La venta de materiales para la construcción cayó 6,5% interanual en julio y el sector no repunta en Gualeguaychú
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La comercialización de insumos volvió a retroceder a nivel nacional y corralones y empresas constructoras de la ciudad coinciden en que la falta de obras y la caída de la demanda profundizan la crisis del sector.
A la par del desplome en la actividad de la industria y los niveles de consumo, Argentina transita altibajos en el rubro de la construcción, sin mostrar un repunte claro. Tal es así que la comercialización de insumos para la construcción tuvo una nueva contracción en julio. Según el Índice Construya (IC), que releva la evolución de las cantidades vendidas al sector privado por las empresas que integran el Grupo Construya, los despachos registraron una caída del 0,81% mensual desestacionalizada y una baja del 6,5% interanual.
De esta manera, en los primeros siete meses de 2026, las empresas que integran el Grupo Construya (marcas líderes como Ferrum, FV o Loma Negra) despacharon al mercado interno un volumen de productos 0,6% inferior al registrado durante el mismo período de 2025.
El Índice Construya mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de una amplia variedad de productos utilizados en la construcción. Entre ellos se encuentran ladrillos cerámicos, cemento portland, cal, aceros largos, carpintería de aluminio, adhesivos y pastinas, pinturas impermeabilizantes, sanitarios, calderas y sistemas de calefacción, grifería y sistemas para conducción de agua y gas, pisos, revestimientos cerámicos y materiales eléctricos y electrónicos.
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Desde Construya remarcaron que el índice de julio no debe compararse directamente con el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) publicado recientemente, debido a que ambos indicadores corresponden a períodos diferentes.
Dicho indicador, elaborado por el Indec, arrojó una variación negativa de 4,1% frente a mayo, lo que profundiza la tendencia errática que evidencia el rubro. El mes anterior, la actividad había registrado un crecimiento de 6,7%, mientras que en abril había sufrido una caída de 3,7%, en línea con el comportamiento irregular —el denominado efecto “serrucho”— que viene mostrando la actividad económica en general. El índice tendencia-ciclo también mostró una disminución, aunque mucho más moderada, de 0,1% frente al mes previo.
Sin embargo, al analizar la evolución interanual, el panorama fue positivo: en junio de 2026, la actividad de la construcción aumentó 4% respecto de igual mes de 2025, impulsada principalmente por la recuperación de algunos insumos clave. A su vez, en el primer semestre del año acumuló una suba de 2,8% frente al mismo período de 2025.
En cuanto al comportamiento de los insumos, se observaron variaciones significativas. El consumo aparente de materiales agrupados bajo “resto de los insumos” —que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción— registró un incremento de 30,8% interanual. También se destacaron las subas en artículos sanitarios de cerámica (10,7%), placas de yeso (10,5%) y ladrillos huecos (7,1%).
Asimismo, se verificaron aumentos en las ventas de cales, hierro redondo y aceros para la construcción, y yeso. En sentido contrario, el consumo de asfalto se redujo 17,1%, mientras que los mosaicos graníticos y calcáreos descendieron 13,6%. También se registraron bajas en pisos y revestimientos cerámicos, pinturas, hormigón elaborado y cemento portland.
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Como marco general, vale mencionar que, desde fines de 2023, la construcción enfrenta una fuerte contracción con una pérdida de entre 62.300 y 65.000 empleos registrados, equivalente al 14-15% del sector, representando cerca de un tercio del empleo privado perdido en el país. La crisis se debe principalmente a la paralización de la obra pública y al freno en la inversión privada, agravada por altas tasas de interés y restricciones financieras.
Expertos señalan que la recuperación dependerá de la mejora en las condiciones de financiamiento y de la ejecución efectiva de grandes proyectos de infraestructura ligados a sectores como la minería y la energía, que junto con el agro constituyen los pocos sectores favorecidos en el actual modelo económico.
La situación en Gualeguaychú
Desde Bausero Materiales, uno de los principales corralones de la ciudad, ratificaron a Ahora ElDía que el panorama que muestran las estadísticas se replica a nivel local. “Las ventas están muy bajas. Hace meses que bajó la consulta de presupuestos. Casi no se ven obras nuevas; lo que quizá se ve en la calle son obras que están empezando, pero compraron sus materiales hace ya un año o más. Recién ahora se están viendo algunas consultas, pero pocas y que sólo quedan en esa instancia, en el presupuesto”, describieron.
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Y completaron: “Los proveedores están presionando para vender, lo cual es parámetro de que la actividad está frenada en todos lados. No hay obra privada; hay poca a nivel municipal, y la obra pública nacional y provincial está prácticamente en cero. El sector está muy golpeado y los márgenes se encuentran por el piso”.
Por su parte, el presidente de la empresa constructora Hornus S.A., Alejandro Ferrer, observó que “la caída no para” en la construcción y que “no hay un sólo indicador del sector que de bien”. Consultado sobre los motivos que explican esta baja en el ámbito privado, además de la falta de inversión en obra pública, apuntó en primer lugar a la falta de dinero por parte de las personas: “No hay plata en general, con lo cual las necesidades individuales se postergan frente a otras urgencias o prioridades”, dijo.
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Y diferenció: “Siempre hay alguien que construye, alguien que hace, pero las estadísticas se nutren de la media, no de los extremos. Claramente entre la desaparición del Estado nacional, la muy baja inversión provincial y las familias que no llegan a fin de mes, el resultado es que lo que se hace en términos generales es menos”. A modo de excepción, distinguió que “seguramente si uno va a ver los números de provincias como San Juan o Neuquén deben ser buenísimos”, refiriéndose a la bonanza que experimenta el sector petrolero y minero.
En declaraciones recientes a este medio, Ferrer había señalado que “la actividad de la construcción en general viene en una caída a nivel nacional que no se detiene”. “Hay excepciones regionales ligadas al desarrollo de sectores como la minería o el petróleo, que impactan en zonas muy puntuales del país. Salvo por ellas, la realidad es que tanto a nivel nacional, como provincial y local la actividad viene en una caída muy fuerte desde hace dos años. Para graficarlo más concretamente: se han perdido alrededor de 5.000 puestos de trabajo en Entre Ríos”, había indicado.
El presidente de la firma constructora también había afirmado que “no se ve un nivel de actividad acorde a las necesidades del sector y de las familias que necesitan acceder a una vivienda”, respecto a la problemática puntual de la demanda habitacional y lo poco rentable que resulta para las empresas atenderla. En ese sentido, había explicado que las principales razones detrás de esto son la enorme dificultad que tienen los potenciales propietarios para acceder a créditos hipotecarios, la desaparición del Estado nacional en la política de viviendas sociales y el aumento del costo del metro cuadrado medido en dólares, dado el incremento de los insumos y la quietud en el valor de la moneda extranjera.
En este contexto, la construcción continúa lejos de recuperar los niveles de actividad de años anteriores. En Gualeguaychú, la baja cantidad de obras nuevas, la retracción de la demanda y las dificultades para acceder al financiamiento mantienen al sector en un escenario de incertidumbre, sin señales claras de un repunte sostenido.

