La queja de los vecinos de Kamarr: ¿Tenían la seguridad adecuada?
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El Presidente del Sirio Libanés, Julio Nazar, informó que las pérdidas en la comparsa Kamarr fueron totales. Agradeció a los Bomberos, quienes impidieron que el fuego se propaga a la escuela y las casas linderas. Pero los vecinos cuestionan ahora si tenían medidas de seguridad para que esto no pasara.Desde hace 14 años, Julio Nazar conduce el Centro Cultural y Social Sirio Libanés, pero en todo ese tiempo jamás tuvo que afrontar un hecho tan triste: apesadumbrado por el devastador incendio que el lunes destruyó el galpón de Kamarr. Ayer por la mañana, enfrentó el día después y acompañado por otros directivos de la institución recorrió la pila de escombro donde hacía menos de 24 horas se comenzaba a delinear la comparsa del verano que viene. Todos intentaban buscar alguna explicación para un siniestro de tamaña magnitud, pero ninguno encontró una respuesta. Te puede interesar: Incendio en Kamarr: tres personas intoxicadas con monóxido de carbono "El daño económico es muy considerable, pero el impacto más fuerte pasa por lo psicológico. Habíamos comprado 200 bloques de telgopor, uno de los materiales que primero se incendió. Ya habíamos comenzado a trabajar para el regreso de la comparsa en el 2019", indicó Nazar a ElDía.Cuando se desató el fuego, el Presidente del Sirio Libanés se encontraba fuera de la ciudad, y cuando le avisaron emprendió la vuelta inmediatamente. Cuando llegó, las llamas devoraban todo lo que encontraban a su paso. "Ya habían llegado los bomberos, pero el incendio ya era impresionante por su magnitud. Nuestro principal miedo era que el fuego pasara a la escuela", recordó antes de agradecer el trabajo que hicieron los Bomberos Voluntarios de Gualeguaychú para que eso no pasara: "Afortunadamente, el fuego no afectó las paredes que lindan con el establecimiento educativo", concluyó.Temor en el vecindario Raúl Silva (81) y Graciela Magallanes (72) viven en Estrada 1148, más precisamente en la casa lindera del lado oeste del galpón que ardió en llamas el lunes, expresaron: "Fue un momento muy estresante. Nunca imaginamos que íbamos a vivir una situación de esta naturaleza", contó Graciela a ElDía frente a la pila descomunal de cenizas y escombros. "Cuando comenzó, no podíamos ver ni siquiera medio metro por la intensa humareda. Lo que sí pudimos ver fueron las lenguas de fuego que rompieron parte de la medianera de nuestra casa con el galpón".Cuando todo era un caos, Graciela y Raúl contaron que el hijo de ambos intentó sacar el auto que estaba en el garaje, pero que desistió por la escasa visibilidad y porque parte del tapial comenzó a derrumbarse.Del lado este, vive es Roberto Giacopuzzi, y para él también fue un día donde creyó que todo estaba perdido: "Se me cruzaron mil cosas por la cabeza cuando vi que se prendía fuego todo, pensé que me quedaba sin casa, que empecé a levantar en los años '70, cuando esto era zona de chacras"."El fuego reventó una parte del paredón, y el material cayó en nuestro patio, en nuestra propiedad, que tanto sacrificio nos llevó hacer", describió el dueño de la casa del lado oeste a ElDía. "Sinceramente, pensé que nos quedábamos sin casa, sin nada. Fue una sensación horrible que no quiero volver a repetir", afirmó."Mi hijo estaba durmiendo. Tenía que viajar a Concepción del Uruguay, pero no pudo sacar el auto. Y así, como estábamos vestidos, salimos corriendo de nuestro hogar con la sensación de que lo perdíamos todo", reflexionó.Sin embargo, luego de pasado el siniestro y agradecer no haber perdido todo ni lamentar que algún ser querida saliera herido, la pareja vecina al galpón de Kamarr comenzó a preguntarse por las razones del incendio: "Esto fue, literalmente, un infierno. ¿Habrán tomado todas las medidas de seguridad para que un incendio de esta magnitud no se produjera?", se preguntó y agregó suspicazmente: "Por lo visto, esta gente no tenía nada como para que el incendio no se les fuera de las manos".Por último, aventuró qué hubiera pasado de haber hecho las ampliaciones que tenía planeada hacer hace un tiempo: "Agradezco no haber levantado jamás un galpón contra la medianera; de haberlo hecho mi casa habría sido consumido por las llamas. Parte de la medianera quedó en muy mal estado, y no sería extraño que se registre algún nuevo derrumbe, sobre todo en la parte más alta, la que está cerca del techo", concluyó Silva, quien agradeció tener un patio que separa su casa cinco metros de la estructura que puede llegar a derrumbarse.
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