La prepotencia le gana al arte
Siendo adolescente iba a Caño 14, una tanguería porteña, y escuchaba a Aníbal Troilo, Atilio Stampone, el Sexteto Tango y Roberto Goyeneche, juntos, por exactamente el valor de tres chops de cerveza.Desde entonces sueño con hacer en mi ciudad algún lugar para oír buena música, sin que se robe a la gente con los precios.Primero lo hice en San Benito, pero perdí tanto dinero que cuando tuve que hacerme una operación urgente y peligrosa, en octubre, si mis hermanos no me hubieran pagado todo, jamás hubiera podido juntar el dinero en un día, que fue lo que demoraron los médicos en detectar el problema y operarme.Este año me instalé en Sinergia, en Victoria 81. Con un elenco musical que es realmente un lujo para Gualeguaychú y, como siempre soñé, a precios accesibles.Hace dos sábados un energúmeno, patotero, prepotente, fascista, sin antes hablar nada, nos llenó de pedradas, piedrazos y no sabemos qué más.Entonces no atinamos a nada ni averiguamos nada.Este sábado, a la una de la mañana, el mismo cobarde empezó con pedradas y sus cositas, pero nosotros no nos quedamos quietos. Llamamos a la Policía. Vino un móvil, un policía investigó hasta averiguar que las agresiones venían de calle Victoria, encara al habitante del lugar, y éste admite que era el agresor, y se justifica en "el ruido" que hacemos.El policía cree convencerlo, se va el móvil, todo normal, y cuando Carmelo Silva, Juan Leuze, Miguel Pereyra y Mario Gebhardt arrancan con el último tango... de vuelta las pedradas alevosas.Encima, tengo que soportar la visita de dos inspectoras municipales, de Inspección General, que ya habían venido el sábado anterior, agrediéndome verbalmente con que "hacíamos mucho ruido". A esa altura, Carmelo Silva había interpretado Adiós Nonino, Danzarín, Inspiración, y para las inspectoras nosotros hacíamos ruido. ¿Serán amantes de los wachiturros?Este lunes hablo a Inspección General y me aclaran que las denuncias son anónimas pero se investigan. Me dijeron tantas pavadas que colgué el teléfono de repente. Me ofendieron.Tanto el último sábado como el anterior les dije a las inspectoras que trajeran un decibelímetro, y que si la música excedía lo permitido, la bajaríamos por supuesto. No somos tarados. Somos amantes del arte.Me pregunto: ¿queremos, entre otras cosas, una ciudad turística, o nos conformamos con la miseria y la estupidez?Me pregunto: ¿nadie hará nada para detener a un energúmeno fascista que nos llena de piedrazos, espanta clientes horrorizados, mientras la Municipalidad está muy preocupada por llamadas anónimas alertando sobre ruidos molestos? ¿Y el sujeto?Me pregunto: ¿quién defiende a los artistas? ¿a quién le importa el arte popular de jerarquía? Estamos indefensos soportando agresiones de todos lados por querer cumplir un sueño de juventud.No creo que sea justo. Y lo firmo, no me escondo. Julio Jesús MajulL.E. 5097331Gervasio Méndez 831
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

