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Las iglesias vuelven a abrir sus puertas, pero no habrá misas ni agua bendita

El Ejecutivo publicó el protocolo sanitario para la reapertura de iglesias, templos y distintos lugares de culto, donde se podrá recibir a los fieles, pero sin que se desarrollen eventos multitudinarios y sin agua bendita en las fuentes.

Luego de que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, habilitara días atrás el regreso de las iglesias tras un encuentro con la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) en Casa Rosada, se dio a conocer el protocolo que deberán seguir los diferentes credos.

"Los lugares de culto pueden permanecer abiertos siempre y cuando sea para que los feligreses y miembros puedan concurrir para requerir asistencia espiritual, con acuerdo previo con el ministro de culto, y realizar oraciones individuales, atendiendo a las disposiciones sanitarias vigentes y tomando los recaudos necesarios de distancia e higiene", establece la guía.

A su vez, se puede concurrir a lugares de cercanía y no estará "permitida la aglomeración de la feligresía y membresía", por lo que se mantienen suspendidas las "ceremonias, celebraciones, conmemoraciones litúrgicas y actos de culto que impliquen la concurrencia multitudinaria de personas".

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<p><strong><em>Una persona por banco y con tapaboca, indica el protocolo.</em></strong></p>

Una persona por banco y con tapaboca, indica el protocolo.

Las iglesias y templos podrán abrir entre las 09:00 y las 16:00, con "un ministro de culto, un auxiliar de limpieza y un auxiliar a la entrada que limite la cantidad de ingresantes, con un máximo de diez personas a la vez".

También se deberá "disponer de una puerta para el ingreso y otra puerta diferente para el egreso de las personas en todos los casos que sea posible, de modo de armar un circuito para evitar entrecruzamientos".

"Se deberá concurrir con tapaboca y/o barbijo; no se permitirá que haya más de una persona por banco; se deberá respetar la distancia mínima de dos metros entre todas las personas; cada templo mientras permanezca abierto, contará con al menos una persona que se encargue de la sanitización del lugar, y una vez cerrado se procederá a su desinfección con los desinfectantes aconsejados por los especialistas", son algunas de las exigencias.

El protocolo dice que "no se pondrá agua bendita en las distintas fuentes que haya en el templo".

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