
En el salón deliberante, un grupo de concejales de ambos bloques recibieron al obispo Jorge Lozano
La regulación del avance de las máquinas de juego en la provincia fue el tema de debate. Analizaron el impacto social que provoca el juego, la ludopatía y la posibilidad de redactar una nueva ordenanza.Mónica FarabelloEn la mañana de ayer, un grupo de concejales de ambos bloques recibió en el recinto al obispo Monseñor Jorge Lozano con el fin de avanzar en el debate de la posible instalación de nuevas máquinas de juego.El Concejo Deliberante evalúa la posibilidad de redactar y aprobar una ordenanza para regular futuras instalaciones de salas de juegos en la ciudad y por este motivo, consultaron la postura dela Iglesia.Monseñor Jorge Lozano recordó que desde el "año 92, 93 los obispos de la provincial de Entre Ríos habíamos hecho una carta pública acerca de la privatización del juego". "Vemos la preocupación respecto al crecimiento de la ludopatía y de algunas actividades que pueden afectar a la economía familiar", sostuvo Lozano.En tanto, la concejal del Frente parala Victoria AmaliaPeroni, opinó que "el objetivo del encuentro no es analizar el cierre de un casino, sino la mejor manera de reglamentar las salas", y agregó que "la ludopatía es un tema muy complejo que se debe abordar desde muchos espacios, porque el adicto al juego puede hacerlo por Internet o hasta de manera clandestina".Asimismo, su compañero de bloque Leonardo Martínez expresó que "hay que tener cuidado en hablar del juego sólo como una adicción, porque hay muchas personas que van al casino a modo recreativo. Hay muchas personas que van con sus amigos un fin de semana a pasar un grato momento y no por eso son adictos".¿A quién afecta el juego?El concejal de Color Gualeguaychú Jorge Carrozo opinó que "la mayoría de las personas que va a las maquinitas a gastar los recursos que tienen son los que cobran planes sociales o asignaciones universales, por eso es necesario regular este tema para que no afecte la trama social".En tanto, Gustavo Vela manifestó no estar de acuerdo con la postura de Carrozo y opinó que "no es bueno generalizar porque es mucha la gente que accede a los planes sociales" y agregó: "la gente de mucho dinero también juega y muchas veces hasta viaja a otras ciudades a hacerlo".Por su parte, Juan Maya aseguró que "no deberíamos promover desde el Estado el juego. Más allá que haya un contenido social en cuanto al Instituto de Ayuda Financiera parala AcciónSocial(Iafas), no creo que sea bueno ofrecerle a la gente, algo que no desearíamos para nuestra familia porque el juego es pernicioso" y agregó que "las máquinas siguen siendo de los privados que lo que buscan es lucrar".El juego y la acción socialMonseñor Jorge Lozano manifestó que hay que "se están evaluando proyectos para trabajar en el mediano y largo plazo. Por un lado, evaluar en qué medida se trabaja para no ampliar nuevas ofertas de juego y cómo se puede trabajar para que en el futuro haya fuentes de financiamiento para estas legítimas y necesarias ayudas sociales".Al respecto agregó: "nosotros no decimos que tienen que desaparecer los programas de ayuda social a través del juego, sino más bien ir buscando gradualmente fuentes de financiamiento que no afecten la economía familiar, a los visitantes o a los habitantes locales".Además, resaltó que han mantenido diálogos con los empleados del casino y "muchas veces nos manifiestan que de mañana o a las dos de la tarde concurre gente que no está en buena posición económica y tampoco son turistas. Este tipo de casos tenemos que analizarlo porque realmente nos preocupan".Los concejales continuarán debatiendo sobre la posible radicación de nuevas máquinas de juegos, con el fin de evitar un impacto negativo en la trama social.