléctrico acudió a la zona por el pedido de los vecinos, encontró al hombre señalado sentado en el frente de la iglesia. Inmediatamente se le preguntó lo que hacía y le pidieron que se identificara, pero el hombre extrajo entre sus pertenencias una Biblia y les indicó a los funcionarios: "este es mi documento".A pesar de lo extraño del caso, el jefe de patrulla ojeó las páginas para determinar si dentro había alguna especie de constancia, pero no se encontró nada. Continuaron con el interrogatorio de identificación, solicitándole que brindara sus datos y el hombre les respondió que su nombre era "Jesús" y su apellido "de Nazareth". Además les informó a los azorados policías que era hijo de María y José y que su domicilio estaba en Belén.Sin ofenderlo en su credo, los efectivos le hicieron notar que no tenía llagas en manos y pies, tampoco su corona de espinas y le recordaron que "Jesús subió a los cielos y que estaba sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso y que desde allí había de venir a juzgar a los vivos y a los muertos", pero la respuesta del hombre fue contundente: "Hombres de poca fe".Sin más trámite, los uniformados lo llevaron a la Jefatura para que sea identificado, pero al ingresar al edificio el hombre cautivó la atención de los demás funcionarios y de turistas que ocasionalmente se encontraban requiriendo información. Lo más extraño de todo fue que repartió bendiciones e imposiciones de manos a cualquiera que se le cruzara adelante, e incluso dejó azorados a los demás presos.Quedó alojado en la Jefatura, mientras el personal de Criminalística e Investigaciones trabajaban sobre las huellas digitales de la figura mesiánica, para determinar su identidad. Luego de 12 horas de permanecer alojado e insistir en su fantasía, el Defensor de Pobres y Menores lo entrevistó y fue a él a quien le dijo su verdadera identidad.Se supo que se trataba de un hombre de 30 años, oriundo de Tortuguitas, en la provincia de Buenos Aires, que había llegado pocas horas antes a Gualeguaychú. Había viajado a dedo hasta el cruce de las rutas 14 y 16, de donde continúo a pie. La Policía logró comunicarse con sus familiares y su madre no se mostró sorprendida, e incluso le dijo a la fuerza que su hijo era "inofensivo". Luego de ello, recuperó la libertad. Al día siguiente se lo vio en la Catedral.
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