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Labranza: Aspectos fundamentales de esta etapa de la tarea agrícola

La labranza de la tierra es uno de los momentos más importantes del proceso agrícola. Esta tarea consiste en trazar surcos en el suelo para emparejar el terreno y preparar la superficie de plantación.

La labranza tiene múltiples objetivos entre los que se encuentran, por ejemplo, la descompactación de la tierra, favorecer el riego y disminuir la erosión del suelo. Todo esto, dará como resultado una superficie adecuada para garantizar la calidad del cultivo.

En esta nota, repasamos algunos aspectos fundamentales de la labranza y cómo permiten asegurar un buen rendimiento del proceso agrícola.

Operaciones de labranza

La labranza puede definirse como el conjunto de operaciones para preparar el suelo de cultivo. Estas pueden dividirse en dos tipos o momentos: primarias y secundarias. A continuación, repasamos de qué trata cada una.

● Labranza primaria

Se trata de las operaciones destinadas a abrir el suelo para realizar labores de agricultura por primera vez. Esta debe hacerse con, al menos, un mes de anticipación a la siembra. Esto permitirá la descomposición de los residuos de la cosecha.

Este tipo de labranza facilita el drenaje del suelo y mejora la capacidad de retención del aire y el agua. Para ello, las operaciones deben hacerse a una profundidad de 20 a 25 centímetros.

● Labranza secundaria

En esta labranza, se refina y nivela el suelo para preparar la cama de siembra. Luego de ese proceso, también se utiliza para el control de malezas.

En este punto, es clave utilizar rastras agricolas que permiten desmenuzar las porciones de tierra arrancadas con el arado.

Herramientas y maquinarias necesarias

Tanto para la labranza primaria como para la secundaria, resulta fundamental utilizar maquinarias e implementos. A continuación, repasamos algunos de los más utilizados y adecuados para cada etapa.

  • Arado cincel: Se utiliza en la etapa primaria y opera a través de vibraciones para descompactar el suelo sin invertir la superficie.
  • Subsolador: Trabaja por debajo de la capa arable. Facilita la aireación, infiltración de agua y penetración de raíces.
  • Rastras de discos: Esta maquinaria se utiliza en la labranza secundaria y está compuesta por un conjunto de discos de acero montados sobre un mismo eje. En el mercado, podemos comprar una rastra Genovese, por ejemplo.

Técnicas de labranza

Dada la importancia de este proceso, a lo largo del tiempo, se han desarrollado diversas técnicas de labranza. A continuación, repasamos algunas de las más importantes.

  • Labranza tradicional

Este trabajo corta parcialmente los primeros 15 cm de la tierra. De esta manera, este se afloja, airea y mezcla. Sin embargo, esto también aumenta los riesgos de erosión del suelo.

  • Labranza mínima

Este proceso implica un trabajo con un mínimo de pasadas de maquinaria para reducir la inversión y el mezclado del suelo. Esto permite que la erosión sea menor a la producida por la tradicional.

  • Siembra directa

En este trabajo no se laborea el suelo. Directamente, se deposita la semilla en un corte vertical de pocos centímetro. Esta técnica es la mejor para evitar la erosión del suelo, pero exige tratamientos agresivos con herbicidas y fertilizantes que pueden contaminar el entorno.

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