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La prisión en época de coronavirus: ¿está garantizada la paz carcelaria?

Tras los motines en diferentes prisiones del país durante la primera semana de cuarentena, todas las miradas apuntaron al sistema carcelario, a la estabilidad del mismo y a las garantías sanitarias de los presos. En la ciudad hay dos penales, por lo que la inquietud estuvo presente.

+Se cumplió la primera semana de aislamiento social y obligatorio que el Gobierno nacional decretó el viernes pasado, y más allá de todos los cambios que se ocasionaron en las rutinas de las personas –y la consecuente angustia de la misma– la paz social estuvo garantizada y nunca se estuvo cerca de llegar al caos.

Sin embargo, a comienzo de esta semana, un polvorín amenazó con explotar: primero fueron los motines en las cárceles santafecinas de Coronda y Las Flores, y un día más tarde en la unidad Penal Nº4 de Concepción del Uruguay, y entonces se encendieron las alarmas: ¿está el sistema carcelario capacitado para soportar una cuarentena por un brote de coronavirus?

La situación de los penales locales

En Gualeguaychú hay dos cárceles: por un lado la Unidad Penal Nº2, ubicada en las inmediaciones de Pueblo Nuevo, y la Unidad Penal Nº9, más conocida como Granja Penal El Potrero, y que está ubicada a la vera de la Ruta Internacional 136. Y según informaron las autoridades de estos establecimientos, están las condiciones dadas para garantizar la seguridad sanitaria a los presos y continuar con una convivencia pacífica dentro de las prisiones.

“La situación es normal y no se han registrado incidentes en ninguno de los pabellones. Cuando se generaron problemas en la cárcel de Concepción del Uruguay llevamos tranquilidad a los internos que se encuentran alojados”. Informó a ElDía el prefecto Javier Bossi, director de la UP9.

La Granja Penal El Potrero cuenta con 260 internos, y para mantener las condiciones de salubridad se tomaron un par de medidas, porque de alguna forma u otra, la cuarentena por el covid-19 debe realizarse también dentro de una cárcel. “Desde el viernes pasado se restringieron totalmente las visitas, y las salidas transitorias de la cual gozaban algunos internos. Las visitas también fueron restringidas, y para que no queden aislados los internos de sus familiares hay teléfonos en los pabellones para que puedan estar en contacto”, enumeró Bossi, quien inmediatamente explicó que, para distender los ánimos alargaron una hora el recreo para los internos.

Pero el escenario verde y natural que tienen los presos de la UP9 nada tiene que ver con el paisaje de la Unidad Penal Nº2: ubicada en el corazón del barrio Pueblo Nuevo, este edificio de más de 100 años es una de las cárceles de máxima seguridad que hay en Entre Ríos.

Con 217 internos que cumplen diferentes condenas, las autoridades informaron que las actividades siguen desarrollándose con normalidad, siempre en el marco de lo que es una cuarentana.

En cuanto a bioseguridad, el personal que trabaja en la UP2 lo hace con barbijos y guantes. Por otra parte, todo lo que llega a la cárcel para abastecer a la misma es controlado por personal del Servicio Penitenciario, que se encarga de cumplir con todos los cuidados higiénicos y sanitarios antes de ingresar mercadería, agua mineral y diferentes tipos de insumo necesarios.

Al igual que en la UP9, las visitas y las salidas transitorias están prohibidas. Además, en la UP2 también se suspendieron las excursiones al patio exterior del penal. En cuando a los insumos que reciben los presos, los mismos son enviados por servicios de cadetería.

Estado de alerta

Aunque las autoridades carcelarias reafirman el estado de paz social dentro de los penales de la ciudad, lo cierto es que nadie puede negar que las condiciones de hacinamiento y la tensión dentro de las prisiones también es una realidad, quizás no tan tangible en la UP9, quizás un poco más en la UP2, y muchísimo más en muchos presidios del país.

El temor de las autoridades desde que estallaron los motines en Santa Fe (que dejaron cinco muertos) es que se produzca un efecto contagio, sobre todo cuando inmediatamente después explotó la paz en la UP4 de Concepción del Uruguay.

De hecho, durante estos motines, los internos de la UP1 de Paraná enviaron una carta escrita de puño y letra a la ministra de Gobierno Rosario Romero. A lo largo de 5 páginas le expresaron las pésimas condiciones de higiene en la que habitan, la superpoblación por celda, y la exclusión por parte de las autoridades provinciales respecto a los recaudos de las medidas sanitarias dispuestas para el resto de la población.

Esto marca que quizás la situación en los penales, incluidos los de Gualeguaychú, puede ser tranquila, pero que la paz puede ser un poco más endeble de lo que se afirma. Lo cierto es que si las situaciones denunciadas en la cárcel de Paraná son similares en todos los presidios, las presiones comenzarán a crecer, y si esas peticiones no son escuchadas todo puede estallar.

Más allá del temor de que grupos organizados dentro de los presidios pueda estar organizando una revuelta adrede para aprovechar la situación endeble que puso a la sociedad el brote de coronavirus, por ahora queda en manos de las autoridades penitenciarias el hecho mantener esa tranquilidad que hasta ahora afirman que se vive en la UP2 y la UP9.

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