Las comparsas invertirán más de $3.000 millones en la edición 2027 del Carnaval del País
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Papelitos, Marí Marí, Kamarr y O’Bahía ya trabajan en la construcción de las cuatro comparsas que protagonizarán la próxima edición del espectáculo. Entre vestuarios, carrozas, espaldares, música y puesta en escena, cada una hará una inversión que fluctúa entre los 700 y los 800 millones de pesos. Los clubes aseguran que el Carnaval permite recuperar buena parte de lo invertido, pero también advierten sobre los costos, el clima y la necesidad de volver a llenar las tribunas.
El Carnaval del País ya comenzó a construirse mucho antes de que las luces vuelvan a encenderse en el Corsódromo. Aunque todavía faltan meses para el inicio de la temporada 2027, en los talleres de Gualeguaychú el trabajo avanza entre estructuras de carrozas, plumas, espaldares, vestuarios, ensayos musicales y equipos de puesta en escena.
Detrás de cada una de esas piezas existe una inversión millonaria. Las cuatro comparsas que participarán de la próxima edición proyectan desembolsar más de $3.000 millones para poner sus espectáculos en la pasarela, de acuerdo con las estimaciones brindadas a Ahora ElDía por sus directores y dirigentes.
Papelitos del Club Juventud Unida calcula una inversión de entre $750 y $770 millones; Marí Marí del Club Central Entrerriano estima unos $800 millones; Kamarr del Sirio Libanés proyecta también $800 millones; y O’Bahía del Club de Pescadores prevé desembolsar entre $720 y $770 millones.
Son cifras que muestran la dimensión económica que adquirió el Carnaval del País y, al mismo tiempo, el esfuerzo que realizan los clubes para sostener durante todo el año una actividad que excede largamente las noches de enero y febrero. En todos los casos, los montos incluyen la construcción de la comparsa y la puesta en escena, aunque cada institución organiza sus recursos y cronogramas de manera diferente.
Papelitos, en búsqueda de un hexacampeonato
La campeona de las últimas cinco ediciones volverá a la pasarela con una inversión de cientos de millones, según contó su director Juane Villagra: “El monto estimado para el próximo Carnaval es de 750 a 770 millones de pesos”.
El número es superior al de la temporada anterior, cuando Papelitos destinó alrededor de $600 millones. Sin embargo, existe una particularidad que permite explicar por qué el incremento no es aún mayor: “El año pasado hicimos una inversión muy grande de tecnología y compramos materiales que nos permitieron arrancar la comparsa mucho más tranquilos, por eso también es que estamos en ese monto para el 2027”.
La inversión del Carnaval, además, no queda circunscripta a la comparsa. Para Juventud Unida, los ingresos generados por el espectáculo tienen una importancia que atraviesa toda la estructura de la institución: “Juventud es gigante y los ingresos que genera el Carnaval no son destinados solamente a la comparsa, sino también a la infraestructura del club y a todas las disciplinas que se practican, entre otras actividades”.
En cuanto al avance de la obra artística, Papelitos transita un calendario que Villagra considera positivo: “En vestuarios tenemos un porcentaje mayor; en cuanto a las carrozas, para la fecha en la que estamos, venimos bien; y en espaldares, hoy en día todavía estamos un poco atrasados. Respecto a la música, ya están compuestas las canciones, las están ensayando y se están grabando, mientras que en puesta en escena ya estamos trabajando en ciertos lugares destacados y ballets; la batucada y la pasista ya están ensayando. Venimos trabajando muy parejo”.
Marí Marí quiere volver a enamorar al público
La cifra proyectada por la comparsa del club Central Entrerriano para la próxima edición alcanzará los $800 millones. Su director, Grego Fariña, explicó que la temporada anterior tuvo un costo aproximado de $650 millones y que el segundo puesto obtenido le permitió al club recuperar apenas una suma algo superior: “Por ahora no es un negocio muy redituable, mejoró un poquito respecto a años anteriores, pero esperamos que en 2027 sea un poco más. Algunos elementos mantuvieron los precios o bajaron, lo que puede provocar que la ganancia de este año sea algo mejor”.
Pero en Marí Marí también miran más allá de los números. Una de las principales expectativas está puesta en recuperar un componente que resulta fundamental para el espectáculo: el público.
“Me encantaría volver a ver tribunas llenas en las noches de enero, que desde hace mucho no se ve, y que se pueda dar más difusión al evento”, manifestó el director.
La preocupación tiene que ver con una ecuación que atraviesa a las cuatro comparsas: el esfuerzo artístico y económico aumenta, pero necesitan que ese crecimiento se traduzca también en mayor convocatoria: “Las comparsas estamos haciendo cada vez más esfuerzo para brindar un espectáculo de gran calidad y anhelamos que tenga la difusión que amerita”.
Marí Marí tiene buenas expectativas después de la recepción que tuvo su última presentación: "Venimos de tener un verano en el cual la gente quedó enamorada de la comparsa que pusimos en la pasarela. Así que para el año que viene la idea es volver a hacer lo mismo y mejor. En cuanto a los tiempos, venimos bien, acorde a lo que uno espera. Nos habíamos retrasado un poco en los vestuarios, pero ya nos acomodamos. Vamos a poder salir prácticamente completos desde la primera noche, como en las dos ediciones anteriores que dirigí. El principal objetivo es que la comparsa le guste a la gente; es lo que más nos gusta y nos motiva”.
Kamarr, una estructura renovada que va por todo
En el Sirio Libanés también proyectan una inversión de $800 millones, con la puesta en escena incluida. La comparsa afrontará la temporada con un equipo de dirección nuevo y con la intención explícita de competir por el primer lugar.
Su director, Joaquín Villanova, estará acompañado por Vanesa Mantegaza y un equipo que ya trabaja en las distintas áreas de la comparsa.
En carrozas, la responsabilidad está a cargo de Adrián Ovalle, mientras que la puesta en escena será dirigida por Natalia Miño Raffo, con la expectativa de “generar un espectáculo de fuerte impacto visual”.
La construcción también marcha dentro de los tiempos previstos. Según explicó Villanova, existe un avance importante tanto en carrozas como en vestuario, mientras que la música también ya está en marcha: “Venimos muy bien, los tiempos que manejamos son los que habíamos proyectado en el calendario. Tenemos un gran progreso en carrozas y vestuario. La banda Caravana de Carnaval, a cargo de Hernán Archaina, ya está grabando en estudio las canciones. Estamos muy entusiasmados. La batucada Tempo do Samba ya está ensayando desde mayo junto a la pasista Zaira Yulán. Estamos haciendo contenido para las redes con la reina Yamila Brusca y el sábado tuvimos la fiesta e inscripción: más de 600 personas se anotaron y quieren ser parte de Kamarr, así que esperemos que sea un gran carnaval, no solamente para nosotros, sino también para todas las comparsas y para el público, porque sabemos que es un motor económico muy importante para la ciudad”.
O’Bahía y otra apuesta fuerte para ir por el título
En Pescadores, la estimación para la temporada se ubica entre los $720 y los $770 millones, incluyendo la puesta en escena. La cifra representa un crecimiento respecto del año anterior, cuando la comparsa destinó aproximadamente $620 millones.
El dirigente de la institución “Coco” Peverelli explicó: “Recuperamos esa inversión y el excedente se destinó a obras, gastos propios del club y al comienzo de la construcción de la comparsa para el 2027”.
En cuanto a la marcha de O’Bahía, comentó: “Comenzamos con las tareas de diseño y acondicionamiento de los talleres en mayo y profundizamos el trabajo durante junio. En julio empezamos con las carrozas y en agosto, con los espaldares”.
Actualmente ya están funcionando todos los talleres y la cantidad de trabajadores irá creciendo progresivamente hasta alcanzar su máximo nivel entre diciembre y enero; “Es muy pronto para hablar de un porcentaje de avance: desde el director hasta el último trabajador tienen la cabeza puesta en la primera noche de la edición 2027 y no en un cálculo de cómo vamos”.
El enorme desafío de llenar las tribunas
Más allá de las cifras y los avances, los cuatro protagonistas coinciden en que existe un factor que puede determinar el resultado de la temporada y que ninguna comparsa puede controlar: la cantidad de público y las condiciones climáticas.
La inversión de los clubes es millonaria y una temporada con noches suspendidas o una menor cantidad de espectadores puede modificar de manera importante la ecuación económica.
Villagra lo plantea de manera directa: “Tenemos el gran factor que es el climático, que siempre dependemos de que se puedan hacer todas las noches porque la inversión de los clubes es muy importante”.
Desde O’Bahía también remarcaron el peso del clima y sumaron otro elemento: el bolsillo de los turistas y el precio de las entradas.
Peverelli señaló que existe preocupación porque “el país no tiene fuerte demanda en materia de turismo” y porque muchas familias llegan a la temporada con sus presupuestos ajustados. Sin embargo, planteó una expectativa o meta concreta: “Siendo optimistas, esperando que el Niño no deje secuelas en la ciudad y principalmente que no le erremos con el precio de la entrada, si llegamos o pasamos las 75.000 entradas generales al valor turista sin descuentos, más ubicaciones, podremos decir que nos fue bien”.
La referencia al fenómeno climático vuelve a mostrar hasta qué punto el Carnaval depende de variables externas. Para los clubes, no alcanza con construir una buena comparsa: también es necesario que las condiciones permitan que el espectáculo pueda desarrollarse durante todas las noches previstas.
Más de $3.000 millones detrás de la pasarela
Los números permiten dimensionar lo que significa actualmente construir el Carnaval del País. Entre las cuatro comparsas, la inversión estimada para 2027 se ubica, como mínimo, en $3.070 millones y puede alcanzar aproximadamente $3.140 millones, tomando los extremos informados por cada institución.
Se trata de dinero que se transforma en materiales, mano de obra, diseño, estructuras, vestuarios, carrozas, música, tecnología y puesta en escena. Pero también en recursos que, una vez que finaliza la temporada, permiten a los clubes afrontar obras, infraestructura y el funcionamiento de otras disciplinas.
Por eso, para las instituciones, el Carnaval no es únicamente un espectáculo artístico. Es también una herramienta de financiamiento y una actividad que moviliza trabajadores, talleres, proveedores y servicios durante buena parte del año.
Y mientras las comparsas aceleran su construcción rumbo a enero, aparece una paradoja: cada año se invierte más para lograr espectáculos de mayor impacto, pero el resultado económico continúa dependiendo de que el público acompañe y de que el clima permita completar las noches programadas.
Con los talleres ya en marcha, las canciones en grabación, las carrozas avanzando y los vestuarios tomando forma, miles de millones de pesos ya están detrás del Carnaval 2027. La otra parte de la ecuación comenzará a definirse cuando llegue el verano: cuántas personas ocuparán las tribunas, cuántas noches podrá ofrecer el Corsódromo y cuánto estará dispuesto a gastar el público para volver a disfrutar del mayor espectáculo a cielo abierto del país.
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