La prensa, los hombres de mayo y el actual debate sobre los medios
Parte de este escrito fue publicado años atrás pero la coyuntura y el Bicentenario, permiten repasar algunos conceptos no debieran quedar fuera del repaso de la gesta, ni del debate sobre los medios y el papel del periodista.Hernán Rossi Especial Lo primero que debe quedar claro es que el periodismo, jamás, en Argentina y en ningún país del mundo, fue aséptico, imparcial y objetivo. Y esto debe ser entendido y aceptado porque es, en primer lugar, inherente al ser humano. Ninguna actividad humana puede ser despojada de la parcialidad y de la subjetividad porque son cuestiones que empapan a cualquier disciplina que el hombre realice.Sin dudas se podrá solicitar que los medios traten de ser equilibrados a la hora de construir las noticias, y que al momento de opinar, se muestren las cartas desde donde se dice tal o cual cosa. Es una cuestión saludable que los medios expliquen a sus lectores, oyentes o televidentes -como pasa con los diarios más importantes de Estados Unidos y de algunos países europeos-, cuál es la posición del mismo ante diversos temas.Incluso, debe ser censurable y no admitido desde ningún ángulo, la tergiversación, la mentira, la ocultación y la difamación. Pero sorteados esas acciones más reñidas con la "operación mediática" que con el periodismo, deben ser aceptadas todas, absolutamente todas, las visiones y opiniones de los periodistas, como así de cualquier otro ciudadano que quiera expresarse a través de los medios.Como veremos, en el nacimiento de la Patria el periodismo jugó un papel importarte, y lejos de ser un elemento inocuo, jugó decididamente a favor del nuevo gobierno. Es que el momento exigía acciones firmes y decididas y la visión de hombres extraordinarios como Belgrano y Moreno, entendieron antes que muchos, el papel que la prensa tenía en la sociedad. La Gazeta de Buenos AyresFue un caso único y emblemático del periodismo: órgano de gobierno con la responsabilidad de ser la voz del pueblo ante él mismo. "La Gazeta de Buenos Ayres" plasmó en sus hojas la primera gran victoria de los sueños libertarios de Mayo: la libertad de pensamiento y expresión.Uno de los ejes cerebrales y sanguíneos de la Revolución fue el impulsor y director de esta extraordinaria apuesta editorial que conjugó como nunca antes, ni después, el doble papel de ilustrar al pueblo y orientar al gobierno, del que él mismo era parte. Hablamos de Mariano Moreno. Un personaje íntegro que tuvo en sus manos esta responsabilidad, que si bien no abre la historia del periodismo en el Río de la Plata, sí inaugura la libertad de prensa en toda Latinoamérica. Un antecesor extraordinarioUn tiempo antes que Moreno emprendiera la formidable tarea de crear "La Gazeta de Buenos Ayres", otro ilustre argentino ya había comprendido la importancia de la prensa y se había abocado a ella. Y si bien usualmente, los diversos trabajos que abordan a Manuel Belgrano periodista, lo colocan como en excelente colaborador y no como el verdadero impulsor de la prensa rioplatense, éste ya había detectado hacía tiempo la importancia de la prensa periódica como herramienta para influir en la gente y permitir el desarrollo de capacidades adormecidas de los hombres del Plata.Belgrano confiaba y apostaba a la importancia de las hojas impresas. Sin embargo, pensaba que se las debía resguardar de los innumerables peligros a que estaban expuestas, sobre todo en momentos en que había que construir los cimientos de la nueva patria. Fue por ello que trató de inculcar en la población las ventajas de poder escribir sin restricciones, excepto acerca del dogma religiosos, de las injurias y de la obscenidad.En este sentido resulta muy ilustrativo recordar los conceptos por él vertidos en el artículo "La libertad de prensa es la principal base de la ilustración pública". Ahí marca textualmente: "(...) la libertad de prensa no es otra cosa que una facultad de escribir y publicar lo que cada ciudadano piensa y puede decir con la lengua. Es tan justa dicha facultad, como lo es la de pensar y de hablar, y es tan injusto oprimirla, como lo sería el tener atados los entendimientos, las lenguas, las manos, o los pies a todos los ciudadanos".Asimismo, continuaba mostrando un norte claro cuando aseguraba que si la libertad de prensa imperaba no habría gobiernos despóticos, pero sí buena instrucción pública, mejor gobierno de la nación y libertad civil.Sin duda alguna, y contra lo que puedan pensar aquellos que aún hoy se resisten a reconocer la importancia de Belgrano en el periodismo argentino, resulta indiscutible que quien fue capaz de escribir un artículo de estas características, a pocos días de haberse producido la Revolución de Mayo, necesariamente debía poseer además de un acendrado patriotismo, un conocimiento cabal del cuarto poder. Por otro lado, este artículo constituye sin duda, el primer alegato a favor de la libertad de expresión. Nace el periodismo libreBelgrano y Moreno coincidían en muchas cosas, incluso en la valoración de la prensa. No por casualidad, el 7 de junio de 1810 nacía "La Gazeta de Buenos Ayres", fundada por éste último. Era un gran paso, pero las piedras en su camino iban a ser muchas.En su vida de once años, este periódico conjugó funciones tan dispares como difíciles. Téngase en cuenta que el gobierno era el padre de la Gazeta y a la vez era hijo de la libertad que por ella reclamaba y por lo tanto no podía traicionar al pueblo a través de publicaciones demagógicas, ni destruir al novato gobierno por el rigor de una crítica desmesurada.Mariano Moreno, ícono referencial de nuestra Argentina, tuvo sobrados actos que dejan claramente al descubierto su grandeza moral. Y en el marco de este doble papel que la historia le hizo jugar, dio un ejemplo universal, pues antes que retacear la libertad de prensa por ser a la vez periodista y conductor revolucionario, prefirió usar y abusar de la misma.Obviamente, y más allá de todos los reconocimientos realizados a Moreno, sobre todo el de lograr con éxito que la libertad de pensamiento ya ni se discutiera, para darla como un derecho consagrado, la libertad no fue absoluta. Tuvo sus restricciones al momento de tratar temas religiosos y para no discutir las resoluciones del gobierno que tuvieron que ver con el espíritu libertario. Es que hubiese resultado insólito que los realistas hubiesen tenido oportunidad de publicar sus escritos contrarios a la Revolución que estaba naciendo.Pero más allá de todas las consideraciones que pudieran realizarse al respecto, en estas horas del Bicentenario de la Argentina vale emerger un ratito de las disputas mezquinas y atomizantes a las que nos tiene acostumbrado nuestro país y destacar las figuras trascendentales de Moreno y Belgrano. En ellos, en sus visiones y en sus principios, encontraremos elementos para empezar a pensar otro país.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

