La situación económica asfixia el deseo de los jóvenes de continuar una carrera
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Un relevamiento de Argentinos por la Educación reveló que 6 de cada 10 estudiantes postergan sus proyectos educativos por falta de dinero. En Gualeguaychú, una docente y un estudiante universitario cuentan cómo se vive esa tensión en primera persona.
El peso de la situación económica en los proyectos de vida de los jóvenes condiciona sus posibilidades de imaginar, planificar y alcanzar un futuro deseado. De hecho, un informe reciente de Argentinos por la Educación señaló que 6 de cada 10 estudiantes argentinos (63%) les preocupa no tener suficiente dinero para hacer lo que les gustaría después de terminar la secundaria y advirtió que el dato da cuenta de un condicionamiento real que viven muchos alumnos: tener que postergar o abandonar proyectos educativos, adelantar la inserción laboral o limitar el horizonte de aspiraciones.
En Gualeguaychú, este fenómeno no es ajeno, según la docente de Prácticas Educativas Sofía Payva: “Los estudiantes manifiestan interés por las propuestas educativas universitarias y terciarias disponibles en la ciudad. Sin embargo, una de las principales dificultades que identifican es la necesidad de incorporarse al mercado laboral para poder sostener sus estudios. Hoy, la situación económica representa un condicionante para muchas familias, que no cuentan con los recursos suficientes para afrontar los gastos asociados a una carrera, tanto en instituciones públicas como privadas”.
Con cinco años de experiencia acompañando a los estudiantes, la docente aseguró: “En un primer momento, existe un deseo y expectativa de continuar estudios superiores. Sin embargo, este deseo muchas veces se ve condicionado y, en algunos casos, progresivamente apagado u opacado por la realidad socioeconómica que atraviesan los estudiantes y sus familias. La principal motivación que manifiestan los estudiantes al momento de decidir entre estudiar o trabajar está vinculada con la posibilidad de acceder a un ingreso económico inmediato que les permita colaborar con sus familias y, en algunos casos, cubrir sus propios gastos. Aunque desde el espacio de Prácticas Educativas se trabaja en torno al proyecto de vida, las expectativas a futuro y la importancia de la formación académica, la realidad económica lleva a muchos estudiantes a priorizar el trabajo como una necesidad concreta y cercana. No obstante, esto no significa que abandonen necesariamente el deseo de continuar estudiando, sino que, en numerosos casos, optan por combinar ambas alternativas: trabajar y estudiar, buscando de este modo sostener sus proyectos personales y, al mismo tiempo, contribuir económicamente en sus hogares. Muchos de los estudiantes trabajan mientras están cursando su último año de secundaria, algunos tienen sus propios emprendimientos: venden tortas, ropa, productos de limpieza, etcétera”.
Esta situación ya había sido advertida el año pasado por José Doratti, decano de la Facultad de Bromatología, quien reveló que el 30% de los graduados trabajó durante la cursada. Para él, la cifra es una señal de alerta porque solo contempla a quienes finalizaron la carrera: “Más de la mitad de los estudiantes que ingresan hace algún tipo de actividad laboral. Los que se gradúan son los casos de éxito, pero hay un montón de personas que dejaron por tener que trabajar y no tener compatibilidad con los horarios”.
Ganas de estudiar
Payva aclaró que no observa una desmotivación generalizada en los estudiantes a la hora de pensar en su futuro. Por el contrario, “la mayoría manifiesta tener definido qué carrera le gustaría seguir o, en algunos casos, se encuentra entre dos opciones posibles. Esto permite reconocer que existen intereses, expectativas y deseos concretos respecto de su formación y proyecto personal. Sin embargo, la incertidumbre aparece principalmente al momento de pensar en las posibilidades reales de concretar esos proyectos”.
Desde la materia Prácticas Educativas, asignatura que se incorporó en los últimos años en la currícula de instituciones públicas y privadas, se brinda orientación vocacional, y se impulsa a los estudiantes a realizar una introspección sobre sus gustos, intereses, fortalezas y debilidades. También se exploran las distintas propuestas de carreras universitarias y terciarias de la ciudad y localidades cercanas, así como las oportunidades laborales existentes en el entorno.
Además, desde la materia se realizan encuestas a trabajadores de diferentes ámbitos para conocer sus experiencias y realidades laborales. “Todas estas propuestas se articulan con el trabajo sobre el proyecto de vida, buscando que los estudiantes puedan pensar y construir su futuro a partir de sus intereses, posibilidades y contexto”, explicó.
Este espacio adquiere especial relevancia frente al fenómeno del “Triple Ni” (jóvenes que ni trabajan, ni estudian, ni tienen ganas de hacerlo). “Es un fenómeno que debe analizarse con cuidado, evitando asociarlo únicamente con la falta de voluntad o de interés de los jóvenes. Muchas veces existen condicionantes económicos, familiares, sociales y educativos que dificultan que puedan estudiar o incorporarse al mundo laboral. Desde mi experiencia, no observo que los estudiantes carezcan de proyectos o deseos para su futuro. Por el contrario, muchos manifiestan interés por continuar estudiando o trabajar, aunque las condiciones económicas pueden llevarlos a priorizar la búsqueda de un ingreso inmediato”, afirmó.
Payva apuntó que la realidad que se vive de una escuela a otra cambia mucho, principalmente por las características sociales, económicas y culturales de cada comunidad educativa. “Estas diferencias influyen en las posibilidades, intereses y expectativas de los estudiantes respecto de su futuro. También se observan diferencias en el acompañamiento familiar, las oportunidades laborales y el acceso a estudios superiores”.
Estudiar y trabajar en primera persona
Valentín De Zan es estudiante de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires y se recibió de Maestro Mayor de Obras en la Escuela Técnica Nº2. Para sostener sus estudios superiores debe trabajar, un desafío extra que afronta a cientos de kilómetros de su Gualeguaychú natal: “Terminando la secundaria mi idea era estudiar alguna carrera, como no había ninguna facultad pública de Arquitectura cerca de Gualeguaychú, decidí venir para Buenos Aires. Aunque mi familia me dijo que al principio me iba a ayudar, sabía que después tenía que conseguir algún trabajo. Mi mamá es el sustento de la familia, entonces no estaba en consideración la opción de que ella me ayudara toda la carrera”.
Cuando estaba buscando las opciones más económicas para mudarse, encontró la residencia de Puente Gchú, una asociación civil que ayuda a jóvenes estudiantes de la ciudad: “En un año junté plata para poder mudarme y vivir tres meses en Buenos Aires. Después de eso, sabía que tenía que conseguir un laburo. El primer día que llegué a la residencia, estaban buscando gente para un bar en San Telmo. Ahí estuve trabajando como 5 o 6 meses”.
De un año al otro, el alquiler de la residencia se triplicó debido al aumento en los servicios. Entonces, Valentín empezó a buscar otro empleo: “Estaba trabajando en negro, y cobrando media jornada. No me rendía, y aparte de eso estudiaba, entonces terminé consiguiendo laburo en Rapanui, una franquicia de chocolates y helados. Supuestamente iba a estar temporario, pero a los cinco meses, la supervisora me efectivizó. Y ya voy a cumplir dos años”.
Valentín reconoció que la empresa para la que trabaja contempla sus horas de cursada y adaptan el horario a sus horarios de estudio. Sin embargo, trabajar y estudiar no deja de ser un desafío para él: “Se complica la cursada, y la mayoría de los profesores no lo comprende. Sé bien que nadie se va a acomodar a mi pasar, no exijo que sea así, pero curso a las 8 de la mañana y después me voy a mi trabajo y salgo a la madrugada. La mitad de mis compañeros labura y estudia. Vamos haciendo la carrera de a poco”.
El futuro arquitecto reconoció que “el primer año es más difícil, pero te adaptas y no queda otra. Me vine a Buenos Aires sin tener amigos ni familias, y cuando tengo algún ataque de estrés, o alguna discusión con un compañero, no existe ningún acompañamiento. Llego a casa y respiro, porque tengo que seguir trabajando y quiero seguir estudiando”.
Él ve una realidad muy distinta de aquellos compañeros que no tienen que trabajar, y señaló que muchos manifiestan sus ganas de viajar por el mundo como proyecto de vida: “Mi mellizo está viviendo en España, y en lo económico está creciendo más rápido, él está trabajando, no sé si está cursando. En mi caso, estoy trabajando y estudiando, y si bien están caros los alquileres, no es que llego muy cómodo a fin de mes, pero cuidando los gastos puedo crecer en lo educativo. Sé que no me voy a poder comprar un auto, pero creo que es trabajar hasta poder recibirse y después desde ahí construir”.
Asimismo, sostuvo que tener un título puede “tener más salida laboral”, y la posibilidad de ganar un mejor salario. Aunque reconoció que le frustra tener que trabajar para poder estudiar, ya que muchas veces, en vez de estar repasando para un parcial, debe cumplir con su horario laboral.
El joven estudiante admitió que su plan original era estudiar en Buenos Aires, recibirse y volver, pero le preocupa la situación económica de la ciudad: “Lo único que vi son negocios que cierran, no hay consumo, las cosas están caras como en todos lados y por eso me pregunto quién va a tener dinero para contratar un arquitecto”.
Los datos nacionales y los testimonios locales revelan que la disyuntiva entre trabajar y estudiar dejó de ser una excepción para convertirse en la norma con la que buena parte de una generación tiene que planificar su futuro.
Feria de las Carreras de Gualeguaychú
La 34.ª edición de la Feria de las Carreras de Gualeguaychú, prevista inicialmente para esta semana, fue reprogramada para el próximo miércoles 9 de septiembre, debido a las condiciones climáticas.
Por este motivo, y con el objetivo de garantizar que todos los jóvenes tengan la posibilidad de participar, recorrer los stands, conversar con las instituciones y conocer la amplia oferta educativa y de capacitación disponible en Gualeguaychú, se pospone la Feria.
La actividad mantendrá su lugar y horario: se desarrollará de 9 a 19 horas en el Centro Comercial Antiguo Mercado y Vieja Terminal, ubicado en Chalup entre Bolívar y San Martín.
La Feria de las Carreras reúne cada año a instituciones de educación superior, universidades, institutos y espacios de formación y capacitación de la ciudad, con propuestas públicas y privadas, presenciales y a distancia.

