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La Revolución de Mayo en Gualeguaychú

Sin dudas que una de las principales causas de la Revolución de Mayo se relacionó con la pérdida de legitimidad por parte de las autoridades políticas y del denominado contrato de vasallo. Además, de las fuertes diferencias políticas, económicas y sociales existentes entre españoles y los criollos.

Por Lic. Marcos Henchoz

Los procesos desatados en las primeras décadas del siglo XIX y los cambios que generaron fueron calificados por los contemporáneos como revolucionarios. Los más fieles a las ideas revolucionarias como el Deán Funes aspiraban a la declaración de independencia y a la redacción de una constitución. Los planteos de Funes cayeron en “saco roto”. Nada de eso ocurrió.

Las ambiciones porteñas y de los grandes estancieros y comerciantes que se beneficiaban con la situación política y económica imperante; intentaron replicar la experiencia colonialista, dominando y dictaminando los pasos a seguir en la construcción de un nuevo esquema político y económico. Y así era visualizado por muchos actores políticos de la época. En el caso específico de Gualeguaychú estaba latente cada uno de los desaires que los hombres del Cabildo de Buenos Aires les propinaban a los de estos pagos.

En el imaginario social está presente que hubo grandes cambios luego de la Revolución de Mayo. En realidad, los cambios se fueron dando a través de las décadas siguientes. Aunque el paradigma de control del Estado siguió quedando en las mismas manos. Es necesario darnos todos los debates posibles para reescribir ciertas páginas de nuestra historia nacional. No es posible que todavía reiteremos algunas consignas y premisas de la denominada historia tradicional que no explican cabalmente lo ocurrido por aquellos tiempos. Lo mismo ocurre con otros grandes temas históricos.

La Revolución de Mayo en Gualeguaychú

En nuestra historia argentina solo se mencionan los conflictos dados en los Cabildos de Córdoba, Salta, Tucumán y Asunción. De los Cabildos del Alto Perú como los recientemente creados tales como los de Gualeguay, Concepción del Uruguay o Gualeguaychú directamente no hay mención alguna. Gracias al aporte que realizan docentes e historiadores locales o regionales, tenemos algún conocimiento de lo sucedido por aquellos días.

El Cabildo de Gualeguaychú estaba conformado preponderantemente por españoles. Por lo tanto, en principio, fueron partidarios al viejo esquema de poder más allá de las formalidades de aceptación a los actos revolucionarios de Buenos Aires. Solamente Basilio Galeano y Pedro Echazarreta apoyaron con vehemencia la Revolución.

Los hombres del Cabildo consideraban que las manifestaciones políticas que se venían dando debían analizarse como un “tiempo de espera” para la reorganización del poder virreinal y de tal manera aceptaron la “idea de la máscara” tal como se conoce al hecho de jura a favor del Rey Fernando VII por parte de los hombres de la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires.

Al principio la situación fue vacilante y los contrarrevolucionarios realistas, al mando del Almirante Michelena, volvieron a ocupar el poder del Cabildo de Gualeguaychú. Lo mismo ocurrió con Gualeguay y Concepción del Uruguay.

La paisanada y la mayoría de los vecinos apoyaron fervientemente la idea patriota, aunque al inicio del conflicto se vieron obligados a jurar a favor de España. Así surgieron los primeros caudillos del litoral entrerriano. Entre ellos: Bartolomé Zapata, quién comandó las tropas patriotas de la región, Gregorio Samaniego por Gualeguaychú y, más adelante, José Gervasio Artigas.

El triunfo de los patriotas; desordenados, mal vestidos y con pocas municiones pero mucho coraje y decisión; hizo que los partidarios de España huyeran y emigraran a Montevideo o fueran asesinados en los enfrentamientos militares.

Esta acción no está lo suficientemente valorado por el relato de la historia nacional. Todo es Buenos Aires. En historia no hacemos futurología sobre las decisiones del pasado. Pero de algo estoy seguro, de haber perdido aquellos patriotas esos combates, la historia de las décadas siguientes se hubieran escrito de otra manera y estaríamos narrando otros hechos.

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